Salud en Cuba: de médicos a matasanos

Salud en Cuba: de médicos a matasanos

Para lograr una atención que valga la pena es preciso tener “padrino”

BAYAMO.- Aunque la prensa nacional jamás ha escatimado elogios para el “maravilloso” sistema de salud cubano y el prestigio de sus profesionales, le resulta imposible dejar de reconocer la crisis del sector.

Valoraciones de algunos directivos del sector, publicadas por el semanario local La Demajagua, concuerdan en que la infraestructura de la mayoría de las instalaciones del territorio está muy afectada por décadas de servicio sin mantenimiento y reparación adecuados, y es frecuente rotura de equipos, carpintería y mobiliario en mal estado, techos sin impermeabilizar, filtraciones, problemas sanitarios, de desagües y evacuación de residuales.

La falta de agua corriente en gran número de ellas atenta contra la higiene y adecuada atención (baños clausurados o sucios y falta de agua potable para consumo y aseo). Algunas construcciones son catalogadas en peligro de derrumbe y otras muestran grandes signos de deterioro.

Más de la mitad de la infraestructura constructiva del Hospital Infantil Luis Milanés, de Bayamo, es de antes de 1959 y por la situación epidemiológica que afecta la provincia, actualmente está abarrotado con infantes ingresados en los pasillos y en camillas de emergencia, por falta de espacio y camas.

Pero esta situación no solo afecta a los enfermos y pacientes, sino también a todo el personal del sector, encargado de prodigar sus servicios en medio de las adversidades. Varios obreros entrevistados ofrecen sus impresiones sobre la imposibilidad de ofrecer un servicio de calidad.

“Yo trabajo en el sótano del Hospital Provincial Carlos Manuel de Céspedes, que se encuentra inundado constantemente por filtraciones de los niveles superiores. Allí, en medio de la inundación y las goteras, está ubicada la cocina y los departamentos de patología, entre otros. La farmacia, tuvieron que mudarla, por la humedad y las filtraciones”, refiere el cocinero, Virgilio Suarez Palomino.

“Sobre los mismos tachos (equipos de cocción) pasan viejas tuberías de desagüe, que están remendadas y gotean constantemente…, el día que se contamine la comida, la mortandad no va a haber quien la pare, porque aquí la salud está en manos de unos irresponsables…, y esta situación es de conocimiento hasta de Federico Hernández (primer secretario del Partido Comunista en Granma), porque él estuvo aquí con Sobrino (Manuel Santiago Sobrino, presidente de la Asamblea del Poder Popular) y han visto este chiquero”, continúa explicando.

“El comedor no se puede usar porque los pisos resbalan y se mantienen bajo una capa de agua, y así mismo estamos obligados a transitar por allí para llegar a los baños, que por cierto están oscuros porque las filtraciones echaron a perder el cableado eléctrico”.

Durante reciente visita a este centro hospitalario, fue posible presenciar un enorme salidero en un pasillo de la planta baja, anexo a la sala de ultrasonido. Un fuerte chorro de agua procedente del desagüe de la azotea brotaba por el piso. La inesperada fuente había inundado el pasillo, varias consultas y el salón de espera aledaño.

Un reconocido doctor del mismo centro hospitalario ofreció su declaración a CubaNet, tras señalar: “No vaya a identificarme, que estoy a la espera de otra misión, porque así es como único se puede prosperar en este país”.

“Uno tiene que ser realista”, prosigue, “el Gobierno, para garantizar las misiones, regala en otros países lo que aquí no aparece ni en divisas. Aquí falta de todo y eso también afecta nuestro desempeño y nuestro prestigio…, por muy profesionales que seamos, no podemos atender a los pacientes con calidad, sin recursos, medicamentos ni condiciones adecuadas”.

“Que los servicios sean gratuitos, no quiere decir que no sirvan y tantas carencias pueden convertirnos en matasanos”, vaticina.

“Mira”, explica, “un simple análisis de orina implica varias visitas al médico para la indicación, tres colas en el laboratorio (recogida del envase, entrega de muestra y recogida de resultados), dos o tres madrugadas (por turnos limitados), posible inexistencia de reactivos o recursos, y generalmente trato deficiente y apresurado”.

“Y los pacientes se quejan con toda razón porque cuando tenemos guantes, entonces falta instrumental, si no hay algún equipo roto, o no aparecen los reactivos o hace falta algún medicamento. La crisis es desoladora, hay falta de especialistas en los hospitales y policlínicos, los servicios sufren de interrupciones constantes por carencia de instrumental, accesorios médicos y material gastable…, y por otra parte, este hospital, se está cayendo a pedazos”.

“Aquí, para tener una atención médica que valga la pena, tienes que tener “Padrino” o echar una pelea de las buenas…, de lo contrario, mejor te vas a casa de un brujero…, Yo mismo, (prosigue) he tenido que priorizar algunos pacientes por encima del resto porque los recursos no alcanzan o tratarlos con sondas y guantes, que ellos mismos han estado obligados a resolver por su cuenta”.

Al día siguiente, sus declaraciones fueron corroboradas en el Policlínico de Especialidades Médicas anexo al Hospital. Esta vez en público.

Frente a un concurrido grupo de pacientes, a quienes se les ha pospuesto reiteradamente su fecha de operación, la doctora María Julia Ojeda, responsable de la Sala de Cirugía Laparoscópica, informó sobre un nuevo aplazamiento de las operaciones. “Se están suspendiendo los casos porque no hay guantes…, y ni yo tengo guantera, ni tengo materia prima, ni tengo fábrica de guantes, ni tengo responsabilidad en eso…, con eso quiero decirles que no hay disculpa…, si llegan los guantes nosotros operamos…, si no, se les cambia el turno”.

Sobre otras afectaciones, otra doctora afectada (solicitó reservar su identidad) reveló que en reciente reunión con los médicos de consultorios, le informaron que “los arreglos y la pintura de cada consultorio e incluso las gestiones para solucionarlos, tienen que correr a cuenta del salario del médico que los utiliza”.

“Y como si fuera poco, la directora de Salud Pública nos amenazó con sancionar a los que se le hagan señalamientos en los locales bajo su responsabilidad…, como si los médicos fuéramos culpables”, lamentó.

Con esta realidad es incuestionable la insatisfacción de quienes acuden a las instituciones médicas. Poco importan los logros tecnológicos, la creación de nuevos medicamentos o tratamientos experimentales y los supuestos servicios de excelencia, cuando difícilmente se los puede encontrar en la red de farmacias o recibir en algún centro de salud.

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