La intolerancia de Guantánamo

La intolerancia de Guantánamo

En la capital más oriental de Cuba los miembros de la comunidad LGBTI corren peligro

(Archivo)

GUANTÁNAMO.- El punto más concurrido para la comunidad LGBTI de esta ciudad es el Parque Identidad, ubicado en la esquina de las calles Aguilera y Luz Caballero, en el centro de esta oriental urbe.

CubaNet conversó con varios vecinos que residen cerca y con “Mary”, uno de los travestis que van hasta ese lugar. Todos nos ofrecieron sus valoraciones y testimonios a condición de que no reveláramos sus nombres ni hiciéramos fotos, pues, como dijo uno, “aquí nadie quiere buscarse más problemas de los que ya tenemos”.

Luís, residente en la calle Luz Caballero, entre Crombet y Emilio Giro, a una cuadra y media del parque, tiene muy fuertes opiniones sobre lo que dice haber visto: “Lo que ocurre en ese parque es el acabose. He visto hombres besándose y haciendo lo que tú sabes, peleándose por otro hombre y hasta trifulcas con la policía. Hemos planteado esto en las asambleas del Poder Popular (gobierno local) pero el problema sigue ahí”.

Preguntado acerca de si estaría de acuerdo con que el Gobierno cediera un local donde la comunidad LGBTI se pudiera reunir sin restricciones, respondió tajantemente: “Aquí hay muchísimas personas decentes sin viviendas para que les demos una a esos depravados”.

Algo diferente es la impresión de Lucy, vecina de la calle Aguilera. Hasta hace unos años pensaba igual que Luís, pero un suceso cambió su posición: “Tengo varios nietos varones. Un día uno confesó que era homosexual. Aquello fue un escándalo familiar. Una vez nos pusimos a conversar y me contó todo lo que había sufrido y ocultado hasta el día en que les dijo la verdad a sus padres. Sentí tanta tristeza que lo único que hice fue abrazarlo y llorar junto con él. Ya no lo juzgo como antes, la vida es suya y es un joven trabajador, respetuoso. Lo único que le pido es que se cuide y evite los escándalos porque esta es una ciudad muy machista y violenta y cualquiera puede cebar sus frustraciones con los más indefensos”.

Jorge nos dijo que cuando su esposa sale en la mañana a barrer el portal de su vivienda, es habitual ver en él condones usados y prendas íntimas. “Le tengo prohibido a mis hijos que se asomen a las ventanas a altas horas de la noche porque lo que se ve en esta zona no ocurre en otros lugares de Guantánamo. Y quien se atreva a llamarles la atención corre el riesgo de ser atacado. Que cada cual haga con su vida lo que le dé la gana pero hay que poner límites”.

Por su parte “Mary” es un travesti que visita casi todas las noches el Parque Identidad. Según nos dijo, varios como él vienen vestidos desde sus casas, otros traen las ropas en una mochila y se cambian en los portales cercanos o en el mismo parque.

“A mí me encanta seducir a los hombres, engañarlos. Cuando me piropean mi autoestima se dispara. Quien te diga que siempre cobramos es un mentiroso, porque a veces tenemos una relación por puro placer; otras no, la vida está muy dura y si no hay amor es justo que le cobremos a quien goza. Aquí vienen varios hombres que pagan 30, 40, 50 y hasta 100 pesos (entre uno y cuatro dólares) por una relación. Los extranjeros pagan mucho más. Yo no acostumbro a hacerlo aquí porque si somos sorprendidos por la policía nos buscamos un problema, así que me los llevo para un lugar oscuro y tranquilo o para mi casa, aunque jamás me confío y por eso siempre ando ‘ensillao’ (se refiere a portar un arma blanca) pues a mí ninguno me va a mangonear”.

Según la fuente antes ocurrían escándalos y golpizas cuando algún hombre descubría el sexo de su pareja. “Pero eso ya pasó, ahora todo el que viene sabe muy bien lo que va a encontrar”.

Según su testimonio, los travestis más famosos de Guantánamo son “Alma”, “La Pastosa”, “Lily”, “Volcán” y “Diamante Negro”. Algunos visten como una mujer todo el día, otros sólo lo hacen por la noche, lejos de su lugar de su residencia.

“Lo más peligroso es irse con alguien violento o ser descubierto por la policía porque puede pasar cualquier cosa y siempre tenemos las de perder. Hay policías que nos detienen y en vez de llevarnos para la unidad de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria) nos llevan para la autopista y nos obligan a tener relaciones sexuales. Luego nos quitan las pertenencias y el dinero, nos amenazan para que nos callemos y nos dejan allí”.

Sobre la idea de organizarse y reclamar sus derechos, “sería muy bueno, pero no lo creo posible por ahora. Aquí hay mucha intolerancia y atraso. Fíjate que ni en La Habana hay un lugar oficial donde las personas como nosotros puedan reunirse y compartir sin tanto acoso. Tú sabes lo que significa una organización independiente en nuestro país y nosotros, como la mayoría de los cubanos, no estamos para coger lucha, la lucha que la cojan los comunistas que son quienes lo quieren todo para ellos; nosotros estamos para gozar lo que nos queda por vivir, como dice la canción”.

Diciendo esto, Mary, joven miembro de la comunidad artística guantanamera, se despide: “Bye, que ahí viene mi hombre”, y se aleja con elegancia, mientras la melena rubia de su peluca ondeaba sobre su vestido rojo.

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