Pesadillas hechas esculturas

Pesadillas hechas esculturas

‘La historia de los negros ha quedado en el olvido’, cuenta el artista Alexis Cardona

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LA HABANA, Cuba.- Los rostros de negros esclavos que invaden la imaginación del artista Alexis Cardona se convierten en pesadillas, hasta que logra darles vida en pedazos de madera que recoge de la basura. Así explica su proceso de creación el artista empírico de 52 años, formado como electricista en su natal Santiago de Cuba.

Los espectros que pugnan por ser liberados de la mente su mente son ancestrales. Corresponden a los siglos XVI y XVII, cuando se inició en la isla la trata de negros esclavos. El escultor, más que liberar a sus ancestros, busca la reivindicación, expresando en su obra la necesidad de devolver el lugar negado a los afrodescendientes en la historia de Cuba.

En entrevista concedida a CubaNet, el escultor expresó: “Si vas a contar la historia de Cuba debemos contar lo que ellos (los esclavos) hicieron, que nadie conoce (…) Hay que contar bien la historia de la raza negra que se ha quedado en el olvido”.

Las obras montadas por Cardona están dirigidas a contar la labor de los negros esclavos cubanos: Babalú Ayé, Mi siembra de papa, Ingenios, Mi Guateque Cimarrón, Tradiciones, todas premiadas en diferentes eventos.

El censo de población oficial del 2012 contabilizó que el 9,3% de la población cubana es negra. Alexis Cardona se reconoce como exponente artístico de esta minoría, y explica: “Pueden haberse hecho cosas, pero siempre los prejuicios persisten en los blancos, que se consideran dueños, y los demás, esclavos”.

“En la práctica, por mucho que los altos dirigentes hablen de igualdad, en la mente tienen otra cosa. Es ‘muela’ (mentira) lo que dicen. Un ejemplo claro está en La Habana Vieja: es un sitio lleno de representación del ballet, teatros, muchas expresiones artísticas, pero dónde está la del negro que construyó todo eso. No hay fuerza de la cultura negra cubana, la descendiente de los africanos”.

El chef internacional de cocina Alberto González fue uno de los miembros del grupo de afrocubanos que asistieron, el pasado mes de abril, a la reunión sobre la discriminación racial en la Universidad de Harvard.

González, seleccionado para la reunión además como emprendedor, dijo sobre el artista: “Tuve el honor de llevar cinco de sus creaciones y dejarlas allí. Tuvieron mucha aceptación, le buscaron un espacio y allí se quedaron hablando (…) Dejamos con su obra el código en el que Alexis habla de la discriminación racial, esa rebelión mezclada con sufrimiento; eso para mí es importante porque los afrodescendientes queremos hablar de eso, y él se quedó con su obra haciéndolo en Harvard”.

Emerger de la nada

A los dos años, Alexis fue víctima en un accidente automovilístico cuando viajaba con su familia en un transporte colectivo. La capacidad motora del artista quedó inutilizada, y desde entonces debió someterse, cada dos años, a cirugías de pies y manos para recuperar el movimiento.

El diagnóstico actual de impedido físico parece no significar nada para Alexis. Cuando no es poseído por una imagen que absorbe su tiempo, recorre los basureros recogiendo alambrones, trozos de madera y todo lo que considere útil tanto para la creación de sus figuras como para su improvisado taller.

“Todo sirve”, señala. “A veces recojo algo sin saber para qué lo quiero, solo porque sé que para algo será útil (…) Todo lo que hay aquí (en el taller) es recogido de la basura; era nada y ahora sin esas cosas no podría hacer lo que hago”.

Alejado del centro de La Habana, Alexis se refugia del bullicio en un rincón del municipio Boyeros nombrado Mazorral. Allí levantó su casa y, más arriba, el improvisado taller donde se encierra para dar rostro a las almas africanas que lo atormentan, hasta ser liberadas en figuras de maderas.

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