¿Y quién paga el celular?

¿Y quién paga el celular?

El régimen limita la telefonía fija, y expande la celular, para exprimir a los exiliados

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -Cualquiera que lea en la prensa oficial las medidas anunciadas recientemente por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA), con respecto a la rebaja de tarifas para la telefonía celular: de 45 a 35 centavos de dólar por minuto, pudiera pensar que los cubanos tienen sueldos astronómicos.

En Cuba, el costo de un teléfono celular, de los más baratos, ronda los 60 dólares. La línea cuesta 30 dólares, y las tarjetas pre pagadas, entre 5, 10 y 20 dólares. Es decir que para disponer de un móvil hay que destinar inicialmente un mínimo de unos 100 dólares, algo realmente inalcanzable para la mayoría de los cubanos, cuyos salarios no llegan a los 20 dólares mensuales.

Con tales medidas, ETECSA da cumplimiento al Lineamiento 305, dicen que destinado a acercar la telefonía celular a la mayoría de la población cubana, sobre la base de la diversificación de la calidad y precios de las ofertas. Como resultado de esa política, el número de usuarios, al cierre de 2012, alcanzó 1,68 millones, una cifra que ya sobrepasa el 1,16 millones de teléfonos fijos en todo el país, de los cuales 54 100 son públicos. Hay que destacar que Cuba tiene alrededor de 11 millones de habitantes y que, por decisión del régimen, hasta 2008 los cubanos no tenían derecho a poseer un celular.

Lo que no dice la prensa oficial es que ese exponencial crecimiento de la telefonía celular, que en menos de cinco años, a pesar del precio astronómico ha superado ampliamente la fija, responde, según la opinión de muchos cubanos, a que el gobierno aplica una política de contención a la telefonía fija, debido a que, además de no resultarle lucrativa, propicia las conexiones clandestinas a Internet, algo que realmente lo aterroriza.

Lo otro, que tampoco menciona la prensa oficial, es que el gobierno cubano está al tanto de los muchos millones de dólares que entran al país por medio de las remesas enviadas a sus familiares por los cubanos que residen en el exterior, principalmente en Estados Unidos. Es obviamente ese segmento de la población que recibe remesas, el objetivo principal de ETECSA en su  lucrativo negocio de la telefonía celular. Tanto es así que el servicio  incluye hasta la “conveniencia para el usuario” de que las recargas a los celulares en Cuba se pueden realizar y pagar directamente en el extranjero, en cualquier gasolinera de Miami. O sea, todo está diseñado para que  cuando se le acaben los minutos, el cubano solo tenga que pedirle a “la tía de Miami” que le ponga más, y ETECSA se encarga de cobrar.

Como ventaja adicional, para el gobierno, que para colmo de conveniencia es también dueño de ETECSA, está que los celulares son aún más fáciles de controlar, pinchar o bloquear, según su necesidad.

Al cierre del 2012, por este servicio hubo una recaudación cercana a los  450 millones de dólares. El interés del gobierno cubano no es que los cubanos se comuniquen –esa es más bien la parte riesgosa del negocio-, sino obtener la mayor cantidad posible de divisas, principalmente exprimiendo los bolsillos de los emigrados.

Pero, a pesar de lo anterior, solo el 10% de los 11 millones de habitantes con que cuenta el país tiene teléfonos móviles, uno de los porcentajes más bajos del hemisferio occidental. Disponer de un celular sigue siendo un privilegio vedado para la mayoría de los cubanos.

De cualquier modo, no hay que extrañarse de que la prensa oficial se limite a decir que “los servicios de la modalidad celular continúan extendiéndose” y que el costo del servicio aun es alto, pero que ETECSA realiza estudios para hacerlo más asequible a la población.

Los estudiosos de ETECSA la tienen difícil, porque la realidad es que, a pesar de la nueva rebaja de tarifas, el cubano promedio, que no gana ni 20 dólares al mes, debe trabajar todo un día para pagar menos de dos minutos de conversación por su celular. O lograr conmover a “la tía de Miami” para que le recargue el celular.

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Osmar Laffita Rojas

Osmar Laffita, Holguín, 1945. Marino mercante, profesión en la que se mantuvo durante 20 años. En 1991 pasa a trabajar en el turismo, hasta 1994. En 1993 ingresa a la Corriente Socialista Democráticas, y en 2007 se vincula al Partido Solidaridad Democrática. Desde ese año colabora con las páginas CubaNet y Primavera de Cuba

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