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Carta abierta a Mariela Castro Espín

LA HABANA, Cuba, septiembre (173.203.82.38) –

Dra. Mariela Castro:

Al igual que a usted ¨la vida en este país me ha enseñado a no ser simple interpretadora de la realidad, sino a formar parte de ella, a participar, incluso, a tratar de cambiar lo que no me gusta o lo que creo justo deba cambiarse.

El pasado 20 de mayo quedó fundado el Observatorio Cubano de los Derechos LGTB. Los promotores de este proyecto compartimos la visión de una Cuba donde las personas LGBT no tengan que demostrar su humanidad ni reclamar sus derechos, al ser reconocida y aplicada la universalidad de los derechos humanos, en los órdenes jurídico e institucional y en las prácticas sociales, en el marco de una cultura de respeto de la diversidad como algo natural.

Intentaremos promover y proteger los derechos humanos y llevar a cabo acciones, que por su impacto social, contribuyan al respeto de la diversidad sexual.

Soy consciente de que se opone usted a que las personas LGBT de la isla se organicen o asocien. Según sus propias palabras, ¨más que organizarse, deberían intentar una estrategia de integración mayor a los espacios sociales, porque ‘organizarse’, también podría conducir a un episodio de auto segregación, de aislamiento, y no de mayor vinculación social y naturalización de nuestra condición sexual al interior de la sociedad¨.

Yo le pregunto entonces, Dra. Mariela, si existen organizaciones como la FMC  (Federación de mujeres cubanas), la CTC (Central de trabajadores de Cuba), los CDR (Comités de defensa de la Revolución) y otras tantas que, entre otras cosas, representan políticamente a sus miembros y, en el caso específico de la FMC, desarrolla estrategias para enfrentar la violencia de género y la discriminación, ¿por qué no pueden existir entonces organizaciones o asociaciones que, como el Observatorio LGBT, velen por el respeto de los derechos de las personas de ese grupo social e intenten dialogar, no sólo con instituciones oficialistas como el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), sino también con toda la sociedad civil, con miras a derribar los muros de homofobia e intolerancia que persisten hoy en Cuba?

No dudo que el Centro que usted dirige, tenga iguales intenciones, pero la realidad demuestra que esas intenciones no han sido suficientes. El número de personas que involucra el CENESEX -me refiero tanto a los actores como a los beneficiarios- es bien restringido.

No creo que organizarnos nos impida integrarnos. De hecho, muchísimas son las personas LGBT que trabajan y están integradas a organizaciones como los CDR, las MTT, la CTC, la FMC, incluso, al PCC.

En lo que sí coincido absolutamente con usted, es precisamente en que, los y las homosexuales deberíamos participar más en los distintos espacios de discusión social y políticos que existen en Cuba, a pesar de los prejuicios, para dar a conocer nuestra verdad, nuestras legítimas necesidades de igualdad y buscar el apoyo de la comunidad científica, con el fin de aportar argumentos que sirvan para instituir los cambios que sean necesarios en la sociedad.

Por ello, entre las líneas de acción del OBCUD LGBT, se encuentran:

  Propiciar la participación de miembros de la comunidad LGBT en cursos, seminarios y otros procedimientos pedagógicos, con el fin de que adquieran conocimientos sobre derechos humanos y diversidad sexual.

  Instruir, por diversos medios, para la adquisición del conocimiento de la Ley nacional por parte de los miembros de nuestra comunidad.

  Desarrollar eventos de carácter cultural y recreativo, como medios de fomentar la igualdad entre  personas de diversas orientaciones sexuales e identidades de género, promoviendo primeramente la creación de espacios para el desarrollo de eventos de este tipo.

Y, créame, Dra. Castro, que soy consciente de que el impacto social de nuestras organizaciones sería mucho mayor si laboramos coordinadamente y dejamos los enfrentamientos estériles a un lado.  Proyectos como el nuestro pueden servir al CENESEX como complemento en la difícil lucha contra la homofobia. De ustedes depende que así sea.

Muchas veces hemos dejado clara nuestra disposición de colaborar con todo proyecto o institución que verdaderamente tenga como objetivo lograr que las personas LGBT seamos vistas como lo que somos: Seres humanos diversos y maravillosos, con mucho que aprender pero, también con mucho que aportar a esta sociedad que nos discrimina.

Mariela Castro, también yo tengo la opción de estar muy “tranquilita” y declarar, como Ud. lo ha hecho, que “puedo repetir lo que todo el mundo quiere oír, sin tener contradicciones con nadie, recibiendo cariño y siendo más aceptada, seguiré haciendo mi trabajo, que me obliga a veces, a presentar realidades que no todo el mundo quiere enfrentar. Pero no voy a dejar de hacer y decir lo que estoy convencida que debo hacer y decir. Y, cuando no lo pueda hacer más, me iré a sembrar lechuguitas”.

Ojalá esté dispuesta a dialogar con los promotores de un proyecto que, aunque no goza de buena opinión entre la oficialidad de la isla, sí trabaja en pos de que  la sociedad cubana toda, aprenda a ver la diversidad como una forma válida de participación. La unidad en la diversidad es una necesidad nacional, no la desatendamos.

Esperando ansiosa su respuesta, a nombre de los gestores del Observatorio cubano de los derechos LGBT, quedo de Ud.

Sinceramente,

Leannes Imbert Acosta

Dada a los 24 días del mes de agosto de 2011, desde La Habana, Cuba, que se dice es la capital de todos los cubanos.

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