Hospital Covandonga, entre charcos y oscuridad

Hospital Covandonga, entre charcos y oscuridad

Médicos y pacientes nos cuentan las condiciones en que se encuentra la vieja instalación

Entrada al salón de operaciones de oftalmología (foto de Orlando González)
Entrada al salón de operaciones de oftalmología (foto de Orlando González)

LA HABANA, Cuba – Ubicado en el Municipio Cerro, muy cerca del estadio “Latinoamericano” se encuentra el Hospital Clínico Quirúrgico “Salvador Allende”. Construido en 1896 por el emigrante asturiano Manuel Valle, la otrora Quinta Covadonga era una casa de salud con varios pabellones sanitarios que disponía de las tecnologías más avanzadas de la época.

El paso de los años y las crisis posteriores a la revolución llevaron a sus instalaciones a la decadencia. En la década de los noventa, el gobierno del Principado de Asturias decidió apoyar con financiamiento y recursos materiales a la reconstrucción capital y modernización de este hospital. Pero con todo, hoy la situación del mismo es bastante preocupante, tanto para los pacientes como para los propios médicos. La falta de higiene, el mal estado de las instalaciones y el abandono total se notan a simple vista.

María Elena Carballo es especialista en cirugía oftalmológica. Trabaja en el hospital desde 1983, y confiesa que le da vergüenza con sus pacientes por las condiciones higiénicas del lugar.

“De lo que fue este gran centro médico y una vez estuvimos orgullosos, queda muy poco hoy. El destrozo, la falta de mantenimiento y despreocupación se pueden observar apenas entras a cualquiera de las instalaciones. A mí me da vergüenza con los pacientes, la suciedad y el abandono es en todos los pabellones”, dice la especialista.

Añade que “un lugar donde se atienden muchísimas personas, donde se realizan operaciones de todo tipo, no debería presentar tantos problemas de higiene. En los últimos años que es cuando más se ha agravado esta situación. He podido ver aquí de todo. Los mismos trabajadores del hospital se llevan las lámparas de luz para sus casas, los sillones de los acompañantes, los implementos de limpieza y hasta las camillas. Esto no hay quien lo controle. A veces nosotros los médicos tenemos que limpiar el piso de nuestras consultas porque pasan muchos días y el personal de limpieza no viene”.

Los elevadores no funcionan desde hace años (foto de Orlando González)
Los elevadores no funcionan desde hace años (foto de Orlando González)

En el tercer piso se encuentra el salón quirúrgico de oftalmología. Todos los lunes y martes se operan de manera ambulatoria más de 15 pacientes con diferentes afecciones visuales. En el salón de espera donde deben permanecer los acompañantes de quienes se operan, pudimos conversar con Yamila Díaz. Su padre que tenía cita para una cirugía de cataratas.

Yamila contó: “Tenemos que poner todas nuestras cosas en el suelo, que está sucio. En el medio del salón hay un charco de agua que al parecer lleva varios días sin que nadie lo limpie. De un pequeño local abandonado que está sin puerta delante de nosotros emana un fuerte olor a desechos humanos que también al parecer lleva algún tiempo. Yo me pregunto si un hospital debe estar en estas condiciones. La falta de higiene es extrema y por lo que veo a nadie parece importarle mucho.”

Los elevadores llevan varias semanas sin funcionar. Un buen día se averiaron y nadie se ha preocupado por repararlos. Los recién operados de la visión deben de bajar por las escaleras 3 pisos acabados de ser intervenidos quirúrgicamente. Muchos con ambos ojos vendados deben de apoyarse en sus familiares para bajar a ciegas corriendo el peligro de caerse.

“Mi hermano se acaba de operar de una carnosidad de ambos ojos, no hay ascensor porque están rotos y ahora él no ve nada porque tiene vendas. Soy mujer y no puedo con él. Tenía mucho miedo que se me cayera en las escaleras, que ni pasamanos tienen. Por suerte varias personas me ayudaron a bajarlo los tres pisos y no pasó nada, pero esto es una total falta de respeto. Las personas acabadas de operarse deben bajar tres o cuatro pisos por escaleras que a veces están llenas de charcos de agua.”

Suciedad y charcos de agua en el pasillo de una sala de terapia (foto de Orlando González)
Suciedad y charcos de agua en el pasillo de una sala de terapia (foto de Orlando González)

Eduardo López es operario de mantenimiento. Al preguntarle sobre las condiciones del hospital tanto constructivas como higiénicas, nos comentó de forma rápida y evasiva. “A nosotros no nos dan nada para trabajar. Hoy mismo estábamos arreglando unas tuberías de agua que tienen un gran salidero y tuvimos que traer herramientas propias de nuestras casas. Bastante hacemos con lo poco que tenemos. De manera general, el estado de todas las instalaciones es bastante malo”, dice López.

En las noches la oscuridad se apodera de la mayoría de los locales. Donde supuestamente deberían estar las lámparas de luz solo se ven huecos con cables colgando y en algunos casos tablas que tratan de disimular la falta de lámparas.

“Esto de noche es una boca de lobo; tengo que traer una linterna de mi casa cada vez que estoy de guardia para poder trasladarme de un lugar a otro. La falta de iluminación es en la gran mayoría de los locales y los salones y pasillos. Hemos planteado este problema en muchas reuniones, pero la solución no acaba de llegar. La gran falta de higiene es aún más grave. La semana pasada se detectó una bacteria en uno de los salones quirúrgicos y lo cerraron para desinfectarlo. Pero ya varios pacientes habían sido contagiados y en estos momentos permanecen aún bajo tratamiento”, comentó Anisley Orama, estudiante de enfermería que cursa el quinto año de la carrera en el hospital.

El jefe de servicios es el que controla los recursos y delega tareas, organiza el trabajo de los operarios de mantenimiento como de limpieza. Al presentarnos en su oficina para hacerle algunas preguntas sobre los problemas de higiene, funcionales  y constructivos no quiso atendernos ni ofrecer ningún tipo de declaración.

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