El que hizo el jolongo, que se lo eche al hombro

El que hizo el jolongo, que se lo eche al hombro

Son las autoridades de Salud Pública quienes tienen la obligación de sanear la ciudad y erradicar el cólera

LA HABANA, Cuba, enero, 173.203.82.38 -En los últimos meses se comenta en todas partes sobre la aparición y propagación del cólera en nuestro país. Es por eso que la divulgación de la nota informativa sobre esta enfermedad, publicada en la primera plana del periódico Granma el martes 15 de enero de 2013, ha generado diversos comentarios entre la población.

Muchos afirman que aquí todo se hace en maratón, y con esto no solo se refieren a la recogida de basura, que ahora se realiza diariamente debido al incremento del cólera, sino también a la campaña contra el dengue, pues si aumentan los casos, entonces los inspectores no paran de tocarnos a la puerta.

En La Habana, la sanidad es uno de los muchos y graves problemas a los que no se les da solución. Otros de ellos son los depósitos de basura abarrotados y destapados, los salideros de aguas albañales, y el alcantarillado, prácticamente inexistente de tan tupido. Solo con estas dificultades basta para que se desate cualquier epidemia.

Hace unos días, mi vecina Miriam regresó de Santiago de Cuba luego de visitar a su familia. Comenta que una tía murió de cólera. Afirma que después del ciclón Sandy la situación se ha vuelto aún más difícil, y que las recomendaciones de los médicos a duras penas se pueden cumplir. Un ejemplo muy sencillo es el lavado frecuente de las manos; resulta que gran parte de la población no tiene recursos para comprar jabón con la frecuencia necesaria, pues este es caro, y el dinero apenas alcanza para comer.

Otro tanto ocurre con el uso de cloro para el agua de tomar y de lavarse las manos, pero este producto químico no aparece por ninguna parte. Y hervir el agua es una costumbre olvidada por muchos, porque no les alcanza el combustible.

Cuando el dengue llegó para quedarse en el año 1970, el Gobierno no asumió ninguna responsabilidad, sino que se lo achacó al imperialismo. Hoy ocurre lo mismo con el cólera, cuya propagación atribuyen a un cuentapropista, “portador asintomático”, vendedor de alimentos. Esto ha provocado que una ola de inspectores saliera en maratón a multar cuentapropistas y hasta a cerrar cafeterías, y han prohibido la venta de refrescos, jugos y dulces con merengue.

Pero aunque pretendan echarle la culpa a los cuentapropistas, la mayor parte de la población está convencida de que el cólera vino muy probablemente de Haití, importado por algún colaborador cubano, los cuales no son mantenidos en cuarentena aun a  pesar del riesgo de introducir  innumerables enfermedades a su regreso a Cuba.

Es por eso que el criterio más generalizado es que la transmisión del cólera es una responsabilidad de las autoridades de Salud Pública, que tienen el deber de sanear la ciudad y además facilitar a la población los medios para erradicarlo. Como dice un viejo refrán: “El que hizo el jolongo, que se lo eche al hombro.

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