Llantos y desmayos luego de horas de cola

Llantos y desmayos luego de horas de cola

“Es la tercera mamá que hoy se desmaya aquí. Y hay niños fatigados. Todo por la irresponsabilidad de alguien en este centro recreativo y la falta de visión para resolver los problemas”

 Adelaida, desmayada en el exterior del parque La Maestranza (foto del autor)
Adelaida, desmayada en el exterior del parque La Maestranza (foto del autor)

LA HABANA, Cuba. –Ayer miércoles 15 de abril, el parque infantil “La Maestranza” situado en la Avenida del Puerto, del capitalino municipio La Habana Vieja, mantuvo por más de cuatro horas sus puertas cerradas a cientos de niños que esperaban su apertura. La instalación es atendida por la Oficina del Historiador de La Habana.

Según manifestaciones de los padres presentes, acudieron muy temprano con sus hijos para evitar el excesivo sol y calor que comienza a partir del mediodía. Pero les sorprendió que a las 11:45 de la mañana la instalación aun no estaba prestando servicios, por causa de la rotura de la máquina de los tickets de entradas, sin que tal incidencia hubiese tenido una solución por parte de la administración de la instalación recreativa.

“Es sofocante la temperatura de hoy, ha comenzado el verano y todo parece indicar que será muy caluroso. La venta de alimentos y refrigerios se realiza en áreas interiores de la instalación. Y muchas de nosotras, además de los niños, necesitamos comer algo”, dijo una madre.

La gran afluencia de los pequeños al parque recreativo se justifica por la semana de receso escolar que transcurre del 13 al 19 en la Isla.

CubaNet tomó imágenes de lo que sucedía en el parque de “La Maestranza”. También estuvo a la espera de que abriera el centro recreativo, así como entrevistó a varios padres para conocer sus impresiones sobre lo que allí acontecía.

Momentos de tensión

Cientos de personas esperando a la apertura del parque (foto del autor)
Cientos de personas esperando a la apertura del parque (foto del autor)

Fuimos testigos del desmayo que sufrió Adelaida sobre las 11 de la mañana, mientras sus dos hijos lloraban al ver a su madre tirada en el piso. Fueron minutos difíciles, para los presentes y la desfallecida señora, que no volvía en sí, tenía resecos sus labios y apretada las mandíbulas. Unos decían que era hipoglicemia, otros que si era un infarto, pero nadie movía su cuerpo del piso. Hasta que minutos más tardes ya con los ojos abiertos llegó una enfermera para prestarle socorro.

“Es que ella tiene debilidad, no había desayunado, y aunque tomó un poco de agua, el calor y la debilidad le ocasionaron el desmayo. Es lo que se conoce como hipoglicemia porque le bajó el azúcar en sangre. Eso es muy común en las colas. Es la tercera mamá que hoy se desmaya aquí. Y hay niños fatigados. Todo por la irresponsabilidad de alguien en este centro recreativo y la falta de visión para resolver los problemas”, dijo Nora, la asistente sanitaria.

Teresa Segura, empleada de del Ministerio de Cultura, opinó: “Vengo con mis tres hijos para que pasen un rato en este lugar, que es bonito y de lo poco que queda para que jueguen y puedan merendar algo aquí. Llegué a las 7:45 de la mañana y mira, ya son casi las 12 del día y esto no acaba de abrir. Nos dicen que está rota la caja que pica los tickets, pero no tienen otra de repuesto, ni manera para resolver el problema. Es un abuso lo que está sucediendo. Pero nadie ve esto. Los ‘hijos de papá’ están en mejores lugares, seguro fuera del país esta semana y mis negros jodidos en este lugar. Los ves llorando, tienen hambre”.

Mientras, la administración

Teresa Segura en la  entrada principal al parque La Maestranza (foto del autor)
Teresa Segura en la entrada principal al parque La Maestranza (foto del autor)

CubaNet se presentó en la oficina de la administración del parque. Los jefes no se encontraban, era un caos la situación que se vivía, tampoco el jefe de turno apareció. Lázaro, un empleado de mantenimiento, nos manifestó: “Esto sucede a cada rato y las culpas siempre caen en la taquilla registradora. Pero no le dan solución, después aparece el jefe y por arte de magia se resuelve todo. Saca tus conclusiones”.

El custodio de la puerta no quiso identificarse, pero señaló: “Cumplo órdenes. La caja registradora no funciona, los técnicos no han llegado, hay que esperar. El que esté apurado, que se vaya. No puedo darte más informaciones”.

Un joven padre, que se identificó como Alberto, expresó: “Estas cosas no son para que sucedan. No se fue la corriente eléctrica, ni están rotos los equipos. Son las personas responsables de este centro las que tienen que prever qué hacer en caso de roturas de la registradora electrónica. ¿Cómo van a tener a tantos niños aquí, esperando? Un empleado del parque me dijo que la administradora se llevó las llaves de la caja registradora y hasta que ella no llegue, no se podrá abrir la instalación al público. Que desvergüenza compadre”.

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Ernesto García Díaz

Graduado de Lic. en Derecho en la Universidad de Camagüey, Cuba. Abogado, notario y dirigente empresarial, consultor marítimo-portuario, especialista en comercio internacional. Autor con el Dr. René Gómez Manzano, del Proyecto de Ley Tierra y el Desarrollo Productivo. Actualmente reside en Miami.

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