La insolencia del taekwondo cubano

La insolencia del taekwondo cubano

Los casos de Ángel Valodia Matos y Glenhis Hernández, ambos en su momento sancionados por conductas antideportivas, ponen de manifiesto la crisis de valores en los atletas de la isla

Glenhis Hernández, haciendo gesto antideportivo
Glenhis Hernández, haciendo gesto antideportivo

LA HABANA, Cuba -Todos recordarán el lamentable incidente protagonizado en las Olimpiadas de Beijing 2008 por el taekwondoca cubano Ángel Valodia Matos. Ese atleta, que anteriormente había obtenido una medalla de oro olímpica, viajó a la capital china con la intención de coronarse por segunda vez en esas citas.

Sin embargo, cuando se encontraba en la fase de discusión de la medalla de bronce, fue declarado perdedor de su combate, y en consecuencia ya no podía avanzar hacia la obtención del máximo galardón. Entonces Valodia Matos, al no estar de acuerdo con la decisión del árbitro, le propinó a éste una patada en el rostro, quizás con una fiereza mayor que todas las que había ejecutado durante la competencia.

Como sanción, Valodia y su entrenador fueron descalificados de por vida por la federación internacional de ese deporte. Siempre consideré que semejante acción debió de haber tenido también una implicación penal para ese atleta, pues es criminal golpear de esa manera a una persona desprovista de la cabecera de protección que usan los taekwondocas. No obstante, y en un gesto poco menos que increíble, en aquellos días, Fidel Castro pidió solidaridad y comprensión para Valodia una vez que el deportista arribó a la isla.

Y como reza una vieja sentencia, “aquellos vientos trajeron estas tempestades”. En este caso se trató de Glenhis Hernández, quien fue declarada perdedora en su combate por la medalla de oro contra la mexicana María Espinoza.

Angel Valodia Matos agrediendo a árbitro en Beijing 2008
Angel Valodia Matos agrediendo a árbitro en Beijing 2008

La taekwondoca cubana levantó el dedo del medio de su mano izquierda durante la ceremonia de premiación, en clara señal de discrepancia con la decisión de los jueces. El gesto fue calificado de obsceno por las autoridades de este deporte, las que afirmaron que Glenhis ha sido suspendida de las competencias oficiales por espacio de dos años, lo que impedirá su participación en los juegos panamericanos de Toronto 2015.

La delegación cubana, en vez de censurar la actitud de Glenhis, trató de justificar su proceder, alegando que tenía el dedo lesionado, y por ello debió levantarlo durante la premiación. Las autoridades de estos juegos centroamericanos rechazaron ese planteamiento.

Como era de esperar, la prensa oficialista cubana apenas ha informado acerca de este suceso. Únicamente el señor Oscar Sánchez Serra (ese subdirector del periódico Granma devenido en portavoz oficial del deporte cubano) escribió en ese diario que todo se debió “a una foto que ha llevado a una confusa interpretación” (edición del jueves 20 de noviembre). De igual forma, hace seis años, cuando la incivilidad de Valodia Matos era difundida en todo el mundo con lujo de detalles (por supuesto, la foto incluida), los cubanos nos enteramos a duras penas mediante vías alternativas de la información.

De confirmarse la sanción de Glenhis, será un golpe para el futuro inmediato del taekwondo cubano, ya que ella no clasifica como una taekwondoca más, sino que se trata de la campeona mundial en su división. A pesar de no poder ganar este deporte en los actuales juegos de Veracruz (México se alzó con el primer puesto por países), Cuba aspira a que el taekwondo, junto con el boxeo, la lucha y el judo integren un cuarteto de deportes de combate capaz de imponerse en las próximas competencias multideportivas.

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