Paso Canoas: así viven los cubanos la pesadilla migratoria

Paso Canoas: así viven los cubanos la pesadilla migratoria

Para creerlo, hay que estar allí

Una migrante cubana dentro de una tienda de campaña en Paso Canoas (Foto: Reuters)
Una migrante cubana dentro de una tienda de campaña en Paso Canoas (Foto: Reuters)

PASO CANOAS, Panamá.- En el contexto actual, la masiva migración de cubanos, devenida en conflicto de carácter continental eminentemente humanitario, merece ser tratada de nuevo por cuanto adquiere cada vez mayores dimensiones en el orden social.

El cierre de las fronteras nicaragüenses y la despiadada actitud asumida por el presidente Daniel Ortega, fue el elemento determinante para que países como Panamá y Costa Rica colapsaran recientemente. Esto hizo que se tuvieran que adoptar medidas heroicas para trasladar a miles de cubanos que quedaron retenidos en estos países.

No obstante, cuando se dieron por terminadas con éxito las operaciones de traslado, ya se habían acumulado nuevamente cientos de cubanos en Panamá, procedentes de Ecuador, Guyana, Colombia y Venezuela, hecho que se ha mantenido hasta el presente, lo que resulta insostenible por el gobierno panameño, el que ha tratado con suma delicadeza este conflicto y ha convocado a instancias internacionales en su cooperación para aliviar en cierta medida las consecuencias del conflicto.

Miles de cubanos se encuentran en Paso Canoas, sitio fronterizo con Costa Rica, perteneciente a la provincia de Chiriquí. Unos permanecen en albergues, otros en hoteles habilitados para la ocasión, algunos –los menos– hospedados en casas de la localidad; pero cientos en sitios inhóspitos, bajo carpas y cartones, soportando la lluvia y el calor inmenso de esta zona.

El panorama de la localidad resulta alarmante, es una experiencia que necesita ser vivida para poder creerla. Todo lo que se pueda describir quedaría empequeñecido ante la inmensidad del dolor por las carencias y las adversidades de muchos de los que ya hace más de dos meses  se encuentran en medio de la desesperanza y la incertidumbre.

Hay niños menores de un año, mujeres embarazadas, discapacitados, que han recibido una atención diferenciada aunque no a la altura de lo que, desde el punto de vista humanitario, merecen. El hacinamiento, la ausencia de servicios sanitarios y duchas, la escasez de alimentos, el calor excesivo, las lluvias intensas, entre otros males, están azotando fuertemente a los migrantes cubanos que decidieron emprender esta travesía, la mayoría por cuestiones económicas y en búsqueda de un mínimo de libertades de las que carecían en Cuba, país dominado por la peor dictadura del continente americano.

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, en declaraciones a la televisión nacional, la tarde del lunes, afirmó que intenta resolver este conflicto lo antes posible y que convocará a los gobiernos de Colombia, Ecuador y Cuba a colaborar para poder poner límites al fenómeno migratorio de los cubanos. “Panamá no cerrará sus fronteras selváticas con Colombia, pero sí tomará medidas desde el momento en que se traslade a los miles de cubanos en territorio panameño”, afirmó el mandatario. Aún no se ha precisado la forma de traslado, ni el posible recorrido; pero todo parece indicar que es un hecho inminente.

El cardenal y obispo de la Diócesis de David, José Luis Lacunza, se refirió al fenómeno migratorio como una crisis humanitaria que no se puede mirar con criterios políticos. “La solución a la actual crisis migratoria que se registra en el país está en manos de los mandatarios centroamericanos”, afirmó el líder religioso a “La prensa panameña”, uno de los medios más populares del país y al noticiario de la televisión nacional.

Esperamos por posibles soluciones lógicas y coherentes, y ante todo humanitarias, que puedan atenuar el malestar y el dolor de miles de seres que, dejando todo atrás, han asumido una larga y peligrosa travesía. Afirmar de manera categórica la cifra exacta –o al menos aproximada– de migrantes es todo un reto. Cada día llegan grupos procedentes de Puerto Obaldía y La miel, y cada día también siguen, rumbo a Estados Unidos, atravesando varios países centroamericanos, decenas de compatriotas cubanos que arriesgan sus vidas, guiados por “coyotes”.

Esta es la realidad del conflicto migratorio centroamericano. Aun así, los cubanos mantenemos ese optimismo y esa actitud ante la vida que nos caracteriza y nos une en cualquier sitio del mundo en que nos encontremos, con la firmeza de que nuestros sueños serán realidades muy pronto y con la esperanza de que las autoridades de la región se solidaricen con la causa de los miles de cubanos que intentamos continuar nuestras vidas.

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