“A precios COVID”: Un nuevo curso escolar comienza en Cuba

“A precios COVID”: Un nuevo curso escolar comienza en Cuba

Madres cubanas entrevistadas por CubaNet cuentan sus avatares para asegurar el regreso de sus hijos a las aulas.

Madres cubanas acompañan a sus hijos a la escuela (Foto: Granma)

SANTIAGO DE CUBA. – Todo parece indicar que el inicio del curso escolar 2020-2021, cuyo inicio quedó pactado para el próximo 2 de noviembre, comenzará en la mayor parte del país.

Desde que a finales de marzo fueron cerradas las más de 10.000 escuelas en el país, debido al inminente avance del coronavirus, las autoridades han tenido que reprogramar varias veces las actividades docentes, en función del comportamiento de la pandemia en los diferentes territorios.

En un primer momento, la idea era retomar el curso escolar en abril, pero el primer pico de la enfermedad frustró los planes. En ese mes, la Isla reportó el mayor número de casos durante la primera oleada de contagios.

De esta manera, el curso quedó suspendido hasta el pasado 2 de septiembre, cuando se reanudó en 147 de los l68 municipios del país, según precisaron fuentes oficiales en ese entonces. 

Ese día se reinició el curso en todo el territorio nacional excepto en La Habana y los municipios de La Palma, Mariel, San Cristóbal, Cárdenas, Camajuaní y Manicaragua, afectados por el rebrote de la COVID-19.

La reapertura en el sector educacional, que ocurrirá a partir de noviembre incluso en los municipios más afectados por el coronavirus, también forma parte de la etapa de nueva normalidad que se ha emprendido de “manera gradual y asimétrica” en casi todo el país. 

Volver a la escuela en tiempo de crisis 

Damaris Fernández es madre soltera y vive junto a sus dos hijos en Santiago de Cuba. Su deseo era sorprender con tenis nuevos a los chicos que empezarán noveno y décimo grado, respectivamente. Sin embargo, el dinero que tenía solo alcanzó para comprar dos mochilas, dos colonias, cuatro pares de medias y unas camisetas.

“Estoy desconsolada. Solo una madre sabe cuánto duele no poder brindarle ni siquiera lo necesario a sus hijos. Ahora tendrán que volver a usar zapatos viejos, y sabrá Dios cuándo podré comprarles otros”, lamentó.

Damaris se dedica a la venta de ropas recicladas y sus ingresos apenas le alcanzan para sobrevivir.

En este año, la distribución de calzados en la provincia también se ha visto afectada por el coronavirus. El pasado mes de agosto algunas tiendas pertenecientes a la red Caracol fueron surtidas, pero ―como casi siempre― las ofertas eran excesivamente caras y no satisficieron la demanda. 

En esa ocasión, “hubo decenas de devoluciones porque muchos zapatos se despegaron y despellejaron en la primera puesta”, comentó un trabajador de la tienda Adidas a CubaNet.

“En este mes estábamos esperando un cargamento, pero hasta ahora no ha llegado. Será muy difícil que entre algo antes del lunes”, reveló el funcionario, quien insistió en mantener el anonimato por temor a represalias.

Por otra parte, la usual alternativa de comprar con los merolicos quedó muy limitada desde que en el mes de abril Cuba cerrara sus fronteras como medida para frenar la propagación del SARS-CoV-2.

Desde entonces, las personas que se dedicaban a buscar mercancías en el exterior para venderlas de forma clandestina, tuvieron que parar esta actividad.

Afortunadamente, como parte de la “nueva normalidad”, varias aerolíneas ya han retomado sus vuelos regulares a Cuba, o lo harán en los próximos días. 

Aunque todavía las autoridades cubanas no precisan la fecha de reapertura del Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana, se prevé que pronto anuncien la información. 

Gracias a los comunicados emitidos por los diferentes aeropuertos, se pudo constatar que las compañías aéreas que vuelan desde/hacia los destinos preferidos por los cubanos para ir de compras, están operando o ya tienen fecha de vuelo.

