¿Qué pasa con el Antonov 158?

¿Qué pasa con el Antonov 158?

El vuelo Guantánamo-Habana suele ser ‘complicado’ para los cubanos de a pie

Antonov 158 de Cubana de Aviación (wikipedia.org)
Antonov 158 de Cubana de Aviación (wikipedia.org)

GUANTÁNAMO, Cuba.- Hace aproximadamente un año Cubana de Aviación amplió sus servicios entre La Habana y Guantánamo al ofertar un vuelo diario. Pero algo está pasando con los nuevos aviones Antonov 158, pues aunque el cumplimiento del plan es alto, durante los últimos meses ha habido varios vuelos cancelados. Y como la prensa oficialista no informa nada, de inmediato comienzan a circular diferentes versiones sobre las causas.

El pasado viernes 15 de julio, el vuelo de regreso a la capital del país no se efectuó porque, según informó a CubaNet uno de los pasajeros ―quien pidió que no mencionáramos su nombre―, les dijeron que el aire acondicionado del avión estaba roto. Los pasajeros fueron enviados hacia La Habana en un ómnibus de turismo después de haber sufrido el calor agobiante del salón de última espera del aeropuerto Mariana Grajales de Guantánamo, pues los aires acondicionados fueron apagados para ahorrar energía.

El sábado 16 de julio el avión no llegó a tiempo porque tenía problemas técnicos, según supo CubaNet gracias a otra pasajera que también pidió que no reveláramos su nombre. Previéndose el arreglo del avión detenido desde el día anterior en Guantánamo y conociéndose que el vuelo procedente desde La Habana llegaría en horas de la tarde, se informó por la radio que había una oferta de pasajes por avión en el aeropuerto, lo cual provocó mayor aglomeración de personas en dicho lugar con la inmediata desaparición de los alimentos ligeros y refrescos y el consabido calor debido a las medidas de ahorro energético, potenciado por el aumento de personas en la pequeña sala de última espera.

Según dicha pasajera, sólo les ofrecieron un refresco y un bocadito sobre las 3:00 p.m. Finalmente el vuelo despegó pasadas las 4 de la tarde.

Ayer domingo 17 de julio el vuelo salió con atraso y hoy lunes, según confirmó CubaNet mediante una llamada telefónica al aeropuerto Mariana Grajales, todavía el avión no había llegado a Guantánamo a las 10:55 a.m.

¿Dónde está el buen trato?

Suponiendo que el salario medio en Cuba sea de quinientos pesos, un pasaje en avión desde Guantánamo a La Habana y viceversa, que cuesta 228, significa el 45,60 % de ese salario. Se trata de un precio alto para la mayoría de los cubanos. Consecuentemente, los pasajeros debían recibir un buen trato, pero no es así siempre.

Comencemos por señalar que en Guantánamo la oficina de reservaciones de pasajes de Cubana de Aviación es un local pequeño, ahora insoportablemente caluroso debido a las medidas de ahorro energético. Un trabajador debe vender los boletos, atender a los compradores que representan a los organismos del estado, a las personas que lo interrumpen constantemente preguntando si hay pasajes para determinadas fechas y ―¡además!― atender el teléfono. Es evidente que esta oficina necesita más empleados desde hace rato. Por otra parte la decisión de reducir el horario de reservaciones de vuelos nacionales hasta mediodía perjudica a los ciudadanos, pues a veces una persona debe esperar hasta tres horas para comprar un boleto.

Ya los pasajeros no reciben siquiera un caramelo en el despegue del avión ni un bocadito con un refresco como hace años. Cubana ha llevado el ahorro al extremo de permitir que los pasajeros tomen de la bandeja solo tres caramelos casi al término del vuelo, si alguno trata de coger más la bandeja es retirada de su alcance. La otra oferta es un mínimo vasito de agua o de café.

Pero lo que más desagrada a la mayoría de los pasajeros es el maltrato que sufren cuando los vuelos se retardan o cancelan. Los funcionarios del aeropuerto de Guantánamo informan casi inmediatamente del problema pero en La Habana no pues a veces transcurren horas sin que aparezca alguien para ofrecer una información creíble.

Hay personas que han sido muy perjudicadas por los incumplimientos de Cubana de Aviación al perder vuelos internacionales, citas en embajadas y turnos médicos. El procedimiento para compensar los perjuicios es tan enrevesado que muchos no reclaman.

Otra molestia es el horario establecido para los vuelos desde La Habana hacia Guantánamo y viceversa. En el caso de quienes viajan hacia acá desde la capital deben estar en el aeropuerto José Martí a las 3:30 a.m. con el consiguiente gasto extra que genera transportarse a una hora como esa hasta Boyeros. Quien no tenga esa posibilidad debe pasar una mala noche en el aeropuerto.

Los que van hacia la capital deben estar en el aeropuerto Mariana Grajales a las 6:00 a.m. pues se supone que el avión debe despegar a las 8:00 a.m. En este caso hay un ómnibus que sale a las 5:30 a.m. desde la oficina de Cubana de Aviación y cubre el viaje a un costo de cinco CUP.

Si Cubana de Aviación, como afirma su propaganda, es la puerta de Cuba al mundo, debe pensar mucho en reparar esa entrada. Aunque seguramente, como ocurre en la prestación de otros servicios, los extranjeros reciben un trato diferenciado.

Roberto Jesús Quiñones Haces

Nació en la ciudad de Cienfuegos el 20 de septiembre de 1957. Es Licenciado en Derecho. En 1999 fue sancionado de forma injusta e ilegal a ocho años de privación de libertad y desde entonces se le prohíbe ejercer como abogado.
Ha publicado los poemarios “La fuga del ciervo” (1995, Editorial Oriente), “Escrito desde la cárcel” (2001, Ediciones Vitral), “Los apriscos del alba” (2008, Editorial Oriente) y “El agua de la vida” (2008, Editorial El mar y la montaña). Obtuvo el Gran Premio Vitral de Poesía en el 2001 con su libro “Escrito desde la cárcel” así como Mención y Reconocimiento Especial del Jurado del Concurso Internacional Nósside de Poesía en 2006 y 2008 respectivamente. Poemas suyos aparecen en la Antología de la UNEAC de 1994, en la Antología del Concurso Nósside del 2006 y en la selección de décimas “Esta cárcel de aire puro”, realizada por Waldo González en el 2009. Roberto Quiñones fue encarcelado por el régimen cubano durante un año, entre septiembre de 2019 y septiembre de 2020, como represalia por ejercer el periodismo.

[fbcomments]