Cubanet
Noticias de Cuba – Prensa Independiente desde 1994
Lunes, 20 de noviembre 2017

¡Prohibido!

Desde ayer en la mañana un grupo de policías, ubicados en la explanada de La Punta, prohíben el acceso

 |   |  comment count

LA HABANA, Cuba.- Desde que en Cuba comenzó a hablarse de cambios, da la impresión de que estos ocurren al margen o por encima de la vida ciudadana. Crecen los negocios privados, se levantan hoteles y La Habana recibe un flujo casi insostenible de turistas. Sin embargo, este florecimiento no es percibido por la población. Todo lo bueno que sucede o comienza parece destinado a otra gente, y la ciudad que supuestamente pertenece a los cubanos parece invadida por visitantes poderosos que llegan y disponen, mientras el común de los mortales, la gente sencilla y asalariada, se siente cada día más desposeída.

Con los cambios han llegado también regulaciones y prohibiciones, sin que se ofrezca una explicación a los hijos de esta tierra que cada día entienden menos; pero consideran que existen ciertos espacios urbanos que les son propios, queridos, necesarios y sagrados.

Desde ayer en la mañana un grupo de policías, ubicados en la explanada de La Punta, prohíben el acceso de las personas a las escalerillas que conducen a las pocetas donde, durante años, se han bañado los vecinos para escapar del sofocante calor; los pescadores se han dedicado a su faena; los angustiados han encontrado calma y los devotos han presentado sus ofrendas a los orishas. Todo bajo la “vista gorda” de las autoridades y haciendo caso omiso de la señal que expresamente prohíbe bañarse y pescar en ese lugar. Por eso los transeúntes que ayer intentaban bajar al “dienteperro”, no entendían que los policías les cerraran el paso.

Ninguno ofreció una explicación. “Está prohibido”, fue la seca respuesta de un uniformado a una joven que traía un melón para cumplir un voto religioso. Pero tras ella llegó otra y luego una pareja, cada uno con sus respectivas ofrendas. Entonces el policía comprendió que no podría deshacer en un día una costumbre arraigada por décadas, y flexibilizó su postura.

“Háganlo rápido”, les dijo, y todos bajaron para honrar a la virgen con una prisa acompañada de incomodidad y desconcierto. Una joven que solo quería sentarse en el muro, a la entrada de la roída escalinata, tuvo que soportar que el policía caminara a su lado varios metros hasta asegurarse de que venía a eso y nada más. Otra que necesitaba llenar dos galones con agua salada tuvo que pedir permiso, sin entender por qué debía pedir autorización para acceder a un lugar que visitaba desde su más tierna infancia.

Todas esas personas preguntaron al policía si había algún problema; pero este solo repitió que no se podía bajar. Es cierto que más de un adolescente se ha ahogado mientras nadaba en la costa, muy lejos del dienteperro; de ahí la prohibición de usar la zona como balneario. Sin embargo, la semana pasada, y la anterior, había muchachos bañándose allí mismo, o en lugares aún más peligrosos y contaminados de la bahía. A pesar del fuerte despliegue policial que se aprecia en la capital desde hace un par de meses, ni un solo oficial fue a reprender al grupo de chicos -algunos menores de diez años- que tan osadamente combatía el calor con chapuzones.

Nadie se explica por qué desde ayer está prohibido el acceso a las pocetas; pero una cubana lenguaraz insinuó que “todo ese artistaje es por el Día del Medioambiente”, que se conmemorará el próximo 5 de junio. La suposición no resulta descabellada, máxime cuando el proyecto de saneamiento de la bahía de La Habana se está llevando a cabo con dineros foráneos. Al parecer, los dirigentes de la Isla -tan ecologistas- no quieren que algún “enviado” vea el área de la bahía repleta de latas y botellas vacías, jabas de basura o animales ofrecidos en holocausto a deidades del panteón yoruba.

Se trata, probablemente, de una maratón de cinco días para aparentar que tenemos conciencia verde. Y como los cubanos acatan tales imposiciones con apenas una mueca de contrariedad, cualquier día de estos el malecón se convertirá en un paso peatonal flanqueado por hoteles, bares y restaurantes; y en cuyo muro nadie podrá desgranar sus horas de ocio, mirando el horizonte.

Ver más en:

Acerca del Autor

Ana León

Licenciada en Historia del Arte

Relacionado:

Envíe su Comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan la opinión de Cubanet Noticias. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario que viole alguno de los términos y condiciones del reglamento será inhabilitado para volver a comentar. Pedimos a los usuarios abstenerse de utilizar palabras obscenas u ofensas de tipo personal. Enviar un comentario implica la aceptacion del reglamento. Servicio proporcionado por DISQUS.


comments powered by Disqus

Coméntalo en Facebook: