La Mesa Redonda calla, los cubanos no

La Mesa Redonda calla, los cubanos no

El poco entusiasmo mostrado por el oficialismo tras la victoria de Trump lo dice todo

Programa de la Mesa Redonda (Foto: Cubadebate)
Programa de la Mesa Redonda (Foto: Cubadebate/Archivo)

LA HABANA, Cuba.- Aunque los periódicos oficialistas Granma y Juventud Rebelde, en sus ediciones de este miércoles 9 de noviembre mostraban como noticias principales el anuncio de la realización del ejercicio estratégico Bastión 2016 y la conmemoración del 55 aniversario del inicio de la Campaña de Alfabetización, no hay dudas de que la noticia del día en Cuba era la elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Todos hablaban de ese tema en las calles, y en especial se notaba la sorpresa de las personas ante semejante resultado, pues la mayoría de los pronósticos habían vaticinado la victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton. Y un denominador común estaba presente en esas conversaciones: cómo serán en lo adelante las relaciones entre Cuba y su vecino norteño. ¿Continuaría la política de acercamiento de Barack Obama, o el nuevo mandatario revertiría esa estrategia?

Ante lo escueta de la información electoral aparecida en Granma y Juventud Rebelde, muchos esperaron por la Mesa Redonda de la televisión cubana con la expectativa de escuchar algún comentario oficial —es válido ese epíteto, pues lo expresado en ese espacio televisivo siempre coincide con el discurso gubernamental— acerca del futuro de las relaciones Cuba-Estados Unidos.

Pero, una vez más, la Mesa Redonda decepcionó a los televidentes. Los panelistas trataron sobre la manera en que el candidato republicano aseguró el triunfo en los estados con más votos electorales; comentaron acerca de la repercusión internacional del triunfo de Trump; y también se refirieron a cómo quedarán el Senado y la Cámara de Representantes tras los comicios de este martes. Sin embargo, ni una sola palabra relativa a la política que podría implementar Trump hacia la isla.

Mas, como expresamos al principio, los cubanos de a pie sí exteriorizaron su parecer. Por ejemplo, un señor que evidentemente no las tiene todas consigo con el castrismo apuntó: “Me invade un sentimiento algo ambiguo. Por una parte me gusta que, al parecer, Trump no sea muy amigo de los Castro. Pero no me gustó esa afirmación suya de que solo aceptaría los resultados de la elección si él ganaba. Soy un admirador de las instituciones norteamericanas, y las desearía parecidas para la Cuba futura, por tanto no me gustaría que alguien empañara esa tradición de transparencia y acatamiento a las leyes”.

El propietario de una cafetería particular, por su parte, emitió un criterio que podría ser el de muchos de los emprendedores cubanos: “Mira, a pesar de lo que digan aquí, Obama hizo mucho en favor de los cuentapropistas cubanos, y por eso me hubiera gustado que ganara la señora Clinton, quien seguramente hubiese seguido los pasos de su predecesor. Acuérdate que es mejor malo conocido que bueno por conocer”.

Por último, un joven enterado de las propuestas electorales de Trump fue categórico en su criterio: “Si yo viviera en Estados Unidos hubiera votado por Trump. Lo veo como un político enérgico, que quiere poner las cosas en orden en su país, como por ejemplo, recuperar todas esas industrias que han emigrado a México y otras naciones. Y esa misma energía, seguramente, la pondrá después en su política internacional, y así reafirmará el liderazgo mundial de Estados Unidos. Además, ¿no te parece una buena señal el hecho de que el castrismo haya tomado la elección de Trump con tan poco entusiasmo?”

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