La Habana no tiene dónde vender

La Habana no tiene dónde vender

Comerciantes privados se quejan de la falta de establecimientos para sus negocios

‘Salón Galiano’, Galiano entre San Rafael y San José (Foto: Yosmany Mayeta)

LA HABANA, Cuba.- Cerca de lo que un día fue el hotel Isla de Cuba, en calle Monte, entre Aponte y Cienfuegos, Mirta rentó un espacio en la tienda La Imperial, adaptada para cuentapropistas que operan bajo la patente de Modista-Sastre; pero desde hace meses se encuentra vendiendo en el portal de su vivienda, en espera de que abran el local donde trabaja porque, según cuenta, “está en remodelación”.

“Tengo que exhibir estos trapos hechos, que cose mi vecina”, muestra, mientras susurra a sus clientes la mercancía que guarda en la casa: “Licras y ajustadores de todos los colores y al más barato precio”.

“¡La tengo mejor que la tienda!”, exclama cuando pasa una joven.

Cuenta que desde hace cuatro meses su local de trabajo, que se encontraba en pésimas condiciones constructivas, fue cerrado para repararlo, y ella fue reubicada junto a sus compañeros en otras ferias cercanas hasta la reapertura de su establecimiento. Sin embargo esto no lo aceptó, porque era con cuentapropistas que no conocía.

“Preferí volver a mi casa y suspender mi licencia hasta que reabrieran la tienda”, dijo, aunque reconoció estar más en peligro. “Si me cogen vendiendo ropa, son 1 500 pesos de multa y el decomiso”. Prefiere seguir arriesgándose un tiempo más porque tiene una familia que mantener.

A finales de octubre del pasado año, muchos inmuebles rentados para trabajadores por Cuenta Propia en La Habana entraron en reparación capital por el alto grado de deterioro y no contar los emprendedores con condiciones mínimas para desempeñarse, dijo la administradora de una tienda ubicada en la calle Neptuno.

“Las críticas llovían de trabajadores y clientes. Cuando volvamos abrir los inmuebles se encontrarán con un local totalmente renovado, con agua, baño, probadores y mostradores nuevos; pero este lleva unos cuantos meses y aún siguen reparándolo”, confesó.

‘Cancha’, ubicada en Galiano entre Virtudes y Concordia (Foto: Yosmany Mayeta)

El Salón Galiano es otro espacio en reparación ubicado cerca del Parque Fe del Valle, en Galiano, que trabajadores de la construcción adaptan para los nuevos negociantes.

“Llevamos meses en el lugar”, reveló Mariano. “No lo hemos terminado porque faltan materiales y algunas obras de acabado”. Aseguró que si depositan todos los recursos que hacen falta, en menos de dos meses los cuentapropistas tendrán un lugar confortable.

“La tienda va tomando forma”, señaló Manuel, un joven graduado de informática, que desde hace dos años se dedica a vender zapatos artesanales. “Más de tres brigadas de constructores pasaron por aquí, esta última trabaja a pasos de gigantes, ya los anuncios se han colocado y los que pasan se asombran de la reparación. Eso también llamará a los clientes cuando se encuentren que somos las nuevas semillas del sector empresarial privado y no una tienda estatal”.

Otro lugar que se encuentra en reparación es “Cancha”. Letreros verdes en puertas y cristales anuncian que trabajadores por cuenta propia ocuparán un nuevo local en Galiano, entre Virtudes y Concordia, aunque trabajadores y directivos suelen no estar ahí.

Al entrar en vigor en diciembre de 2013 la prohibición de comercializar ropa u otros productos comprados en el exterior, los vendedores que operaban bajo la licencia de Modista-Sastre y con patentes de Productor de Zapatos Artesanales escaparon otra vez a la ilegalidad, donde en casas y entre cuchicheo pregonan las mercancías que importan de diferentes países.

“¿Quién quiere comprar ropas hechas?”, pregunta una mujer que lleva cinco años en el negocio. “Soy muy bicha para que me la quiten”, añadió, aunque aseguro haber sobornado en ocasiones a inspectores para que la dejasen tranquila. Dice contar con una carta de advertencia y unas cuantas multas que guarda como recuerdo, pero “siempre existe un chance donde los policías se hacen los de la vista gorda, aunque al otro día vengan chapeando bajito”.

‘La Imperial’, en Monte entre Aponte y Cienfuegos (Foto: Yosmany Mayeta)

“Doy rebajas, por eso siempre me buscan”, confesó “El Chino” a este diario. “Los productos de la ‘shopping’ nadie los compra y llevan años en exhibición. Tengo ropas de Europa, Asia y Latinoamérica”, dice sonriendo mientras exhibe sus prendas en el mostrador, donde hay un cartel que dice que está prohibido tomar fotos.

Una especialista de la Dirección de Trabajo y Seguridad Social de La Habana reveló a CubaNet que las reparaciones de locales para cuentapropistas se acometen en varios municipios de la capital. “La Lisa, Arroyo Naranjo, San Miguel del Padrón, Centro Habana y Habana Vieja se encuentran adaptando locales en desuso para el sector cuentapropista, pero estamos trabajando en áreas abiertas como Monterrey, en la Cuevita”, local de mayor afluencia y venta en el país, “donde las mejorías se muestran desde inicio de año y las nuevas medidas de prohibición de la venta de objetos de acero fue implementada, por ser esta feria el lugar que abastece toda la ciudad y muchas provincias del país”.

La ejecutiva, que prefirió el anonimato, señaló que diariamente el Consejo de la Administración Provincial (CAP), con su presidente, Reinaldo García Zapata, se reúnen para chequear este tema en un riguroso control que tienen con el sector privado. “Primero los bicitaxis, luego los restaurantes y cafeterías, ahora los boteros y los vendedores de productos importados”. Aseveró que las medidas serán fuertes: multas, decomisos y retiro de licencias de trabajo, “pero en esta última reunión nos advirtieron que con los cuentapropistas que incurran en indisciplinas sociales se tendrá la mano dura y todo el peso de la ley caerá sobre ellos”.

Muchos son los trabajadores del sector privado que esperan con ansias las aperturas de los restaurados locales de trabajo, algo que les han prometido desde que el gobierno aceptó el trabajo por cuenta propia como vía alternativa tras la masiva expulsión de trabajadores del sector estatal. Aunque las dudas comienzan aparecer y ya muchos se preguntan si con estas adaptaciones, las restricciones aumentarán. Otros ruegan que las ventas se disparen tras la apertura de los nuevos espacios.

Cartel colocado en una vidriera de una feria en reparación (Foto: Yosmany Mayeta)
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