Nuestros honorables mendigos

Nuestros honorables mendigos

Ellas con flores en los cabellos, carmín en las mejillas, labios muy rojos. Ellos vestidos a la vieja usanza. Si alguien se atreve a preguntarles, si se consideran mendigos, responden ofendidos. Pero algunos no querían fotografiarse, escondían sus rostros

T8  Venta de billetes de 3 pesos y el periódico Granma, foto 1
Venta de billetes de 3 pesos y el periódico Granma

LA HABANA, Cuba -Ellos son los que quieren ser y hacen lo que les parece mejor. Además, hacen todo tan bien como pueden. Si alguien se atreve a preguntarles, aún de forma respetuosa, si se consideran mendigos, responden ofendidos con un ¡CLARO QUE NO¡ Se consideran personas normales que se buscan el sustento diario sin dañar a nadie. A su edad, puede que no se vea tan mal.

Pero mendigos son. No importa si ilegales o autorizados de boquilla, gracias a sus disfraces coloniales, a tono con las calles empedradas y los vetustos palacios españoles.

A lo largo de estos años de socialismo fidelista –con algunas excepciones–, la miseria se ha repartido de forma equitativa. Representada en subsidios soviéticos, salarios, jubilaciones, cuotas de alimentos, etc., los cubanos se han acostumbrado a la mendicidad.

Es por eso que lo que ocurre en La Habana Vieja, es algo normal. Aquellos ancianos que han encendido la chispa, encontraron el lado más cómodo para afrontar lo poco que les queda por vivir. El Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, fue generoso con ellos. Cuando lo saludan, es como si saludaran a Dios.

Pero estos mendigos serán mendigos para siempre. Aunque no lo sepan, nunca les ocurrirá lo que a algunos famosos de países capitalistas, que por esos golpes de suerte, se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana, como los actores Leonardo DiCaprio, las actrices Lucy Liu, Jessica Parker, Halle Berry y muchos otros.

En el reino de los Castro nadie más puede llevar corona.

No se conoce a un mendigo de hoy, que al morir haya dejado una buena suma de dinero dentro de un viejo colchón, o escondido en el piso.

El socialismo es así. Lo dijo por lo claro Winston Churchill: ¨El vicio imperante al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de la miseria¨.

¿O era así y hoy el socialismo del siglo XXI es diferente, con chinos populares millonarios, presidentes como Putin con una colosal fortuna en divisas y comunistas europeos que viven la dulce vida, mientras juran por el marxismo leninismo?

Un domingo fui con mi hija a visitar la Habana Vieja. Ella dedicó su cámara a fotografiar a estas personas que, seguras de que no son mendigos, aceptaban de buen grado las monedas o pesos que les obsequiaban los turistas, sobre todo canadienses y europeos.

Las señoras mendigas permanecían sentadas, con sus flores naturales en los cabellos, carmín en las mejillas, labios muy rojos, y atuendos de esclavos en domingos, por los siglos de la Colonia. Algunas no querían fotografiarse y se tapaban el rostro.

Entre sus pertenencias había tabacos caseros, folletos turísticos, flores naturales o artificiales, monedas cubanas con la figura del Ché y periódicos del día, para quien no lo había comprado en el hotel.

Con el periódico Granma, podían obtener de ganancia dos chavitos con 80 centavos. Lo vendían a tres. Y al mismo precio un billete de tres pesos cubanos, que al cambio del dólar o el chavito, equivale a centavos.

Los mendigos de La Habana Vieja, en resumen, pueden ganar al día mucho más que cualquier trabajador. A su edad, puede que no se vea tan mal.

¿O sí?

Fotos: María Villares Díaz

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