Baracoa

Baracoa

Baracoa, la ciudad primada, primera fundada por los españoles en la Isla, se detuvo en el tiempo

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -Cuentan  que un viajero llegó a la  ciudad de Baracoa  y pidió algo de comida. Como el caminante fue ignorado por los pobladores de la villa,  antes de marcharse, maldijo la región. A partir de ese momento el territorio de Baracoa es santificado todos los días por la lluvia que mantiene la frescura de su campiña.

El visitante  que se acerca a Baracoa  por la  carretera de La Farola,  une en la construcción del viaducto,  la Cuba  de antes y la posterior a 1959. La obra, considerada una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana, se cubre con los paisajes  bendecidos por la maldición.

Algún que otro chofer se deja deslumbrar por las caricias del panorama  y  colisiona sin  remedio en las cerradas curvas del camino.  Quizás la dificultad para conducir por estas lomas sea el motivo por el que los aspirantes a chofer de ómnibus de turismo pasan la prueba de fuego en ellas.

Las plantas de cacao  dan la bienvenida a lo largo del  recorrido,  los vendedores no hacen menos. Todo un conglomerado de nativos  se abalanza hacia los autos para vender lo que solo la tierra de Baracoa ofrece. Con intuitivo mercadeo regatean el precio al turista extranjero hasta convencerlo de comprar.

Cucuruchos de dulce de coco, barras y bolas de chocolate puro, mandarinas y plátanos, dulces como la miel. El apetitoso Bacán, hecho con plátano verde hervido  envuelto en sus hojas y relleno con cangrejo.

Los vendedores esconden en sus bolsas  los paquetes y collares de  las extintas Polímitas, esos caracoles pintados con la acuarela de la naturaleza, que los cerros de la región declaran exclusivos. “Un dólar por quince Polímitas”, susurran los vendedores, mientras miran hacia los lados de la desierta carretera.

Baracoa es un pueblo que muestra la pobreza en todos los sentidos. La escasa circulación de la moneda se descubre en los bajos precios de los alimentos básicos. La carne de  cerdo se vende entre 0.45 y 0.50 centavos dólar  la libra en pie,  precio que se triplica en el occidente del país. Esta situación es aprovechada por los choferes de ómnibus estatales y carga por camiones. Compran a bajos precios y revenden los productos en la capital.

Los pobladores se lamentan al mostrar al visitante un pueblo cuya pobreza avergüenza. La infraestructura turística pone en duda el interés de las autoridades por el desarrollo del sector. Los hoteles son lugares de paso de los turistas extranjeros, que no resisten más de dos días de carencias.

Pocos  baracoenses, tienen esperanzas de que mejore la vida en la zona.  Quienes la tienen, aguardan en competencia en las entradas de las playas para ofrecer a los turistas platos elaborados con la prohibida langosta.

En los ríos los vendedores ofrecen lo endémico, que al extranjero parece extraordinario. Incluyen recorridos en bote por la aguas del Yurumí, con ofertas de comida. Todas las  facilidades de una infraestructura turística ilegal pero tolerada.

Baracoa,  la ciudad primada, primera fundada por los españoles en la Isla, se detuvo en el tiempo. Maldita o no, emigrar es la única expectativa de sus pobladores.  Los que se asientan sin remedio en su extensión territorial se amparan en la fe cristiana o en la revolución, cuyos anunciados beneficios no han llegado aun para ellos.

acesar2004@gmail.com

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