Chung Wah, un dantesco almacén de ancianos

Chung Wah, un dantesco almacén de ancianos

Tragedia, desolación, abandono en asilo de ancianos que la televisión califica como el mejor de La Habana

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -Un reportaje publicado, en 2011, por el Canal Habana, de la televisión cubana, calificaba al Hogar de Ancianos (asilo) Chung Wah, en el municipio San Miguel del Padrón, como el mejor de la capital.

Hace poco más de dos meses, el 29 de septiembre, ocurrió algo importante en este sitio; pero esta vez la televisión no lo reportó. Hubo una disputa entre dos ancianos:  Jorge Guillén, de 68 años, Sala A, cama 36, y Orlando Soler Reyes, de 72 años, Sala A, cama 1. Guillén golpeó a Soler con una muleta, tan fuertemente que le partió el cráneo, por lo cual murió en el lugar, en presencia de otros ancianos, quienes testificaron sobre el homicidio. Uno de los testigos aseguró: “Guillén me arrebató la muleta y con ella mató a Soler. Lo vimos caer muerto”.

La dirección del asilo y los médicos, para evitar una mala imagen pública, impusieron a los residentes y sus familiares la versión de que “la muerte de Soler fue porque resbaló, cayó, se partió la cabeza y tuvo un infarto cardíaco”.

La policía tomó declaraciones, investigó, y el caso fue cerrado. Sin embargo, los familiares del occiso no aceptaron la versión oficial, y reclaman la verdad.

Los ancianos están muy atemorizados. Piensan que puede repetirse otro ataque del viejo bravucón. El violento homicida, con trastornos siquiátricos, continua viviendo entre ellos como si nada hubiera ocurrido.

El reportaje de 2011 de la televisora gubernamental tampoco mencionó otras facetas negativas de la “paradisiaca” institución. Pero ancianos, familiares y algunos empleados, que no comparten la mentira, ni la extendida corrupción que reinan en el centro asistencial, han decidido exponer la realidad, aunque, por temor a posibles represalias, solicitan que no aparezcan sus nombres.

Cuentan que los sábados, a partir del mediodía, hasta el lunes a las 8 de la mañana, no hay médico en el asilo para atender cualquier emergencia; solo dos enfermeras se ocupan de las nueve salas, donde hay 250 ingresados, algunos con demencia senil o enfermedad de Alzheimer.

Los servicios sanitarios, duchas y lavaderos, apestan por la falta de higiene. No hay lavamanos. El horario de baño es de 5 a 6 de la madrugada, tanto en verano como en invierno; y no se puede calentar el agua para todos, porque el calentador está roto, desde hace meses.

Supuestamente, cada anciano debe recibir un jabón de baño y otro de lavar mensualmente. Pero eso no sucede; no se respeta el período de distribución, o sencillamente no se les entrega. También, desde hace meses, no reciben pasta dental, desodorante, champú, agua de colonia, ni maquinillas de afeitar.

Las ropas personales, las sábanas y fundas son lavadas con agua fría, a veces sin emplear jabón, detergente, o cloro, porque estos productos son robados por los empleados. En el asilo hay casos de sarna.

La alimentación es pésima, la comida mal elaborada, sin grasa ni condimentos. Las raciones son muy reducidas y los ingresados pasan hambre. Los ancianos no reciben las correspondientes ropas (de uso) que les envían, procedentes de donaciones del extranjero. Los empleados se roban, escandalosamente, alimentos, ropas y artículos de aseo, destinados a los asilados. También se roban materiales de construcción destinados a imprescindibles reparaciones del inmueble. Los propios vehículos automotores al servicio del asilo se emplean para transportar lo robado.

Hay alcoholismo entre ancianos y empleados, sobre todo de noche. Los custodios no revisan ni tienen buen control de las entradas y salidas de personas y vehículos.

No hay actividades de entretenimiento para los ancianos, salvo ver televisión. Ni siquiera hay juegos de mesa, excepto algunos juegos de dominó propios de los ingresados.

El Hogar perteneció a la sociedad Casino Chung Wah, del Barrio Chino de La Habana, y la propiedad confiscada por el Estado a la colonia china. Curiosamente, en la actualidad en el asilo solo vive un ciudadano chino. La mayoría de la gran comunidad asiática emigró tras la debacle de 1959.

Varios ancianos presentaron sus quejas en el Consejo de Estado, por el abandono y los maltratos que sufren, pero no han obtenido respuesta.

cosanoalen@yahoo.com

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