¿Embargo yanki o bloqueo interno?

¿Embargo yanki o bloqueo interno?

Mientras las autoridades cubanas recibieron las subvenciones de la Unión Soviética y sus satélites, apenas mencionaba el embargo

LA HABANA, Cuba, octubre, 173.203.82.38 -El embargo entró el 13 de noviembre de 1991 en la agenda de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas a petición del gobierno cubano como: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”. El pasado 25 de octubre nuevamente se aprobó la correspondiente resolución, con apoyo de la mayoría de los países miembros.  Lamentablemente no se ha presentado el proyecto de resolución: “Necesidad de poner fin al bloqueo del gobierno de Cuba a su pueblo”.

Mientras las autoridades cubanas recibieron las subvenciones de la Unión Soviética y sus satélites, apenas mencionaba el tema.  Pero con el fin del “socialismo real”, había que buscar un culpable  para explicar la gran crisis denominada “Período Especial”, que no podía ser el despilfarro de los inmensos recursos cuando se creía que el maná  sería eterno. En definitiva las políticas de los Estados Unidos habían servido como justificación a todos los desastres en los voluntariosos programas faraónicos, la ineficiencia administrativa, las aventuras militares en el exterior y, sobre todo, la represión hasta de cualquier opinión diversa.  Por tanto, se echó mano al embargo establecido por el Presidente Kennedy en 1962.

En realidad, los dirigentes cubanos no tienen ningún interés en que los norteamericanos levanten “el bloqueo”, como le llaman para darle mayor dramatismo.  Perderían la baza para exorcizar las culpas, pues necesitan la fábula de David contra Goliat.  Pero el embargo ha sido inefectivo para alcanzar los fines democráticos procurados, aunque sí ha sido muy útil al totalitarismo también para realizar su propaganda mundial.  Este tipo de acción unilateral no cuenta con el respaldo de los documentos internacionales, menos aún en la actual etapa de globalización.

Eso explica que desde  1992 haya aumentado la votación a favor del proyecto de resolución,  que inicialmente se concentraban en países afines, en su mayoría carentes de democracia y violadores de los derechos humanos.   Desde hace tiempo, naciones críticas al record cubano en esos aspectos, han apoyado el texto, entre ellos los miembros de la Unión Europea.  En esta ocasión, Suecia no se presentó a la votación, de manera que no rompió la posición de la UE, pero podría ser un llamado de atención sobre la incongruencia de aparentar apoyo incondicional a una de las partes; en este caso un país donde la ciudadanía carece de libre determinación y está sometida a creciente miseria, sin que  el embargo norteamericano sea la causa real.  Vale aclarar que la Asamblea General no tiene la potestad de imponer el cumplimiento de sus acuerdos, pues sólo el Consejo de Seguridad posee capacidad vinculante.

Lo más impactante del caso es que del embargo queda poco, aunque permanece fundamentalmente por la obstinación de sus defensores a ultranza en la Cámara de Representantes y el Senado, al igual que la prohibición a los ciudadanos norteamericanos de viajar a Cuba, violando sus derechos humanos, como hacen las autoridades cubanas a sus nacionales.  Por razones humanitarias, el presidente George W. Bush utilizó su potestad discrecional para autorizar la venta de alimentos y medicinas, lo que ha propiciado que las compras de los primeros hayan llegado hasta el 40% del total importado por Cuba, convirtiendo a Estados Unidos en el quinto socio comercial de bienes.  Sin embargo, prohibió a los isleños residentes en el continente viajar en un plazo de tres años y limitó extraordinariamente el envío de remesas, con lo cual lesionó al pueblo cubano asentado en ambas riberas del Estrecho de la Florida.  Barack Obama emprendió una política proactiva para permitir los contactos de pueblo a pueblo, así como mejorar las difíciles condiciones económicas y contribuir al fomento de la pequeña iniciativa privada al eliminar las prohibiciones a los viajes y remesas, entre otras medidas apreciadas muy positivamente por los criollos.  Es una lástima que se mantenga el embargo y no se impulsen más medidas de acercamiento entre nuestras sociedades, históricamente amigas.

Por su parte, el gobierno cubano mantiene un férreo bloqueo al pueblo que imposibilita decidir su vida y el destino de la nación. Las autoridades deberían reconocer las verdaderas causas de la crisis económica, política y social, y proceder a eliminar las prohibiciones a la libre creatividad de los cubanos.  Resulta imprescindible que toda la sociedad participe libremente.  La población no vislumbra solución a sus inmensas carencias, acumuladas durante decenios, y  ya no cree en las promesas de los últimos 5 años que inicialmente crearon esperanzas.  No puede llevársela a la desesperación, para desembocar en una represión con consecuencias cruentas.  Aún se puede encontrar la luz al final del túnel.

[fbcomments]