El abogado de Alan Gross

El abogado de Alan Gross

El acreditado penalista Ramón de la Cruz Ochoa acaba de trascender en los medios jurídicos de Cuba como el abogado que defenderá al contratista norteamericano

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -El acreditado penalista Ramón de la Cruz Ochoa acaba de trascender en los medios jurídicos de Cuba como el abogado que defenderá al contratista norteamericano Alan Gross, detenido en La Habana hace un año mientras distribuía computadoras a miembros de la comunidad hebrea en la isla.

El doctor de la Cruz Ochoa es Especialista en Derecho Penal por la Universidad de La Habana, donde ejerce como Profesor Titular adjunto de la Facultad de Derecho, y obtuvo el Máster en Derecho Público en la Universidad de Valencia, España. Ejerció como Fiscal General de la República de Cuba, labora actualmente como abogado del Bufete de Servicios Especiales, es autor de artículos y monografías de su especialidad y preside la Sociedad Cubana de Ciencias Penales.

Lo bueno de la designación radica en la autoridad y el respeto ganado por de la Cruz Ochoa dentro del entramado jurídico cubano. Los expertos narran anécdotas acerca de su etapa como fiscal y de su “salto al vacío”, pues este personaje ilustra al “jugador” que cambió de bando, al pasar de máximo representante del ministerio público a defensor de delincuentes internacionales.

Ramón de la Cruz Ochoa fue sustituido como Fiscal General de la República por el general Juan Escalona Reguera, quien se inició en 1989 durante el juicio excepcional contra el célebre general Ochoa y otros oficiales de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, la coincidencia de los apellidos desató suspicacias sobre posible parentesco entre el penalista y el militar fusilado.

El ex fiscal que ahora defiende al supuesto espía norteamericano tiene a su favor, además de vasta experiencia, conocimientos y prestigio, el hecho de poseer libertad para expresarse más allá de lo permitido por el régimen comunista a los operadores del derecho. Se dice que Cruz Ochoa es una institución que camina y que la mayoría de los jueces, abogados y fiscales han sido discípulos suyos.

A pesar de su avanzada edad es considerado todavía por su competencia profesional. A la fama de fiscal, acrecentada por la ineficacia de su sucesor, se suman los relatos sobre su agudeza, sapiencia y honestidad al asumir la defensa de los clientes que representa en el Bufete de Servicios Especiales, destinado a extranjeros.

Está por ver, sin embargo, los intereses políticos que se mueven detrás del juicio de Alan Gross pues, al parecer, el contratista detenido y sometido a investigaciones por la Seguridad del Estado, es una pieza del ajedrez bilateral que juegan los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos.

El defensor de Alan Gross tendrá que emplearse a fondo y hasta quemar las naves. El caso exigirá al abogado divorciarse de la postura oficial con respecto a la censura en torno a Internet y otros temas tabú en la isla, donde las libertades cívicas son asignaturas pendientes. Dado el largo historial de Cruz Ochoa y su compromiso con el régimen,  es difícil que se desmarque y sea imparcial. Veremos qué pasa.

Miguel Iturria Savón

Miguel Iturria, La Habana 1955. Licenciado en Historia, postgrados en arte, literatura, cine, periodismo y etnología. Ejerció como profesor de la enseñanza media y superior y como investigador y director de instituciones culturales en Ciudad de La Habana. Ha publicado dos libros de ensayo, dos antologías, dos poemarios y decenas de artículos y reseñas críticas en publicaciones periódicas de Cuba, España y los Estados Unidos. Colabora de forma sistemática con CubaNet, el semanario digital Primavera y otras páginas alternativas.

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