‘Savior’, el salvador de los videojuegos cubanos

‘Savior’, el salvador de los videojuegos cubanos

¿Qué buscan los ‘gamers’ de la isla desconectada?

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LA HABANA, Cuba.- Savior, una aventura de plataforma 2D, es el nombre del primer videojuego desarrollado en Cuba de manera independiente. Sus creadores, el programador Johann Armenteros y el artista visual y director del proyecto Josuhe Pagliery, a través de la pequeña empresa “Empty Heads Games” están resueltos a terminarlo para el año 2018.

“La primera meta es obtener un demo completamente apto para jugar a principios de 2017”, dicen estos dos jóvenes, que exploran la creciente tendencia internacional hacia los indie games o juegos independientes (Minecraft y Machinarium son algunos exitosos ejemplos), en un mercado que hasta hace pocos años era dominado casi en su totalidad por las grandes desarrolladoras. Y para lograr sus resultados han decidido lanzar una campaña de crowdfunding en la plataforma Indiegogo.

“Nuestra generación jugó esta clase de videojuego que ahora construimos, por eso la estética que escogimos retoma en parte la usada en los (años) 90. Lo que estamos haciendo pudiera clasificarse como un juego reto pensado para un público entre los 25 y 35 años que ya están familiarizados con esta clase de productos”, comentó Johann Armenteros en una entrevista realizada por la revista El Toque Cuba.

La historia va sobre un personaje llamado “Pequeño dios” que despierta de un extraño sueño para descubrir que el mundo está desapareciendo. A partir de ese punto tiene que enfrentar ocho niveles para encontrar al “Gran dios”, el único que puede salvar al mundo del colapso. A medida que el juego avanza el protagonista se dará cuenta que en realidad está dentro de un videojuego que, por causas desconocidas, está fallando. Según sus creadores en su sitio oficial, “Savior está diseñado para sorprender todo el tiempo al jugador”.

“El mérito de estos dos jóvenes es grande y pienso que tienen muchísimo talento. En Cuba se consumen videojuegos de este tipo y la naciente industria estatal desarrolladora de videojuegos no ha conseguido crear materiales con calidad. Estos dos jóvenes, en menos tiempo y con menos recursos, han logrado un producto más comercial que todos los que ha producido el Estado”, comentó para este diario Rubén Darío, graduado de Informática y especialista en efectos visuales en 3D.

Los creadores, Johann Armenteros u Josuhe Pagliery (eltoque.com)
Los creadores, Johann Armenteros u Josuhe Pagliery (eltoque.com)

Savior está pensado para los dispositivos PC, Mac, Linux, y posteriormente para consolas de gama alta, según la revista digital Cachivache Media. En solo un año de trabajo, sus desarrolladores han logrado llamar la atención de instituciones de ayuda no gubernamentales como Innovadores Foundation y la Fundación Ludwig de Cuba.

La “industria” de videojuegos estatales

Los videojuegos han sido un tema tabú para el Estado cubano durante muchos años. Las fuertes críticas a la industria nunca faltaron en los medios oficialistas, que los tildaban de “violentos e innecesarios”.

La preocupación por crear un producto propio en la isla llegó casi cuatro décadas después de la aparición de “PONG”, uno de los primeros títulos de la gigante estadounidense ATARI a la vez que uno de los juegos clave en la historia de una industria que actualmente reporta miles de millones de dólares al año y que ha sido impulsora de numerosas innovaciones tanto en hardware como en software en general.

No obstante, según un artículo publicado el pasado 7 de octubre en el sitio oficialista Cubadebate, en el año 2008 el Estudio de Animación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC), en coordinación con la UCI, los Joven Club de Computación y el Ministerio de Educación, “comenzaron los primeros intentos de desarrollar un videojuego cubano”.

Después de ocho años han conseguido sacar algunos como Fernanda, La Gata Mini, La aldea embrujada, La chivichana, Superclaria, La neurona y otros en desarrollo como Villa Tesoro y La cocina de Zoe, casi todos pensados para dispositivos móviles.

