Se pierden los juegos infantiles en Cuba

Se pierden los juegos infantiles en Cuba

Consultamos a varios especialistas en busca de opiniones sobre el fenómeno, que no es privativo de nuestro país

Los videojuegos han desplazado la mayor parte de los entretenimientos infantiles (foto del autor)
Los videojuegos han desplazado la mayor parte de los entretenimientos infantiles (foto del autor)

VILLA CLARA, Cuba – Los juegos tradicionales en Cuba han ido desapareciendo. Estos históricamente eran el mayor pasatiempo de niños y niñas de campos y ciudades. Muchos creen que la época tecnológica y de “nativos digitales”, es la responsables de estas pérdidas.

Josefina Rodríguez es una maestra recién jubilada, con treinta años de experiencia en educación preescolar. La especialista explica que ella y varios colegas realizaron un estudio que demostró que los juegos tradicionales “se han ido perdiendo”.

“Hace mucho era común ver en los barrios jugar trompos, bolas, montar carriola, empinar papalotes; (pero) los intereses de los más pequeños han cambiado. Ya los padres no les inculcan este tipo de pasatiempo, prefieren otras opciones”, explicó la educadora.

Sobre este tema, Pedro y su hijo, vecinos del reparto Dobarganes, Santa Clara, opinan que “hoy son más llamativos el Nintendo o el PlayStation, la computadora o la tableta”, refirió el primero. “Me gusta jugar trompo, pelota…, pero casi nunca mis padres me dejan porque dicen que es peligroso. Por eso casi siempre estoy en la computadora”, dijo el niño.

Tecnología versus tradición

Casi nadie duda que estos artículos digitales hoy son de la preferencia de las jóvenes generaciones. ¿Pero acaso están al alcance de la mayoría de las familias cubanas?

Fernando Pérez, Ingeniero Civil, padre de dos niños y vecino del reparto Vigía Sur, Santa Clara, acotó: “Es muy difícil poder comprarle a mis hijos estos equipos. Yo no tengo familia fuera de Cuba que me ayude”.

“Mi salario y el de mi esposa solo nos da para la comida, malamente”, explicó la fuente.

Sobre el por qué a la mayoría de los infantes de hoy no les atraen los juegos tradicionales, reconoció Fernando que “los padres tenemos gran parte de culpa en ello. Preferimos que nuestros hijos se queden en casa alejados de los peligros y malos ejemplos de las calles cubanas”.

La Máster en Ciencias de la Educación Matilde Domínguez asegura que los muchachos de hoy tienden a socializar menos y de una manera muy diferente a como lo hacían antes en las escuelas. “Conversan menos y los temas son cada vez más escasos”, describe la educadora.

Enunció además que una de las causas puede ser “la falta de interacción en sus juegos ya que los pasatiempos modernos los llevan a ser más individualistas y a compartir menos”.

“Es triste ver como las tradiciones se pierden, no solo por el nivel de entretenimientos que brindan, sino, por los beneficios físicos y mentales que aportan”, concluye la entrevistada.

Al rescate de los juegos

Otras fuentes especializadas refieren que un ente importante para el rescate de juegos tradicionales, es la escuela. “Por suerte todavía se practican en escuelas, juegos como ‘A la rueda rueda’, ‘Alánimo’, ‘Amambroche ható’, ‘Pito Pito’, ‘El patio de mi casa’, ‘María Moñitos’, ‘La pájara pinta’, ‘Que llueva, que llueva’”, acotó Vivian Jiménez, profesora de la primaria rural Clodomira Acosta, de la localidad de Ranchuelo.

También han desaparecido de las tardes infantiles, la “quimbumbia”, un pasatiempo muy parecido al béisbol; o las bolas (canicas), que ya casi no se ven. Ni qué decir de los trompos, los papalotes, las chivichanas, los yaquis y el pon. O el juego de la pañoleta y el “chucho escondido”. Unos y otros, en menor o mayor medida, ocupaban el tiempo libre de chicos y no tan chicos en parques u otras áreas urbanas y hasta en las propias casas.

Analizando el fenómeno, un Doctor en Ciencias Sociales y Antropólogo de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, a quien se le reserva anonimato, aseguró que la ausencia o poca usanza de estos modos de esparcimiento no resulta un fenómeno privativo cubano: “Los niños de hoy (entre 4 y 15 años) no se divierten como lo hicieron sus padres (…) Se necesita rescatar estas tradiciones pero desde un pensamiento social y funcional, y no solo como un rescate de añoranzas, para que se tenga éxito”.

Concluye la fuente que “en los juegos tradicionales hay sabiduría y experiencia que deberían trasmitirse de forma natural, porque estas potencian la cooperación y el aprendizaje de normas de conducta colectiva, de una disciplina”.

Acerca del Autor

José Luis León Pérez

José Luis León Pérez

Graduado como Licenciado y Profesor General Integral en el Instituto Superior Pedagógico “Félix Varela” de Villa Clara en 2007. Laboró en varias ESBU (Escuela Secundaria Básica Urbana) en Santa Clara. Fungió como Asesor Metodológico y pedagogo en el Instituto Politécnico de Informática “Lázaro Cárdenas del Río" ubicada en la misma ciudad. Posee una Maestría en Ciencias de la Educación. Se desempeña como periodista-ciudadano y bloguero independiente. Es también corrector del semanario El Cartero Nacán y Revista Nacán, ambas publicaciones alternativas independientes. Nació Santa Clara, Villa Clara, donde reside actualmente.

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