Aguaceros subrayan el caos

Lluvias de noviembre y diciembre sacaron a flote los graves problemas de infraestructura que sufre La Habana

LA HABANA, Cuba, diciembre de 2013, www.cubanet.org.- Alarmante la cantidad de derrumbes de edificios de viviendas que han ocurrido en La Habana, hacia el final de noviembre y en los primeros días de diciembre. Oficialmente, se contaron 227 desplomes, entre ellos 26 totales y el resto parciales. La afectación es de 627 núcleos familiares. No hay un listado de los lugares donde ocurrieron los derrumbes, de modo que se pueda comprobar la veracidad de los hechos, y si los que han registrado organizaciones de derechos humanos están incluidos en el informe del régimen.

En la mayoría de los barrios de la capital, incluyendo Miramar, que es atravesado por la 5ta. Avenida, el sistema de alcantarillados no funciona. Cuando llueve con fuerza, las calles se inundan y el tránsito se afecta. Pero los desagües se ven tan tupidos que parece que están cementados, y algunas casas en altos también se inundan, debido a que los tragantes de las terrazas no tienen forma de descargarse en las calles.

Hay calles que quedan llenas de fango y escombros. Se hace difícil el tránsito, incluso por las aceras, que ya están afectadas por los árboles, cuyas raíces rompen el cemento y forman huecos que impiden el paso. En algunos municipios como Centro Habana, Habana Vieja y Diez de Octubre es un peligro transitar por las calles, porque los balcones están en riesgo de caerse, al igual que las construcciones.

Como existe tanta desidia gubernamental, la mayoría de las calles está con latones de basura atestados y derramados, con altas montañas de desperdicios sólidos. Los buzos (nombre que reciben los que escarban en los basureros) riegan la basura y los alrededores se convierten en focos de posibles enfermedades. Y en períodos de lluvias, como el de los pasados días, estos desperdicios corren con el agua por las calles.

Aunque los gatos no se ven en la vía pública, porque resultan plato fuerte en la mesa de cubanos pobres, los perros pululan llenos de sarna, cerca de los lugares de venta de comida. Incluso, en algunos comercios entran y molestan a los clientes.

Los bici-taxis transitan en sentido contrario por las calles, en particular en el municipio de Centro Habana, poniendo en peligro la vida de los transeúntes. También algunos vendedores ambulantes, que según lo que está establecido para ellos, deben mover sus carretillas por diferentes calles, se estacionan en cualquier esquina, vertiendo los desperdicios de sus ventas. Ambas situaciones produjeron problemas en los días de lluvia.

En la ciudad es muy difícil encontrar un baño público. Si hay alguno, tiene una persona que cobra por su uso, por lo que mucha gente ha tomado los latones de basura en las esquinas, las columnas protegidas y otros lugares deshabitados como servicios sanitarios. Peor aún, aquellos que tienen algún resguardo, porque conservan paredes, se han convertido en “posadas” para realizar actos sexuales.

Al caer el agua, removió el orine y los excrementos de estos sitios, que no son pocos.

La lista de las dificultades es interminable, pero lo más sufrible es que no tendrán solución ni con 10 millones de lineamientos del partido comunista de Cuba, porque son problemas que dependen de recursos económicos y de voluntad política, y ambas cosas están ausentes en los programas del gobierno.

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