Orgullo de ser bayamés

Orgullo de ser bayamés

Cientos de relatos se ocultan a plena vista, para contarnos la participación prioritaria de Bayamo en la historia de Cuba.

Los coches de Bayamo son un sello distintivo de la ciudad. Foto tomada del sitio web hostalbayamo
Los coches de Bayamo son un sello distintivo de la ciudad. Foto tomada del sitio web hostalbayamo

BAYAMO, Cuba – La villa de San Salvador fue fundada el 5 de Noviembre de 1513 por Diego Velázquez y sus hombres, en un paraje desconocido de la costa del Golfo de Guacanayabo. Dos años después fue trasladada para el cacicazgo de Bayamo, y a partir de entonces surgió San Salvador del Bayamo, la segunda villa de Cuba, la cual floreció rápidamente gracias a las condiciones de navegación que permitía el río que también lleva su nombre.

Durante más de cuatro siglos, la demarcación bayamesa ha sido testigo de sucesos que definen el proceso formativo de la nacionalidad cubana. En 1603 los bayameses tomaron las armas para reclamar, a las autoridades españolas, su derecho de subsistencia mediante el comercio de contrabando. Esta actitud representaba las aspiraciones de todos los habitantes de la Isla que se encontraban marginados del comercio intercolonial y que padecían necesidades, cuando el comercio ilegal era la única vía de subsistencia que poseían. Una de las primeras obras literarias cubanas es el poema épico Espejo de Paciencia, que narra eventos ocurridos en esa zona contra los piratas y corsarios que invadían y saqueaban el territorio.

Muchos acontecimientos demuestran la presencia de lo bayamés en la historia cubana. En 1795, Nicolás Morales inició el primer complot de liberación. Ya en el siglo XIX los cubanos, para poder conspirar contra el gobierno español, se organizaron en logias masónicas y Bayamo pasó a ser un sitio fundamental para el pensamiento independentista. En 1810, Joaquín Infante redactó la primera constitución de la Isla.

En 1867, descendientes de los primeros colonizadores comenzaron el proceso independentista cubano, creando el Comité Revolucionario de Bayamo liderado por Francisco Vicente Aguilera Tamayo, Francisco Maceo Osorio y Pedro Figueredo Cisneros. A esta conspiración se integraron los grupos conjurados en Oriente, lo que impulsó el estallido independentista de 1868.

El 10 de octubre de ese año, el bayamés Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo inició la guerra al proclamar la independencia y dar la libertad a sus esclavos en La Demajagua. El 20 del propio mes, Bayamo cayó en poder de los revolucionarios cubanos y fue declarada capital provisional de la República en Armas. Pedro Figueredo dio a conocer al pueblo la letra de La Bayamesa, himno patriótico cubano devenido en Himno Nacional.

El 12 de enero de 1869, después de 82 días en poder de los emancipadores y ante el indetenible arribo de las tropas españolas, sus pobladores decidieron quemarla. Este hecho se convirtió en un símbolo porque demostraba la decisión de los bayameses y de todos los cubanos de ser libres.

Conocida en lo adelante como la Cuna de la Nacionalidad Cubana, Bayamo fue sede de multitud de acontecimientos históricos y actos de valentía inigualable en la lucha contra la opresión. En 1976, como resultado de la nueva división político-administrativa, pasó a ser capital de la provincia de Granma. Hoy día la ciudad está dividida por más de treinta repartos.

En 2018 se cumplirá el Aniversario 150 de La Bayamesa guerrera, del Himno de Bayamo, así como de la Toma de Bayamo. Todos son muestras de la importancia que tiene la historia de la localidad en la formación de la nación cubana. También en 2018 cumplirá el Aniversario 90 de su fundación la necrópolis, donde igualmente abundan valores patrimoniales.

En el centro de la ciudad predominan edificios del siglo XIX, y aunque algunos ya han sido reemplazados por otras construcciones, muchas edificaciones de la ciudad poseen la condición de Monumento Nacional. La iglesia de San Salvador de Bayamo, por ejemplo, construida originalmente en 1613, las casas natales de Carlos Manuel de Céspedes ‒hoy Museo‒ y de Francisco Vicente Aguilera y Tamayo ‒Biblioteca Provincial‒, la Capilla de Dolores, construida en 1740, la casa de descanso de Diego Velázquez ‒ahora Casa de la Trova‒, entre otros varios exponentes, constituyen una muestra importante de la arquitectura colonial.

En el casco histórico de la urbe existen otras construcciones de gran valor arquitectónico del siglo XVIII y XIX a las que se prevé restaurar, como los edificios que ocupan el Gobierno Municipal, antiguo ayuntamiento, la Casa de la Cultura, donde naciera Donato Mármol, y la Galería de Arte Provincial, un recinto donde tuviera alguna vez su cuartel el General Máximo Gómez.

Se tiene previsto asimismo rescatar las tres barrancas que daban acceso a la ciudad y censar los locales que sobrevivieron a la quema de 1869, para conservarlos como los exponentes más significativos de la arquitectura bayamesa.

En el parque principal de la ciudad, situado en el mismo corazón de la villa, se encuentran las estatuas de Carlos Manuel de Céspedes y de Perucho Figueredo. El Paseo de la ciudad de Bayamo está ubicado en la calle General García y, aunque inconcluso todavía, se prevé que llegue hasta la calle Amado Estévez, la cual debe constituir su límite por ser ahí donde acababa la ciudad colonial.

Este paseo sirve como referencia de la revitalización de la ciudad y constituye una verdadera exhibición de la mezcla de la arquitectura antigua y la moderna. Los bayameses siempre se han caracterizado por su amor a la ciudad, que conserva aún coches tirados por caballos como recuerdo de las tradiciones coloniales. Cientos de relatos se ocultan a plena vista, para contarnos la participación prioritaria de Bayamo en la historia de la Isla de Cuba.

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