Atentados contra funcionarios

Atentados contra funcionarios

Los incendios en las casas de los funcionarios obligan a pensar en represalias

PUERTO PADRE, Cuba, enero (173.203.82.38) – Incendios, mientras dormían sus moradores, en las casas del director municipal y de un inspector de viviendas, ocurrieron (por presuntas represalias)  recientemente en esta ciudad.

Rociando combustible a la puerta principal, personas no identificadas, prendieron fuego al domicilio del inspector José Zaldívar, situado en el centro de la ciudad, a una cuadra de la sede del gobierno municipal. Junto a la puerta la policía ocupó un recipiente de plástico chamuscado con restos de carburante.

-Dios todo lo puede, y él nos salvó –diría la esposa del inspector.

Por esas razones que no conocen de la razón, según Pascal, algo hizo al nieto de una vecina del inspector desviarse de su ruta para pasar con su camión por frente a la casa de su abuela esa madrugada, dando la voz de alarma, y evitando que las llamas se extendieran.

Hacia el oeste de la ciudad, a menos de veinte cuadras, ocurría algo parecido. El vecino del ingeniero Walter Yanes Raveneau, director municipal de vivienda, se percató de que algo estaba ocurriendo.

Aunque, sin conseguirlo, habían intentado incendiar el garaje anexo a la vivienda del director, donde, junto a su dormitorio, permanecía el automóvil estacionado. La a policía investiga estos hechos, pero hasta ahora no hay sospechosos.

Varias personas, contra quienes las autoridades de vivienda incoaron medidas punitivas, algunas incluso llegaron a derribarles construcciones no autorizadas, convirtiendo en escombros horas de trabajo, materiales y dinero, resultan sospechosas.

Pero de las sospechas por la probable indignación, a probar un delito de estragos, esto es, incendios, derrumbes, explosiones u otras formas de poner en peligro la vida y los bienes de las personas, va un largo trecho.

-José no hace leyes –dijo, lamentando lo sucedido, un familiar del inspector José Zaldívar.

Según amistades cercanas al ingeniero Yanes, el funcionario estaría considerando renunciar a la dirección de vivienda.

Si flexibilizaron la Ley de la Vivienda, ¿por qué toman medidas al extremo de propiciar represalias como esta, en el supuesto de que sean los móviles de estos atentados?

-¿Flexibilizar? Mire, yo no le recomiendo a nadie que tome la justicia por su mano. Pero autorizar la compraventa de casas con las limitaciones dispuestas, viene a ser como dar un poco de barniz a una de las tantas aberraciones de la Ley General de la Vivienda, y del cuerpo legal que la sustenta, capaces de sacar de sus casillas al más flemático de los ingleses. Pero ya ve, aunque los cubanos estamos acostumbrados a que nos administren hasta de qué tamaño ha de ser nuestra casa, tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe –ironizó cierto especialista.

A propósito del tamaño que deben  tener las viviendas, existe un documento fechado el 8 de junio de 1999, vigente todavía hoy.

Decía Héctor Cuervo, director del Instituto de Planificación Física a Pedro Cáceres, a la sazón director de esa institución en Las Tunas:

“Estimado Cáceres, en las manos de personas corruptas se acumula gran cantidad de dinero, y fundamentalmente divisas. Para frenar cualquier tendencia encaminada a que dinero sucio sea lavado comprando casas o construyendo casas de más de cien metros cuadrados o más, le hacemos llegar documentos fundamentales, a la hora de decidir sobre las construcciones realizadas con esfuerzo propio”.

Sin comentarios. Aunque ingenuos o ilusos hablan de cambios, en Cuba, hasta en la construcción de su casa, con su esfuerzo, otros deciden  por usted.

El cuartico que es esta isla está igualito. Con barrotes en puertas y ventanas. Sólo que, por entre esas rejas, desde Beirut, o desde New York, llegan vientos tempestuosos. Y no hay que olvidar que aunque los vientos apagan a los fuegos pequeños, avivan a los grandes.

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