Teléfonos públicos, escasos y deficientes

Teléfonos públicos, escasos y deficientes

Hallar en La Habana un teléfono público que funcione bien es casi como sacarse la lotería

Teléfonos públicos en una esquina (foto de archivo)
Teléfonos públicos en una esquina (foto de archivo)

LA HABANA, Cuba.- Hallar en La Habana un teléfono público que funcione bien es casi como sacarse la lotería.  Hay que caminar bastante hasta encontrar uno que sirva.

Si se tiene en cuenta que una llamada de un teléfono público vale cinco centavos  por tres minutos, y que una buena parte de la ciudadanía no tiene otra opción, se entenderá mejor el por qué de su demanda

Recientemente, este reportero pudo comprobar el estado desastroso de los teléfonos públicos en una de las principales arterias habaneras: la Avenida 51, en Marianao, en el tramo que va desde la calle 126 hasta la avenida 26, en el límite con el municipio Plaza, lo cual equivale a un aproximado de siete kilómetros.

En la Plaza de Marianao y sus alrededores permanecen instalados ocho teléfonos, pero de ellos sólo funcionan tres, uno de estos con deficiencia y los restantes sin tono de discar o les faltaba el manófono.

Hay 13 más instalados entre las calles 118 y 112. Siete están rotos. Sin incluir el que se localiza dentro de la tienda Amistad (la antigua Sears), pues sólo se puede utilizar cuando está abierta la tienda.

La oficina comercial situada en la esquina de 106 tiene cinco equipos en perfecto estado. Pero el inmueble está enrejado y los teléfonos solo se pueden usar en horario laboral.

Llegando a la calle 100 hay dos más: uno sin tono, el otro sin auricular.

En el tramo comprendido entre 92B y 90 hay cuatro teléfonos: dos funcionan; a los otros dos le quitaron el cable del manófono.

En las  esquinas de 82 y 76  hay cinco teléfonos, pero solo uno funciona en cada esquina. En La Ceiba, en calle 58, existen cuatro teléfonos, dos en cada acera, pero solamente uno presta servicio. En el trayecto que va desde La Ceiba hasta el policlínico de Puentes Grandes, el cual abarca unos dos kilómetros, no hay ningún teléfono. Frente al centro médico hay dos cabinas. A 200 metros, cerca de 26, hay dos en la farmacia, y al cruzar la avenida otros dos en el mini-restaurante La Villita. De ellos funcionan cuatro, algo que constituye casi un record.

La mayor parte de los teléfonos públicos funcionan con tarjeta prepagadas, por tanto el cobro del servicio es por adelantado, aunque no se brinda.

Un simple resumen arroja como resultado que de 47 teléfonos, 24 están fuera de uso, o sea, el 51%. Si esto ocurre en una arteria céntrica, ¿qué se puede esperar de las zonas periféricas?

No hay una explicación de por qué hay tantos equipos descompuestos, y ETECSA no los arregla. Todo parece indicar que la principal preocupación ahora de ETECSA es la telefonía celular, que no todos pueden poseer porque su servicio es en CUC y el Estado no paga los salarios en esta moneda para la mayoría de los cubanos.

El pueblo, que casi nunca se equivoca, en esto tiene toda la razón: Hay un chiste con las siglas ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, Sociedad Anónima), el cual traducen por “estamos tratando de establecer comunicaciones sin apuro”.

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Periodista independiente

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