19 años es mucho tiempo

“Zozobró remolcador robado por elementos antisociales”, publicaba Granma al día siguiente del genocidio

LA HABANA, Cuba, julio 2013, www.cubanet.org.- Pasaron 19 años de la última de las grandes matanzas llevadas a cabo por la dictadura comunista en Cuba.  El hundimiento del remolcador 13 de marzo, el miércoles 13 de julio de 1994, a unas siete millas de la boca de la Bahía de La Habana.

En el crimen murieron 41 personas, entre ellas 20 menores.  El resto fue mujeres y hombres, sumergidos junto al remolcador en el Estrecho de la Florida.  Cementerio de miles que huyeron definitivamente de la isla prisión.

Desde el primer momento, el gobierno tiró un manto de silencio sobre el crimen.   Granma, al día siguiente, en una nota interior publicaba “Zozobró remolcador robado por elementos antisociales”, refería que la nave la “sustrajeron por la fuerza” de las Terminales Mambisas de Occidente (muelle) y había zozobrado a las 3 am., aproximadamente a 7 millas de la costa y se rescataron por las naves guardafronteras y remolcadores 31 personas,  20 hombres, 5 mujeres y 6 menores.

Roberto Robaina, entonces canciller, en entrevista el 17 de julio, evadía responder sobre el hecho, argumentando que se investigaba por las autoridades. El 26 de julio, en el acto central por el asalto al Cuartel Moncada, el General y Ministro del Ejercito, Raúl Castro, acusó al gobierno norteamericano del incidente, y atacó “la hipócrita y mendaz campaña anticubana” orquestada alrededor de este hecho. Además, acusó a Washington de inmiscuirse en los asuntos internos cubanos.

Los veinte hombres rescatados de las negras aguas del golfo, fueron directamente para los calabozos del cuartel general de la policía política, en Villa Marista, donde fueron interrogados durante días.  Las mujeres sobrevivientes fueron amenazadas de hacer comentarios.  Un gran silencio se imponía en los medios comunistas.  Pero la ciudadanía conocía la verdad. La comentaba en la calle, y aumentaba el desespero ante las terribles condiciones de la crisis económica de entonces.  En medio de la tragedia nacional, no bajó el interés de seguir robando lanchas para huir del país.  Días después fue robada tres veces la “Lancha de Regla”, para ser llevada a los Estados Unidos y antes del mes se desencadenó el 5 de agosto, la más grande protesta antigubernamental, El Maleconazo.

Fidel Castro Ruz, quien dio la orden de hundir el remolcador,  mantenía un silencio sepulcral sobre el crimen, agobiado además por los incidentes que ocurrían a diario, sobre todo en la capital.  Evitaba cualquier comentario sobre el tema ante las preguntas de la prensa internacional.  Pero las primeras grabaciones de entrevistas hechas a mujeres víctimas y familiares del suceso, sacaron a la luz las sombras de la tragedia.  Las órdenes fueron dadas por el más alto nivel del gobierno y la responsabilidad de los sicarios que maniobraban los remolcadores Polargo.

Las dolorosas imágenes narradas por víctimas se hicieron públicas primero por Radio y Televisión Martí, que comenzó a informar sobre el genocidio y se desmintió la treta gubernamental que descalificaba al barco para navegar.  A ella le siguieron emisoras cubanas de Miami y luego el mundo comenzó a saber la verdad de la tragedia.  El Presidente de los Estados Unidos, William Clinton, y el Papa Juan Pablo II, se pronunciaron sobre la tragedia.  Juan Pablo envió una carta al entonces Arzobispo de la Habana, Jaime Ortega, que fue leída ante los feligreses.

Como siempre, América Latina, cómplice de la dictadura comunista, hizo silencio ante la masacre que acababa de acontecer.  Pero en enero de 1995, cuatro de las víctimas del crimen pudieron presentarse en audiencia especial, ante el Subcomité del Hemisferio Oeste, del Congreso de los Estados Unidos.  Allí, las declaraciones de Janet Hernández, su esposo Modesto Romero y Sergio Perodia, esclarecieron lo ocurrido, narrando las incidencias del hecho, exponiendo las intenciones previas del gobierno de hundir en el mar a los que intentaran huir, como forma de escarmiento.

Diecinueve años después del crimen, nadie ha sido juzgado como responsable.  Demasiado tiempo.

aleagapesant@yahoo.es

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