¡A comer moringa!

¡A comer moringa!

Hasta para conciliar el sueño sirve la moringa, planta milagrosa de India que se ha puesto de moda

LA HABANA, Cuba, noviembre (173.203.82.38) – Los vecinos de Santa Fe, Jaimanitas, Flores, Siboney y otros pueblos y repartos aledaños a Punto Cero, donde vive el viejo líder Fidel Castro, se han vuelto muy activos y optimistas con la llegada de las posturas de moringa, traídas en camiones y repartidas gratuitamente a todo el que las quiera.

Ya no hacen falta médicos, ni comida, dicen, contentos con su posturita de moringa, lista para sembrar en los patios de las casas. Así son los cubanos, contentos aunque salgan de velar a un muerto.

Lo más curioso de esta historia es que, además, dicen que la idea de traer la moringa de Venezuela fue idea del viejo líder cubano y del Presidente venezolano, que la bebe en infusión cada mañana, porque la moringa sirve para todo, hasta para prolongar la vida en el poder político.

Busqué información sobre la moringa en Internet y supe de este árbol milagroso, originario de India y capaz de curar cualquier enfermedad. Es fundamental para períodos secos y cambios climáticos, y sobre todo, como posee altos niveles de vitaminas, proteínas y minerales, sirve para la alimentación humana y animal.  Tal vez por esto último también le interesó a Fidel Castro, ahora que dicen que el poco ganado vacuno que nos queda se está muriendo en la provincia de Camagüey, famosa por aportar la mayor parte de la carne roja al país en los ‘malos tiempos’, cuando los cubanos teníamos una vaca por cada habitante y padecíamos ese dañino hábito de comer carne de res, cuya  eliminación ha sido otro de los grandes ‘logros’ de nuestra revolución.

La moringa, según vox pópuli, sirve hasta para obtener un sueño placentero; que falta hace, porque la escandalera generalizada en todo el país  –otro de los ‘logros’ de la revolución- y la vulgaridad del reguetón a todo dar, frecuentemente nos tienen despiertos hasta altas horas de la madrugada.

-Por si las moscas -me dice Hortensia, una vecina- , ahora mismo me voy en un bici taxi en busca de una posturita de moringa, porque desde hace días no se encuentran vegetales frescos ni frutas en el agro mercado, y los precios de las carnes están por los cielos.

-¿Y cómo se come la moringa? –pregunto.

-En ensalada, hija, igual que la lechuga. Entre los poblados de Cangrejera y Baracoa, todo lo han sembrado de moringa, por orden de Raúl Castro. Dicen que hasta las reses se van a poder alimentar y engordar con esta planta.

-¿Ya la probaste?

-¡Claro! -responde.

-¿A qué sabe?

-¿A qué va a saber, hija? ¡A moringa!

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