Todo listo para el fraude

Todo listo para el fraude

Al pueblo cubano continúan usurpándole el derecho a elegir libremente a sus gobernantes y el proyecto de nación que desean

Raúl Castro votando durante elecciones parciales (Foto: Granma)

GUANTÁNAMO.- Los opositores pacíficos que optaron por presentar pelea al castrismo dentro de su discriminatorio ‘proyecto electoral’ deben estar sumidos en amargas conclusiones después de la represión ejecutada por la Seguridad del Estado en su contra, extendida incluso a los vecinos que se atrevieron a apoyarlos en el ejercicio de su derecho a ser nominados como candidatos a delegados del poder popular.

El 27 de febrero del 2015 CubaNet publicó mi artículo “Candidatos por el cambio, ¿una luz en la oscuridad?” donde ofrecí mis opiniones sobre esta táctica de lucha, las cuales sostengo. Pero aunque sigo convencido de que ella no llevará a la oposición pacífica al empoderamiento, ni tampoco a los cubanos que desean profundos cambios en nuestro país, no creo que el saldo haya sido totalmente negativo a pesar de los resultados, porque la oposición se hizo más visible y sus candidatos se revelaron como verdaderos líderes naturales en sus comunidades.

La oposición pacífica presupone una resistencia y un coraje a toda prueba. No se trata de una lucha que logra  apoyo mediante regalías y dinero, como afirma el castrismo para denigrarla siendo él quien usa esos medios para sostenerse.

Esa lucha tampoco provoca la violencia y la muerte de otros seres humanos. Precisamente ese método terrorista y cobarde, usado como catalizador de las luchas sociales por quienes aseguran representar al pueblo para luego esclavizarlo más, fue el utilizado por el Movimiento 26 de Julio, muchos de cuyos integrantes ocupan importantes cargos en el partido  y en el gobierno castristas y ahora afirman sin pudor que no hay un terrorismo bueno y otro malo, tratando de borrar su pasado sangriento.

Mientras la oposición pacífica cubana no fortalezca su trabajo de contacto y concientización con las masas y no extienda  la lucha por el empoderamiento ciudadano a cada rincón del país, sus objetivos  no se concretarán. Menos “habanacentrismo”, más unidad en aras de la patria desechando las vanas búsquedas de méritos personales es algo de lo que necesita su lucha.

¿Qué posición adoptar este domingo?

Hay quien se ha pronunciado porque los votantes acudan a las urnas este domingo 26 de noviembre y anulen sus boletas. Creo  más efectivo  que nuestros compatriotas  se abstengan de votar. Acudir a las urnas, aunque luego se anule la boleta o se deposite en blanco, ayuda a que un alto por ciento de asistencia permita asegurar al régimen que obtuvo  gran respaldo popular. Además, las boletas anuladas o depositadas en blanco pueden ser sustituidas por otras.  Es cierto que también  se puede adulterar la cifra sobre el abstencionismo, pero ello necesita más acciones fraudulentas que lo otro. Al menos hagámosle más difícil el camino a la dictadura.

Junto con las medidas adoptadas por las autoridades  con tal de sumar votos, entre ellas la  que dispone que los ciudadanos pueden votar en el colegio de su lugar de residencia aunque su dirección oficial esté en otro sitio —recordemos que en Cuba votan hasta quienes viajan en tren, aunque desconozcan por quién lo hacen— coexiste una práctica desde los años ochenta del pasado siglo  que consiste en eliminar del registro de votantes a aquellas personas que de forma reiterada manifiestan su rechazo al régimen absteniéndose de votar. Esto se hace para disminuir el índice de abstencionismo, por eso es importante que esos ciudadanos, lejos de adoptar una posición de distanciamiento, se preocupen por revisar el registro mencionado y si no aparecen en el listado exijan que se consignen sus datos  en él.

El pasado 10 de noviembre el periódico Venceremos, órgano oficial del comité provincial del partido en Guantánamo, publicó en su tercera página  un artículo titulado “Todo listo para las votaciones”.  Sin embargo, desde entonces  he estado visitando el colegio votacional ubicado en el círculo infantil “Los zapaticos de rosa”, sito en la calle 3 Norte esquina al 7 Oeste, Reparto Pastorita, para ver si estoy incluido en el registro de votantes y dicho documento todavía no ha sido expuesto al público, lo que impide que pueda ser revisado y corregido oportunamente si existe algún error.

A ningún miembro de los colegios votacionales municipal y provincial, ni a ningún dirigente del partido ni del gobierno se le ha ocurrido verificar esto. Mucho menos lo ha hecho la prensa “objetiva y revolucionaria” para comprobar si lo que declaró a Venceremos el señor Tomás Sourt Martínez, presidente de la Comisión Votacional Provincial, es cierto o no. Es más cómodo aceptar como certeza absoluta lo que afirman las fuentes gubernamentales.

Según el Diccionario Océano de la Lengua Española, la voz fraude tiene 3 acepciones. La primera lo define como el engaño mediante el cual alguien perjudica a otro y se beneficia a sí mismo. La segunda lo califica como el acto realizado para usurpar derechos o eludir obligaciones legales. No creo que exista otro término que defina mejor nuestras votaciones, porque en ellas quienes defienden al castrismo se autobenefician en perjuicio del pueblo y continúan usurpándole el derecho a elegir libremente a sus gobernantes y el proyecto de nación que desean, lo cual es una reiterada violación del artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Dicen que a principios de la revolución, cuando parecía cierto que íbamos a tener libertad política, el caudillo mayor afirmó que nos habían casado con la mentira y nos obligaron a vivir con ella, tanto que cuando alguien dice una verdad parece que el mundo se hunde bajo nuestros pies. Lamentablemente, casi seis décadas después esa realidad es consustancial al castrismo.

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