Cándidos y majaderos

Cándidos y majaderos

Pasmosas, sobre todo por venir de quien vienen, son las más recientes declaraciones de Alfredo Guevara

LA HABANA, Cuba, julio (173.203.82.38) – Asombra y hasta conmueve la fe que muestran últimamente algunos en las posibilidades de  perfeccionar el socialismo verde olivo. Sólo que tanta ingenuidad suena demasiado falsa. Para estos críticos autorizados, con vela oficial en el velorio, las culpas siempre se diluyen, se quedan en el aire, incorpóreas, abstractas. ¿Hasta cuándo hay que simular que todavía creemos en el cuento de las orientaciones malinterpretadas?

Como hace un tiempo su colega José Alejandro Rodríguez, el 8 de julio, nada menos que en el periódico Granma, la periodista Anneris Ivette Leyva pretendió defender el derecho a la información frente al impenetrable secretismo burocrático con que choca la prensa oficial en empresas estatales y ministerios. ¿Cómo se explica que una periodista del órgano del Comité Central  ignore que la prensa oficial cumple disciplinadamente las órdenes que bajan, a través del Departamento Ideológico partidista, del Politburó? ¿O es que la situación cambió y estamos a un pasito de la libertad de prensa luego del regaño de Raúl Castro a la prensa oficial en su informe al VI Congreso?

A veces, ante tantos cándidos y majaderos, hasta los más escépticos se preguntan qué sopa es esta que se cocina con tan raros ingredientes.

Pasmosas, sobre todo por venir de quien vienen, son las más recientes declaraciones de Alfredo Guevara, el paradigma de los intelectuales orgánicos del régimen y amigo personal de Fidel y Raúl Castro por más de 60 años.

¿Quién  hubiera adivinado tan abierto y liberal  a Alfredo Guevara, el zar del ICAIC, en 1961, cuando secundado por los comisarios estalinistas del PSP, encabezó la ofensiva contra el documental PM, Lunes de Revolución y todo lo que significara independencia  cultural?

Y he aquí que hoy, con un saco echado sobre los hombros, a lo Bette Davis, similar al mismo que usó hace medio siglo en las reuniones de la Biblioteca Nacional del Comandante con los escritores y artistas, llama a salir del disparate, a desestatizar y desburocratizar y “destruir este aparataje descomunal que ha decomisado la sociedad”.

Tales palabras de Alfredo Guevara las reprodujo Cuba Debate, que anda amplia de espacio en estos días porque el compañero Fidel hace varias semanas que no escribe sus habituales reflexiones, excepto una sobre la salud de Hugo Chávez.

Alfredo Guevara parece estar más lúcido que en 1948, cuando era un joven militante del PSP y acompañó a su amigo Fidel en la aventura del Bogotazo. En honor a la verdad, hace años que su metamorfosis se veía venir. Los tiempos son favorables para ese tipo de posturas dentro del capullo. Y a Alfredo Guevara siempre se las permitieron. Alguna vez dejó bien claro  que él está donde está porque el Comandante está ahí. Y ahora, aunque no se vea mucho, se siente. Y hasta permite alguna que otra majadería a sus amigos.

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Acerca del Autor

Luis Cino

Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956). Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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