¿Nos quedaremos ciegos los enfermos de glaucoma?

¿Nos quedaremos ciegos los enfermos de glaucoma?

Mientras se desmorona el sistema de salud nacional, Cuba envía médicos y medicinas a Latinoamérica

GUANTÁNAMO, Cuba, octubre, 173.203.82.38 -Desde hace varios meses es notoria en Guantánamo la escasez de algunos medicamentos, entre ellos el Tomolol,  indicado para las personas  que  padecen de glaucoma. Dicho producto está ausente del sistema de farmacias de la provincia  aunque su venta está controlada por el sistema de tarjeta y, por lógica, las autoridades sanitarias deben conocer con anterioridad las cantidades necesarias para cubrir  las necesidades de los enfermos.

No es  sólo un problema de Guantánamo. El pasado viernes 7 de septiembre de 2012 el periódico Granma publicó una carta del lector identificado como A. Hernández Cañero que bajo el título de ¿Habrá una epidemia de ceguera en Cuba? denunciaba la carencia del Timolol  5%. Aunque  también  falta el Timolol 0.25%, el lector se cuestionaba en su carta por qué si se trataba de un medicamento de los llamados controlados faltaba  tanto en las estanterías de las farmacias, lo cual da lugar al desvío del fármaco hacia el llamado mercado negro. Y terminaba su carta Hernández Cañero advirtiendo sobre la mala calidad del envase de plástico que se usa como continente del medicamento y expresando que más bien pronto que tarde tendremos una epidemia de ceguera en Cuba.

En oposición a la  pereza  y la abulia harto demostradas  de los dirigentes cubanos para dar respuesta a las inquietudes de la población, dos semanas después la edición del periódico Granma correspondiente al viernes 21 de septiembre reproducía la respuesta del Ingeniero Luis Armando Alarcón Camejo, Director General de QUIMEFA, del grupo empresarial del MINBAS,  en la cual reconocía la inestabilidad en el suministro del Timolol 5% en la red de farmacias -sin decir nada acerca del mismo medicamento al 0.25%, también en falta desde hace más de cinco meses-,informando que la causa principal de esto obedece a roturas en equipos de la Empresa Laboratorio Julio Trigo y retrasos en la resina con la cual se fabrican los envases del medicamento. Aunque expresamente no aceptó  la crítica del lector  sobre la mala calidad de los envases, el funcionario antes mencionado  afirmó en su carta que se revisaba su inconformidad  y aseguraba la presencia estable del producto en las farmacias a partir de la primera semana de octubre. Sin embargo, todavía hoy  dicho medicamento, en sus modalidades del 5% y el 0.25%  sigue ausente de las farmacias guantanameras.

Relacionado con esta carencia de medicamentos duele escuchar a los médicos y paramédicos que han cumplido  contratos de trabajo en países como Venezuela y Bolivia cuando afirman que allí los medicamentos cubanos son entregados gratuitamente a los ciudadanos de esos países que acuden a los consultorios médicos cubanos. Conste que no estoy en contra de que un país ayude a otro, mucho menos en un área tan sensible como la salud, pero  considero que antes de  decidir ayudar a otros  se debe pensar primero en nuestro pueblo y en la calidad del servicio de salud que se le brinda, el cual se ha ido deteriorando  a pasos agigantados, al extremo de que ya los médicos -hasta ahora  uno de los sectores profesionales más favorecidos por el régimen- no sólo se atreven a hablar en voz alta sino hasta a hacer circular cartas abiertas llamando la atención del gobierno sobre aspectos medulares del servicio de salud pública en el país, algo que se viene convirtiendo en un reclamo reiterativo.

Hasta ahora el gobierno ha hecho mutis, al menos públicamente, lo que evidencia que  la ceguera por causa de glaucoma e inexistencia de tratamiento es cierta pero también lo es la  de nuestros gobernantes, quienes  persisten en continuar exportando la imagen de  Cuba como potencia médica en vez de enfrentar de forma definitiva  las deficiencias  y carencias  de nuestro sistema de salud, como lo establece el lineamiento 154, aprobado por ellos mismos en el VI congreso del PCC.

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