Bueno, ya “tenemos” gas, pero… ¿y la comida?

¿Subirán los precios del mercado negro del gas de balón con las altas tarifas anunciadas?

LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -El gobierno debería buscarse una comparsa más sonora que el descolorido Granma, diario oficial del Partido Comunista, para hacer creíbles sus desafinadas alharacas. Esta semana, la conga triunfal de las reformas de Raúl Castro ha incluido una nueva estrofa: se permitirán la “venta liberada” de gas licuado o de balón y el alquiler de los cilindros contenedores. El estribillo se ensaya ahora en La Habana y Santiago de Cuba.

Los medios noticiosos oficialistas se han apresurado a calmar ciertas ansiedades que pudiesen despertar los anuncios. “Esta alternativa no sustituye ni elimina el habitual servicio normado ni sus precios actuales, que como es conocido, están por debajo de su costo”, ha declarado el Ministerio de Energía y Minas quien, de paso, le ha hecho un favor a unos cuantos que ignoraban la generosidad del Estado, el cual implica, con su mensaje, un supuesto favor hecho a una población que en promedio cobra un salario ridículo trabajando precisamente en empresas estatales. Asimismo, ha divulgado los precios que tendrán los productos en cuestión y que no son nada baratos: gas licuado en cilindros de 10 kilos, 130 pesos; alquiler de un cilindro vacío de 10 kilos, 500 pesos (tarifas aprobadas por el Ministerio de Finanzas y Precios).

Directivos de Cuba Petróleo (CUPET) han dicho que estos precios pueden “sufrir variaciones”, en función de los resultados obtenidos en este programa piloto y de las fluctuaciones del mercado internacional. Por otra parte, ya se ha dispuesto la entrega de una producción de más de 130 mil “balitas” (balones de 10 kilos de capacidad) a propósito de la nueva modalidad de venta, calificada como una de las “nuevas alternativas para la cocina cubana”  por el diario Granma del jueves 12 diciembre.

En muchas casas no es suficiente el combustible “subsidiado” por el racionamiento. La solución es la habitual para la familia cubana: recurrir al mercado negro para resolver el problema. Allí el costo de una balita de gas hasta ahora era de 100 pesos, siendo necesario llevar un cilindro vacío. Pero de esta forma, el gasto monetario por concepto del gas se hace mucho mayor en aquellas zonas a donde no llega el gas “de la calle”, es decir, el llamado gas manufacturado que se distribuye a través de una red soterrada. ¿Subirán los precios ilegales del gas de balón a tenor de las altas tarifas anunciadas, encareciendo la vida de miles?

El drama cotidiano no se detiene en esas preguntas. La decisión tomada por el gobierno luce, como otras tantas, intrascendente. O quizá ahora hasta sea peor para aquellos que gastaban 100 pesos en sobornar a un vendedor estatal por un poco de combustible. Además, vuelve a asomar la necesidad inmediata de los cubanos: muy bien, digamos que hay gas. ¿Y la comida, qué?

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