Continúa crisis del correo postal aunque hagan congresos

A pesar de las responsabilidades internacionales del Correo cubano, sigue el vandalismo en este sector

LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -Si una característica ha definido el servicio del correo postal cubano durante el último medio siglo, esa es la ineficiencia. Hemos sido testigos de cartas que no llegan a sus destinatarios, paquetes provenientes del exterior que fueron abiertos y depredado su contenido, denuncias de usuarios que no encuentran eco en los funcionarios de la Empresa de Correos, indemnizaciones insuficientes a las personas afectadas, y otras irregularidades. Además, es muy común que lleguemos a cualquier zona postal y no hallemos un sobre ni un poco de goma de pegar.

Por ironías de la vida, tales calamidades, en lugar de ser censuradas por los organismos internacionales que patrocinan esta actividad, parecen haber sido pasadas por alto. Lo anterior se infiere de la celebración en Cuba, durante el pasado mes de septiembre, del XXII Congreso de la Unión Postal de las Américas, España y Portugal (UPAEP), ocasión en la que Cuba fue elegida, nada más y nada menos, como presidenta del Consejo Consultivo y Ejecutivo de la referida entidad. Un total de 130 delegados tomaron parte en el evento, y según los dirigentes de la UPAEP, “tan amplia participación era una prueba del reconocimiento hacia el trabajo del Correo cubano y de su representación en el exterior”.

A raíz de ese suceso, y comoquiera que la prensa oficialista no se había hecho eco de ninguna otra denuncia por anomalías en el servicio postal, algunos pensaron que, por fin, reinaba el orden en esta esfera de las comunicaciones. Sin embargo, apenas dos meses después, ya podíamos recurrir a aquello de que “la alegría dura muy poco en casa del pobre”.

El pasado 29 de noviembre, en su sección “Cartas a la dirección”, el periódico Granma publicó la queja de un lector que reside en la provincia de Santiago de Cuba. Cuenta el remitente las dificultades que afronta para recibir los periódicos nacionales, pues el cartero de su barrio se pasa días sin visitar su domicilio. El referido lector, también miembro de la Federación Cubana de Ajedrez Postal, se lamenta de que sus cartas se demoran mucho o no llegan, no obstante haberlas certificado, y por tanto le resulta muy difícil seguir practicando esa modalidad del juego ciencia. Y concluye el denunciante: “¿Es muy difícil en nuestro país que un cartero y el Correo cumplan y satisfagan a sus clientes? ¿Quiénes o quién controla todo este mal trabajo? ¿Hasta cuándo se seguirán publicando quejas como esta en la prensa cubana?”.

Sería conveniente que las penas de este atribulado usuario, además de llegar a los ilusos que confiaron en una mejoría del Correo debido a la nueva responsabilidad internacional de Cuba, fueran conocidas también por los señores de la UPAEP. Así constatarían el tipo de presidente que poseen en su Consejo Consultivo y Ejecutivo. Pero bueno, después de que Cuba fuera elegida para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ya todo puede esperarse de ciertos organismos internacionales.

Y debemos recordar que situaciones como esta no suceden en un país cualquiera, sino en Cuba, donde las personas deben acudir masivamente al servicio postal— cartas y telegramas— debido a la carencia de correos electrónicos en sus hogares, y lo caro que les resultaría acceder a ese servicio en hoteles o en los puntos habilitados por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA). Ah, y para aquilatar su importancia, basta con señalar que  aquí un simple telegrama que comunique la muerte de un familiar, puede servir como patente de corso para abordar un ómnibus en las terminales.

Acerca del Autor

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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