Omar González, un joven gamer que frecuenta un Joven Club ubicado en Boyeros para jugar Call of Duty en red, afirmó: “En los Joven Club todos prefieren los juegos internacionales. Ninguno de los videojuegos hechos en Cuba puede competir con grandes compañías como UBISOFT o CAPCOM. Estas lo superan en gráficos, texturas, calidad, experiencia de juego, acción e historia porque detrás hay un gran equipo con muchos años de experiencia. Deberá pasar mucho tiempo para desarrollar un juego en Cuba que logre competir con alguno de los que existen hoy en día en el mercado”.

Las políticas de adoctrinamiento usadas por el Estado cubano se están aplicando también en algunos de los videojuegos desarrollados en la Isla, los llamados videojuegos “educativos” tienen como objetivo consolidar el amor a la revolución y a sus principales figuras. Los niños de primaria deben jugar este tipo de juegos unas dos o tres veces por semana en las escuelas.

“Algunos videojuegos desarrollados por los Joven Club como Gesta final y Batalla por la historia, Mi vida mi patria, Nuestros héroes y Nuestra historia se encargan del aprendizaje de la historia de la revolución Cubana desde el desembarco del Granma hasta la Sierra Maestra, el amor a sus líderes y a sus principales figuras. Pero estos juegos nadie los juega, no se ven en la calle, ni en DVD, ni en discos externos. Solamente en algunos Joven Club y en las escuelas primarias que sí son obligatorios en los programas de enseñanza”, confesó Ernesto Díaz, graduado hace tres años de informática de la UCI que trabaja como programador en un Joven Club en el Municipio 10 de Octubre.

En la redes de tiendas estatales los videojuegos rara vez han estado a la venta. Solamente se pueden adquirir en el mercado negro, o a través de los vendedores de discos piratas.

“Soy gerente hace más de diez años. En nuestras TRD nunca se han vendido discos de videojuegos. No les puedo decir con exactitud la causa, imagino que sea una consecuencia del bloqueo (embargo estadounidense)”, apunta Alberto Oliva, quien administra de una tienda estatal en el municipio Boyeros.

Pero la pasión por este tipo de productos en Cuba abarca a varias generaciones y todo tipo de plataformas. Actualmente la piratería es la forma casi exclusiva para conseguir los últimos títulos en el mercado. Los cracks o “parches” ilegales son empleados inclusive en las máquinas de los Joven Clubs. Las piraterías de las consolas como PlayStation o Xbox, y la venta de juegos “quemados” son frecuentes en cualquier punto de venta particular o en los talleres de reparación particulares.

Escena de 'Savior'. Siendo un juego aún en desarrollo, sus creadores advierten que el resultado final puede ser diferente al mostrado en esta imagen (saviorthegame.com)
Escena de ‘Savior’. Siendo un juego aún en desarrollo, sus creadores advierten que el resultado final puede ser diferente al mostrado en esta imagen (saviorthegame.com)

Tanto en las redes de barrio como SNET hasta los famosos LAN-Party (reuniones de varios amigos para jugar en una red limitada red local) como en los mismos Joven Club de computación, juegos como Call of Duty, Battlefield, Starcraft, Warcraft, DOTA 2 o FIFA 2016 tienen la preferencia entre los gamers cubanos. Jugar online es casi imposible debido a la baja tasa de conectividad a Internet y el poco ancho de banda existente en las arcaicas conexiones dial up que se encuentran en algunos hogares.

La agrupación de deportes electrónicos de Cuba (ADEC), creada en el año 2007, y el grupo DOTA Cuba organizan torneos de forma independiente y sin un marco jurídico que los apoye. En los eventos, torneos y exhibiciones organizados solamente se utilizan juegos producidos en el exterior, y entre ellos la naciente industria independiente desarrolladora de videojuegos cubanos parece prometer para aquellos que también quisieran consumir lo que se produce en el patio. Tal vez, haciéndole honor a su nombre, Savior logre salvar un sueño que parecía demasiado lejano.

Acerca del Autor

Orlando González y Pablo González

Orlando González y Pablo González

Periodistas independientes. Residen en La Habana, Cuba

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