No obstante, en tanto no comiencen los viajes, el mercado informal continuará desabastecido. Lo poco que aparece es vendido al doble o al triple de lo que cuesta regularmente.

Por eso, Dianelis Gutiérrez no tuvo más remedio que comprar unos tenis de uso de la marca Converse, en 60 CUC, para su hija que entrará a la Facultad de Medicina este curso.

“Alguien subió la publicación proponiendo los zapatos, pero no decía el precio. Le escribí al chat privado y enseguida me contestó. Le pregunté el precio y me dijo: ‘Son 60 CUC, tú sabes, a precio COVID’. Los vi súper caros pero era el número de mi hija y están bastante buenos”, contó.

La expresión “a precio COVID” es utilizada en el mercado negro, principalmente en los sitios clandestinos de compra y venta online, para denotar el excesivo aumento de los precios durante la pandemia.

“Cuando tú le dices a una gente que es a precio COVID, enseguida se dará cuenta de que tu producto le costará carísimo”, explicó un merolico a CubaNet.

Pero no solo la pandemia ha ocasionado que se disparen los precios en el mercado informal. De hecho, algunas personas que se dedican a la reventa de artículos aseguran que “las cosas están mucho peor desde que abrieron las tiendas en MLC”

“La mayoría no tiene dólares para comprar y dependen de los que tienen, porque en los mercados en CUC nunca hay nada”, añadió uno de ellos.

El impacto de casi seis meses sin turismo ha sido el principal agravante de la crisis económica que atraviesa la Isla. Fuentes oficiales arrojaron que, durante este tiempo, los ingresos decayeron en 1,8 millones de euros.

Con base en esta pérdida de liquidez de moneda fuerte, y en aras de revitalizar las arcas del país, el Gobierno cubano tomó la decisión de dolarizar parcialmente la economía. 

En este contexto, el 20 de julio fueron habilitados 72 establecimientos a lo largo del país para la venta minorista en MLC, a través de tarjetas magnéticas con fondos en USD u otras divisas.

Esta medida ha dado pie a que un pequeño grupo de personas puedan comprar por cantidades productos de primera necesidad para luego revenderlos a altos precios. Aprovechando el hecho de que una parte minoritaria de los cubanos cuenta con tarjetas en MLC para poder acceder a estas tiendas.

“La mayoría de nosotros nos quedamos en el aire cuando cerraron el país por el coronavirus. Yo mismo gasté en comida buena parte del dinero que tenía ahorrado. Vi la oportunidad de invertir lo que me quedó en este negocio y ya estoy levantando de nuevo”, manifestó el merolico entrevistado por CubaNet.

El problema está en que, para que este negocio rinda lo suficiente, los artículos deben venderse por lo menos al triple, dijeron las fuentes consultadas.

Por lo mismo, dichos precios resultan abusivos para cualquier cubano de a pie.

Así lo cree Yesenia Caminero, quien tiene una niña de 10 años que comenzará el quinto grado el próximo lunes. 

Antes de que se acercara el curso escolar 2020-2021, ella y su marido pudieron comprarle mochila, zapatos y otros bienes necesarios a su hija porque un familiar que vive en el exterior les envío el dinero. A cuenta de ellos, quedó un uniforme extra que querían comprarle a la niña, y la alimentación del mes.

“Sinceramente, yo no sé qué hubiese sido mejor, si comprar lo que mi tío nos regaló o todo el gasto que hicimos después”, expresó la madre entrevistada.

De 100 CUC que tenían ahorrado, tuvieron que pagar 10 por un uniforme escolar, que ni siquiera era la talla de la niña. Los 90 CUC que restan tuvieron que destinarlos a asegurar el desayuno y las meriendas de su hija durante los primeros días del curso escolar.

“Compramos una caja de refresco, cuatro pomos de mayonesas, unas galletas, un pedacito de jamón y un kilo de mortadella. Todo al triple de lo que cuesta en la tienda, pero ¿que íbamos a hacer, si nosotros no cobramos en dólares?”, concluyó la mujer.

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Yadira Serrano Díaz

Reside en Santiago de Cuba. Miembro de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

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