Con negras nubes, Raúl Castro se acerca al 60 aniversario del Moncada

El incidente del barco norcoreano empeora aun más la imagen de un gobierno cada día más errático

Contenedor con armas cubanas no declaradas en un barco coreano detenido en Panamá
Contenedor con armas cubanas no declaradas en un barco coreano detenido en Panamá

MADRID, España, julio, www.cubanet.org -Hasta mediados de julio, parecía que Raúl Castro estaba teniendo éxito en modelar una amable imagen internacional, capaz de abrir las puertas de la América Latina democrática e inclusiva.  La Organización de Estados Americanos (OEA) , en 2009, había levantado la exclusión de su gobierno y abrió la posibilidad de que solicitara el reingreso, lo cual no ha hecho;  el presidente cubano encabeza pro tempore la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), progresa en las conversaciones para establecer un convenio de colaboración con la Unión Europea, y aparenta la intención de disminuir la confrontación con Estados Unidos.

Después de suspendidas durante dos años, en junio se reiniciaron las conversaciones con Estados Unidos para restablecer la correspondencia directa, y en julio sobre la situación migratoria. El tono bajo respecto a la situación de Edward Snowden sugería interés por no obstruccionar ese proceso, a pesar de que  continúa prisionero  Alan Gross en La Habana desde diciembre de 2009.  En este ambiente, apareció la noticia del apresamiento del barco norcoreano en el Canal de Panamá.  El presidente Martinelli personalmente lo anunció en un tweet, y ha coordinado con la ONU, Estados Unidos y Gran Bretaña el examen del material bélico no declarado y escondido bajo las toneladas de azúcar cubano, en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad por el armamentismo y las pruebas nucleares de Corea del Norte.  El gobierno cubano envío un viceministro para tratar de resolver el incidente antes de que se denunciara, pero al no lograrlo, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió una declaración reconociendo que el buque zarpó de un puerto cubano (sin identificar) rumbo a la RDPC mayormente con un cargamento de 10 mil toneladas de azúcar, además  de transportar 240 toneladas métricas de ¨armamento defensivo obsoleto -dos complejos coheteriles antiaéreos Volga y Pechora, nueve cohetes en partes y piezas, dos aviones Mig 21 Bis y 15 motores de este tipo de avión, todo ello fabricado a mediados del siglo pasado-, para ser reparado y devuelto a nuestro país¨.  A continuación se reiteran los gastados argumentos sobre la necesidad de mantener la capacidad defensiva para preservar la soberanía nacional. Además, resulta muy difícil sostener la hipocresía de que ¨la República de Cuba reitera su firme e irrevocable compromiso con la paz, el desarme, incluido el desarme nuclear, y el respeto al Derecho Internacional.

El jefe del Estado Mayor del ejército Popular, Kim Kyok Sik, declaró en  La Habana el 30 de junio que visitaba Cuba para encontrarse con los compañeros de la misma trinchera, según  el periódico Granma.  Llama la atención que el gobierno cubano  haya cometido un error tan grave al utilizar un barco que desde hacía años era seguido e inspeccionado en diversos países por los traslados de droga y otros materiales violatorios de las leyes internacionales.  Las fotos de la carga muestran el deplorable  estado del armamento cubano, que debería ser modernizado a través de los convenios con su amiga Rusia o eventualmente China, al parecer no dispuestas a conceder créditos ni buscarse enemistades con Estados Unidos y otros países. Asimismo denota la incapacidad para sostener alguna escaramuza con “el imperialismo yanqui”, al que el gobierno de Cuba supuestamente vencerá.  Sin embargo, el Ministerio del Interior aparentemente cuenta con medios suficientes para reprimir brotes de protesta mediante sus tropas especiales y otras.

Con negras nubes, Raúl Castro se acerca a la celebración del 60 aniversario del  Ataque al Cuartel Moncada, que dejó de ser el gran acontecimiento por la inmensa tormenta que deberá vencer el General para volver a maquillar la imagen de un gobierno cada día más errático, y recomponer sus relaciones internacionales, particularmente el espacio logrado en América Latina, cuando el presidente pro tempore de CELAC debería ser ejemplo de transparencia y respeto.

El incidente del armamento escondido en el barco Chong Chon Gan ha hecho recordar  la Crisis de los Misiles de octubre de 1962 que puso a la humanidad  al borde de la Tercera Guerra Mundial por los cohetes nucleares de la Unión Soviética emplazados en Cuba; el apoyo y entrenamiento a los grupos guerrilleros, aun considerados terroristas; los traslados secretos de armamento y tropas actuantes en Argelia, Etiopía, Angola y muchos otros países por barcos de pesca y de la marina mercante cubana; la infiltración en los servicios secretos, especialmente de Estados Unidos como demostró Ana Belén Montes, y las campañas ideológicas con fuerte propaganda antisistema dondequiera que haya surgido posibilidades de desestabilizar gobiernos no afines e interferir en los progresos democráticos.

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