El perro del hortelano

El perro del hortelano

Problemas de vivienda en Cuba son tan viejos como el régimen. Y la respuesta oficial es el desalojo

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -Uno de los problemas más críticos que tiene en estos momentos Cuba es la vivienda. Son muchos los factores que han influido en que no exista la posibilidad de que gran parte de los cubanos no posea un lugar propio donde residir. Ello influye incluso en el envejecimiento poblacional, ya que las mujeres no quieren parir, entre otras razones, por no tener un hogar para formar una familia.

Durante años, el régimen ha prometido una y otra vez solucionar este problema. Pero ya en la década de los 70 era crítico, prueba de ello son estos párrafos del discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, en la plenaria provincial de la CTC, septiembre de 1970, donde al respecto expresó:

“Al principio de la Revolución había decenas de miles de apartamentos y casas disponibles en espera de arrendatarios dispuestos a pagar sus  inaccesibles alquileres. La Ley de Reforma Urbana fue en aquel instante un remedio a la situación.  Muchas familias pudieron obtener una vivienda y súbitamente para millones de personas el inmueble donde residían, dejó de ser una obsesión y un instrumento de explotación.  Sin embargo, hoy la situación es diferente. Ha crecido la población, no se ha podido construir paralelamente un número de viviendas; hay unas tensiones tremendas. En esta situación, el funcionario administrativo, o peor aún, el dirigente político, que obtiene preferencia para recibir una vivienda que se desocupa, a la vista de miles de gentes que no tienen ni un cuarto, y de todo el pueblo, le infieren a la autoridad y prestigio de la Revolución un tremendo daño:  de inmediato sale el gusano, sale el desafecto, sale el vago, sale el lumpen, salen todos los enemigos del trabajo a utilizar aquello como argumento contra la Revolución y desmoralizar a los revolucionarios”…

“Hay dos problemas tremendos en este momento: uno de ellos es la vivienda,…  El gobierno, los órganos de dirección del país, los que manejan la economía, todos, tenemos que ver de qué manera a la cuestión de la vivienda, que se está convirtiendo en supercrítica,… le buscamos alguna solución, algún paliativo en estos dos, tres o cuatro próximos años, mientras creamos las nuevas capacidades industriales, y damos solución definitiva al problema”.

Al igual que la gran mayoría de las promesas que hizo Fidel Castro, ésta no se cumplió, pasaron los 3 ó 4 años y 40 más, y todavía el pueblo espera una casa decente donde vivir, mientras los dirigentes mantienen sus privilegios, residiendo en barrios donde aún las casas que se heredaron del capitalismo se consideran buenas, a pesar de los años que tienen, pues les han podido dar mantenimiento, aspecto técnico del cual se olvidó completamente la dictadura en lo que respecta a las casas del pueblo.

Las personas ponen sus vidas en peligro habitando en lugares prácticamente en ruinas. Hay edificios que están parcialmente derrumbado, pero se pueden apreciar por las noches luces en las últimas plantas donde aun habitan personas. Por ejemplo, en la calle Belascoaín y San Rafael, en el Municipio de Centro Habana, se cayó parte de un edificio y no han terminado de derrumbarlo, es un peligro pasar por esa esquina, pero a pesar de tener dos plantas huecas totalmente, hay personas viviendo en la tercera, lo que implica que están en inminente peligro de muerte, algo que obviamente no les interesa a los responsables del gobierno municipal.

Contradictoriamente, mientras permiten que haya ciudadanos viviendo en estas situaciones de riesgo, hay numerosas personas que están amenazadas de ser desalojadas de los lugares que han creado, con iniciativa propia, con recursos mínimos y sin ayuda alguna, para al menos subsistir.

En casi todas las provincias del país, ciudadanos de a pie se acercan a los comunicadores comunitarios de la Red Cubana, para solicitarles que divulguen internacionalmente su situación, pendientes de ser “extraídos”, eufemismo que usan los que detentan el poder para eludir la palabra desalojo, ya que sería una negación del Programa del Moncada, escrito en La Historia me Absolverá, el alegato de Fidel Castro para el juicio a los asaltantes al Cuartel Moncada.

Los desalojos froman hoy una gran ola que se extiende desde Pinar del Río a Guantánamo, apenas con la concesión, en algunos casos, del término de 72 horas para abandonar el sitio, que posteriormente las autoridades demuelen. Y en casi todos los casos en los que interviene con sus denuncias la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, otra consecuencia es la detención de sus miembros por hacer público el atropello.

El gobierno no resuelve los problemas de vivienda que tiene el pueblo, que son casi tan viejos como el propio sistema, pero tampoco permite que sea solucionado por aquellos que al menos parcialmente puedan hacerlo de forma particular. Como reza el refrán popular, el régimen es como el perro del hortelano: ni come ni deja comer.

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