Detrás de la fachada

Detrás de la fachada

El Edificio Sarrá se derrumba lentamente, sin que se actúe para proteger la vida de sus moradores

Fachada del Edificio reconstruida
Fachada del Edificio reconstruida

LA HABANA, Cuba, marzo, 173.203.82.38 -Lo que ocurre en el antiguo Edificio Sarrá, en 23, número 518, esquina a 12, en el Vedado, La Habana, recuerda las escenas del gustado programa costumbrista de la televisión cubana “Detrás de la fachada”, donde se demostraba que una cosa es la vida mirada desde el exterior de los hogares, y otra bien distinta es realmente en su interior.

El inmueble en cuestión está reconocido como Patrimonio Histórico. No hace mucho, a propósito del cincuentenario de la declaración del carácter socialista de la revolución, este edifico, de cinco plantas altas, fue reparado y pintado. Quedó como nuevo. Pero solo por fuera.

Por dentro, el deterioro es tal que “podría ocasionar un desastre de incalculables connotaciones”, según afirman sus residentes en carta dirigida a la sección Papelitos hablan, del canal de la televisión capitalina CHTV.

En esa carta, el Comité de Vecinos expone que “las escaleras y la estructura de la caseta del ascensor (en desuso) están en muy mal estado. Presentamos las cartas que hemos dirigido a las diferentes instancias, y las gestiones que hemos realizado, pero no tienen las respuestas adecuadas, pues entendemos que han sido esquivas”.

En otro pedido de auxilio, los vecinos suplican a los ingenieros Jorge Luis de la Vega, director de Inversiones del Ministerio de la Construcción, y a Conrado Carioso Bauly, que esa instancia “dé cumplimiento con la mayor urgencia al completamiento de estudio diagnóstico al Edificio Sarrá (…) y con el objetivo de sensibilizarlos a cooperar con nosotros en la búsqueda de solución a la difícil situación de seguridad ciudadana que confrontamos  por encontrarse colapsada la estructura técnico constructiva de la escalera de nuestro edificio, apuntalada pero insegura como lo demuestra los desprendimientos de pedazos considerables de hormigón desde la caseta del último nivel hacia el espacio de la escalera a la que se encuentra suspendido el elevador (en desuso), por peligro de desplome”.

Según conocimos, el estado técnico-constructivo de esta edificación es MUY MALO, por el avance del deterioro de los elementos estructurales, y debido a la baja resistencia, porosidad, falta de recubrimiento y penetración de los agentes perjudiciales al acero, que provocan las grandes pérdidas de sus secciones y las partiduras, que en muchos casos es alarmante.

En extensa misiva, bien implementada sobre la situación del inmueble, y sus consecuentes peligros para la vida de los moradores, la Comisión de Vecinos, encabezada por Jorge González, pide a las instituciones políticas y de gobierno la cooperación para que “podamos salvar la mayor parte posible de la edificación, evitar accidentes e irreparables pérdidas humanas y mantener el equilibrio arquitectónico de la barriada de 23 y 12 de el Vedado”.

Desplomes de la escalera
Desplomes de la escalera

El blogero independiente Tomás Núñez (http//evangelismosinfronteras.blogspot.com), fuente de esta información, realizó la siguiente encuesta:

Pregunta: ¿Cómo se siente usted después de tantos intentos infructuosos ante las autoridades para que el edificio donde vive sea reparado? ¿Puede exponerlo con una sola palabra?

-Daniuska Castillo, apartamento 15: Defraudada. Marta Ordaz, apartamento 11: Insegura. Ester Peña, apartamento 22: Asustada. Odalys Bonne, apartamento 37: Mentiras. Caridad Gutiérrez, apartamento32: Humillada. Lidia Rodríguez, apartamento 17: Burlada.

Estas son otras expresiones de vecinos que prefirieron no dar sus nombres:

-Pienso que cualquier día un pedazo de (hormigón del) techo me caerá en la cabeza, o que la escalera fallará.

-Tengo miedo a lo que (el gobierno) me pueda hacer por decir la verdad.

-Dentro de mi casa se desprendió un pedazo del techo y gracias a Dios que no me pasó nada.

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Reinaldo Emilio Cosano Alén

Reinaldo Emilio Cosano, La Habana, mayo, 1943, licenciado en Filología en la Universidad de La Habana.
Ejerció como profesor los últimos veinte años de vida laboral. Fue separado del magisterio por carecer de ”idoneidad política”, según consta en el acta de separación definitiva. Fue miembro del Comité Cubano pro Derechos Humanos, y participó en la Coalición Democrática Cubana. Escribe desde hace más de diez años para CubaNet, a través de la agencia Sindical Press, de la cual es director.

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