El Estado extorsiona a los campesinos

El Estado extorsiona a los campesinos

Campesinos obligados a entregarle al Estado tres litros de leche por vaca, aunque sus vacas no den leche

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -Jesús Ruiz Gómez, de 48 años, tiene una finca en La Guanaja, municipio Jaruco, provincia de Mayabeque. Es miembro de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) “Rómulo Padrón”, dedicada a cultivos varios y ganadería. Junto a la esposa y dos hijos de 27 y 18 años, trabajan la tierra y atienden los animales. La familia Ruiz tiene siembras y posee 23 reses, 6 cerdos y dos docenas de gallinas para obtener huevos para el consumo familiar.

Ruiz, como los demás campesinos de la comarca, está iracundo, pues el gobierno los obliga a vender a Acopio, del Ministerio de la Agricultura, “tres litros de leche por vaca, estén paridas o no lo estén, y como se sabe, si la vaca no pare, no produce leche. Hay vacas que dan poca leche. Es un absurdo! ¿Quién piensa que con esas coacciones se alcanzará el vaso de leche para todos que prometió Raúl Castro?”

Peor situación enfrentan estos campesinos cuando no llueve. El país atraviesa por una sequía profunda, pero: “Quien no cumpla el Plan de entrega obligatoria de tres litros por vaca, tiene que compensar al Estado el triple de los 2,50 pesos por litro, si la calidad de la leche es óptima, pero cuando vendemos, nos pagan entre 0,35 centavos a 1,90 pesos por litro. Dicen que la leche contiene poca grasa, o le echamos agua. Acopio recoge unos 300 a 400 litros diarios entre cincuenta campesinos de esta zona” puntualiza Ruiz Gómez.

Obligados a vender al Estado, a estos campesinos solo les dejan un pequeño remanente de leche para el consumo familiar. “Hace pocos días – prosigue Ruiz Gómez-, tuve que pagar una multa de cuatrocientos pesos por vender parte de la poca leche que me dejaron para mi consumo. También tenemos prohibido vender queso, mantequilla, yogur de producción casera. Absolutamente prohibido sacrificar nuestras reses. Se sanciona con prisión de ocho años”.

Cuenta este campesino que hace poco tuvo que vender tres vacas antes de que se murieran de hambre, por la sequía. El Estado se las pagó a precios mezquinos, sin correspondencia con el esfuerzo invertido:

“Me pagaron 1, 600 pesos por todas las vacas (menos de 65 dólares). No tenemos para alimentar a los animales. No hay pastos, no llueve. Muchos tienen que vender sus reses. Las  vaquerías estatales son un desastre, con potreros plagados de marabú y falta de atención al ganado y al vaquero. El estado sacrifica las reses compradas en usura. Los funcionarios llegan con un camión, recogen los vacunos para pesarlos, aun sin que los dueños estemos presentes. Regresan días después y te dicen: Mira, tus vacas pesaron tanto, aquí tienes el dinero. ¿Sabe cuánto me pagaron por cada res? Pues, menos de lo que cuestan dos kilos de carne en la shopping (tiendas estatales dolarizadas)”.

Ruiz alimenta sus animales con un poco de palmiche,  si lo encuentra, tallos de yuca, plátanos, alguna yerba. Igual con los cerdos.

Los campesinos tienen obligación de vender al Estado el 80 por ciento de la producción agrícola, a precios fijados unilateralmente sin previa negociación. También Ruiz, como todos los demás, está obligado a afiliarse a cooperativas, aparentemente independientes, pero bajo rígido control del gobierno.

El informe de fin de año de la Asamblea Nacional asegura que 48 por ciento de la importación de alimentos se invierte en la alimentación animal, “pero a nosotros el Estado no nos vende pienso, ni miel de purga de caña, ni nada”, concluye Ruiz Gómez.

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Reinaldo Emilio Cosano Alén

Reinaldo Emilio Cosano, La Habana, mayo, 1943, licenciado en Filología en la Universidad de La Habana.
Ejerció como profesor los últimos veinte años de vida laboral. Fue separado del magisterio por carecer de ”idoneidad política”, según consta en el acta de separación definitiva. Fue miembro del Comité Cubano pro Derechos Humanos, y participó en la Coalición Democrática Cubana. Escribe desde hace más de diez años para CubaNet, a través de la agencia Sindical Press, de la cual es director.

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