El viejo y terco Castro se lava las manos

Han pasado 25 años desde el día en que el dictador tuvo la oportunidad de cerrar su negocio

LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -En febrero de 2011, el general de ejército Raúl Castro lo dijo claramente: las reformas que se impulsan son sobre todo para evitar que la Revolución caiga al precipicio. Unos meses antes, su hermano Fidel lo había anunciado: ¨El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros¨.

Pero, ¿es que acaso el régimen castrista no había comenzado a caer al precipicio en 1990, cuando el Comandante en Jefe declaró que el Período Especial era ¨el más difícil de la Revolución y de la historia de Cuba¨?

Es obvio pensar que el pueblo cubano no estaba preparado para adaptarse al Período Especial, ni al desmoronamiento del comunismo. En 1989, y pese a que se prohibieron las pocas publicaciones de los países socialistas que circulaban en el país, gran parte del pueblo supo de los cambios que ocurrían en Europa del Este.

El Sindicato Solidaridad de Lech Walesa ganaba las elecciones en Polonia, los disidentes soviéticos se manifestaban en las calles exigiendo democracia, en Hungría aparecían en público partidos políticos que estaban en silencio, el disidente Vaclav Havel ganaba ampliamente la presidencia en Praga, el muro de Berlín era derribado por los alemanes para reunificarse, cien mil mineros siberianos protestaban por el comunismo, eran ejecutados el dictador rumano y su mujer y el Papa Juan Pablo II apoyaba un documento de la Iglesia cubana donde se pedía democratizar al país.

Ante estos acontecimientos, algo muy curioso dio lugar en Cuba: los cubanos comenzaron a cambiar, a perder el miedo y rebelarse de algún modo, y junto a ese cambio, se intensificaron las llamadas indisciplinas sociales, a las que la dictadura ha hecho mención un sinfín de veces.

Como si Fidel Castro presintiera su final en aquellos momentos, el 26 de diciembre de 1989 publica un llamamiento titulado Declaración al pueblo cubano, donde dice que ¨primero se hundirá la isla en el mar antes de consentir en arriar las banderas de la Revolución y el Socialismo¨, y el 16 de febrero del siguiente año advierte que aquellos disidentes y contrarrevolucionarios que quieran imitar los cambios en Europa Oriental y en la URSS, se les aplicará todo el rigor de la ley.

El 10 de marzo de ese mismo año van a prisión ocho ejecutivos del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba; Gustavo Arcos recibe amenazas de muerte a través de actos de repudio organizados por el gobierno, y unos meses después es condenada a prisión la poeta María Elena Cruz Varela, quien presidía el Grupo Criterio Alternativo.

Para Fidel Castro, jefe de la Seguridad del Estado, le era fácil tener bajo control a los que más se destacaban en el Movimiento de Derechos Humanos. Pero, ¿cómo podía evitar que en silencio proteste la población cubana, cómo controlar las indisciplinas sociales que iban en aumento? ¿Es que se trataba de un síntoma propio de unas masas inconformes, ansiosas de cambios políticos?

Señaló el propio general de ejército Raúl Castro en 2011 que, a lo largo de más de veinte años de Período Especial, se ha acrecentado el deterioro de la población en cuanto a valores morales y cívicos, como la decencia, la vergüenza, la honradez. Luego aseguró que ¨nuestro peor enemigo no es el imperialismo ni sus asalariados en suelo patrio, sino nuestros propios errores, la barrera psicológica de la población formada por la inercia, el inmovilismo, la doble moral, la indiferencia¨.

Más claro ni el agua. Carlos Marx le pediría al dictador de cinco estrellas que hiciera cuanto antes un referéndum, para saber realmente si el pueblo quiere continuar con el socialismo.

Sin embargo, pese a que el sistema es un desastre, los cubanos no lo son. Aunque mantengan una actitud hostil hacia el plan de 300 reformas aprobadas en el VI congreso del Partido Comunista, continúan manteniendo sus acostumbradas  cualidades: el amor por la familia, un profundo sentido de la amistad, un espíritu jocoso, verdaderas virtudes que no han perdido los cubanos, pese a más de medio siglo de tiranía.

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