Fidel Castro violentó el mito de Robin Hood

También el apego a la verdad y todas las buenas costumbres de los cubanos. Mintiendo y comiendo pescado…

LA HABANA, Cuba, julio, www.cubanet.org -Cuando nos preguntamos por qué nuestra sociedad está enferma, por qué se está perdiendo el respeto en las relaciones humanas, hay que encontrar la respuesta en nuestro dictador, que ha violentado las buenas costumbres del país.

Hasta su propio sucesor se ha visto obligado a hacer hincapié en la lucha contra el fraude, algo que tiene mucho que ver con la mentira, el robo y la corrupción, males que se acrecientan a diario en la Cuba fidelista.

Destacó el actual presidente del régimen, en la Asamblea Nacional, cómo se ha retrocedido en cultura y civismo ciudadanos. Por otra parte, culpó de ese mal social a los encargados de hacer cumplir lo establecido, como si éstos no fueran también los que han retrocedido, o más bien los que han dirigido el retroceso.

El mes pasado se dio a conocer en la prensa un gran fraude en el sistema educativo, relacionado con la prueba de matemáticas aplicada para los estudiantes de onceno grado, en La Habana, donde están implicados profesores y trabajadores de la antigua imprenta Omega, del Cerro, detenidos y acusados por las autoridades policiales.

Estamos, sin duda alguna, ante una sociedad cuyo culto al que miente, roba, lucra, extorsiona… crece como la verdolaga. Todo como consecuencia de las mentiras de Fidel Castro, quien violentó el mito de Robin Hood, al robar las riquezas de quienes las poseían legalmente, para fingir repartirlas entre los pobres, quienes, ya que no alcanzaron lo prometido, ahora le mienten y le roban a él.

¿Recuerdan ustedes cuántas veces juró que no era comunista? Primero, en la revista Bohemia, el 15 de julio de 1956; luego, el 16 de enero de 1959, ante la tumba del líder ortodoxo Eduardo Chivás. Repite la mentira unos días después, el 23 de enero, en Caracas, Venezuela, donde además señala que celebrará elecciones generales en dos años. El 8 de mayo, vuele a decir que no es comunista, en un discurso. Y  lo hace por última vez el día 21 de ese mes.

Una de sus más grandes e increíbles mentiras fue aceptar la cifra de  veinte mil revolucionarios muertos por la dictadura de  Fulgencio Batista. Ni siquiera le importó que Miguel Angel Quevedo, desde su exilio en Venezuela, haya revelado que esa cifra fue un invento del periodista Enrique de la Osa, en la Revista Bohemia.

Por estos días se repite en la prensa que Fidel Castro recorrió 40 mil kilómetros para crear un movimiento revolucionario, que habló con cada uno de los mil 200 hombres que aglutinó en su organización y que todos recibieron entrenamiento militar para llevar a cabo el asalto al Cuartel Moncada.

Nos gustaría hacerle unas preguntas: ¿Por qué no se ha erigido en Cuba un monumento a las veinte mil víctimas de la dictadura batistiana, donde se puedan conocer sus nombres y apellidos, por qué no se nombran los mil 200 que realizaron entrenamiento en toda la isla, sin que el ejército de entonces pudiera descubrirlos? ¿Por qué no hacer esos monumentos, si en Pretoria hay uno donde aparecen todos los nombres y apellidos de los dos mil cubanos caídos en tierras africanas?

¿Por qué en el tomo 6 de la Historia de Cuba, preparado para los escolares por la editorial Pueblo y Educación, en 1978, y confeccionado por destacadas personalidades de la cultura, como los doctores Julio Le Riverent, Waldo Oliva Brunet y otros, dice que fueron mil 400 los que se entrenaron para el Asalto del Moncada? ¿Cuáles son los 200 revolucionarios que hoy la prensa castrista quiere ocultar?

Para decir mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado. Baste saber que de padres mentirosos, salen hijos mentirosos y de un gobernante mentiroso, una sociedad como la nuestra, donde se ven malformadas las buenas costumbres de los cubanos.

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