Error a la vista

Error a la vista

Problemas en preparación de terreno para construcciones son detectados por la población y no por ingenieros y arquitectos

LA HABANA, Cuba, enero, 173.203.82.38 -La acometida de una brigada de la construcción de la capital eliminó un basurero que se levantaba en la calle Tercera y 232, en Jaimanitas, a la entrada del Círculo Social Obrero Marcelo Salado, perteneciente al  Ministerio de la Industria Ligera.

Además de agradecerlo, los jaimanitenses se preguntan qué nueva obra se levantará en el sitio. Se ha comenzado a especular: ¿serán viviendas para familias,  un parque de diversiones para niños, tal vez un mercado en divisas de los que tanto  abundan? Lo único cierto es que varios camiones se llevaron montañas de escombros removidas por  bulldozer, dejando una amplia planicie que luego una aplanadora se encargó de apisonar, lista para el asfalto.

En cambio, nadie ha notado un error a la vista. Lo descubrió Miguel, un  emigrante de las provincias orientales que construyó por medios propios una vivienda cerca de la playa, aledaña a la casa de Crispín, “el filósofo del pueblo”, que  es la otra persona, aparte de este redactor, que conoce del error urbanístico que  acaba de cometer el equipo de ingenieros encargado de dirigir y supervisar los trabajos de remoción y aplanamiento a pie de obra.

Dice Miguel que el error consiste en que no se tuvo en cuenta el principio del nivel de la calle. Las calles se construyen con inclinación a dos aguas, para que con la lluvia no se empoce el agua, con una caída a ambos lados que van al drenaje de las cunetas, y se toma como punto cero el centro de la calle para el resto de las construcciones, las cuales deben levantarse a veinte centímetros sobre ese punto.

Las bulldozer  dejaron a esta área cuarenta centímetros, por lo menos, por debajo del punto cero. Así que cuando llueva, el agua le va a dar a la gente por las rodillas.

Como el área quedó también por debajo del nivel del mar, la humedad por la cercanía de la costa no permitirá que esa agua estancada drene en muchos días. Necesitarán bombas de extracción para aliviarla, equipos sumamente difíciles de conseguir. La gente solo está centrada en qué van a construir en el lugar. Lo que sea -viviendas, un parque de diversiones o una tienda-, cuando llueva se va a inundar.

Ahora,  para subsanar el error y evitar la inundación, si es que alguien se da cuenta a tiempo del desliz, hará falta descargar nuevamente montañas de tierra para subir al nivel correcto.

Le pregunté a Miguel si lo había comunicado a algún responsable de la obra. Me contestó que él solo tenía noveno grado. Y en aquella construcción había  trabajado un equipo de ingenieros.

Insistí en que lo dijera, que alertara. Me dijo que no sabía a quién dirigirse. Además, temía que no le hicieran caso. Entonces, con su sabiduría de siempre, Crispín intervino: “Te lo está diciendo a ti, periodista, que es como decírselo a medio mundo. Y que oiga el que quiera oír.

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