En peligro de extinción

En peligro de extinción

El Programa Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana, otra creación revolucionaria en peligro de extinción

LA HABANA, Cuba, abril, 173.203.82.38 -Mucho se ha hablado dentro y fuera de Cuba, del Programa Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana, dirigido por el Dr. Adolfo Rodriguez Nodals, eminente agrónomo cubano, hijo de una familia campesina en el poblado de Santo Domingo, antigua provincia de las Villas, hoy Villa Clara.

Su antecedente inmediato data de 1987,  en que se inicia la producción de hortalizas frescas en organopónicos cumpliéndose el 24 años de esta forma de producción popular, impulsada en la década de los noventa por el eminente científico; y el fallecido Alfredo Jordán Morales, Ministro de la Agricultura, hombre de sapiencia que trató de impulsar y redistribuir la tierra en usufructo a particulares, acto que siempre estuvo limitado por Fidel Castro Ruz, ex líder del régimen comunista cubano.

Este programa se extendió a patios, parcelas, terrenos urbanos y suburbanos dentro de las demarcaciones territoriales de pueblos y ciudades. En sus inicios fue verdaderamente conmovedor en medio de las penurias y falta de alimentos que vivía el pueblo, originado por el desabastecimiento creado con la caída del campo socialista y la ineficiencia del sistema totalitario de los hermanos Castro.

Para dirigir el Programa se creó un Grupo Nacional encabezado por el Dr. Rodriguez Nodals, que contó con un extraordinario apoyo de mujeres y hombres de la tercera edad, jubilados, pensionistas, discapacitados, etc, grupo social más afectado en el mal llamado periodo especial.

Con este programa socio-productivo, surgieron diferentes subprogramas relacionados con la actividad cunicola, avícola, porcicultura, caballista, productor de pastos y forrajes para la alimentación animal, etc,  siendo el más significativo el de la producción de hortalizas y vegetales, dada su incidencia permanente en la mesa del consumidor y sus aportes vitamínicos a la salud de humana.

Se iniciaba una nueva etapa productiva a escala local y territorial en todo el país. Pequeñas áreas interiores y exteriores de los diferentes predios domínicos privados y estatales, fueron convertidas en eficientes jardines de alimentos. La ingeniería técnica también lograba elementos concordantes en los ciclos de reaprovisionamientos efectivos de la producción de alimentos.

De esta manera surgieron también los conocidos  huertos intensivos, los cultivos protegidos, la permacultura, etc, todos como necesidad de la proliferación de los llamados “pulmones verdes”, en las zonas urbanas de la nación.

Este programa generó empleos e infraestructura técnica-comercial, asumiendo un rol importante la producción de alimentos de ciclo corto, que incluyó  además la producción de plantas medicinales, ornamentales, aromáticas, y condimentos en armonía con el medio ambiente, destinándose cerca del 70 % de los productos a escuelas, círculos infantiles, hospitales, y otros centros.

Sin embargo al de cursar de los años, como arte del socialismo, corre peligro la continuidad y desarrollo de dicho programa alimentario, teniendo en cuenta el extensionismo agrícola y la entrega de tierras en usufructo en miles de hectáreas cercanas a las zonas poblacionales que clasifican dentro del propio programa en la categoría de agricultura suburbana, de lo que se infiere tener en cuenta las siguientes propuestas:

–                Que éste tipo de agricultura sea especialmente protegida por las alcaldías municipales del país (poderes populares). Estos alejados actualmente de compromisos oficial al respecto;

–                Que los más de mil organopónicos, 7 mil huertos intensivos, 241 cultivos semiprotegidos, según correspondan sean convertidos en asociaciones de productores privados cooperativos, liberándose las titulaciones agrarias, lo cual redundará finalmente en mejores resultados productivos y comerciales;

–                Que se eleven los niveles de producción pues aún no sobrepasan los 2 millones de toneladas de hortalizas y condimentos frescos;

–                Que se aumente los rendimientos por metro cuadrado demandado internacionalmente a razón de 20 kilogramos, representativo en 10 toneladas menos por hectáreas en un año.

Si los dirigentes castristas y los representantes del Programa Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana, no toman a tiempo las medidas que incentiven el mentado programa, estaremos expectantes a su extinción.

Acerca del Autor

Ernesto García Díaz

Ernesto García Díaz

Graduado de Lic. en Derecho en la Universidad de Camagüey, Cuba. Abogado, notario y dirigente empresarial, consultor marítimo-portuario, especialista en comercio internacional. Autor con el Dr. René Gómez Manzano, del Proyecto de Ley Tierra y el Desarrollo Productivo. Actualmente reside en Miami.

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