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¿En peligro la seguridad social?

7466-fotografia-gLA HABANA, Cuba — Esteban Lazo, presidente del llamado parlamento cubano, la  Asamblea Nacional del Poder Popular, aseguró en la ciudad de Sancti Espíritus, que “el país no es un saco sin fondo”. Les dijo a “cuadros políticos y administrativos” de ese territorio que era necesario controlar los cuantiosos gastos sociales que se destinan a programas de educación, sanidad, seguridad social, cultura y deportes, los que son respaldados con el 66 por ciento del presupuesto  nacional.

No es la primera vez en los últimos tiempos que alguien habla sobre el “gran” presupuesto para cuestiones sociales. No hace mucho, incluso, un funcionario gubernamental medio, habló varios minutos en una presentación televisiva sobre ese mismo tema, mencionó  los gastos de los mismos programas y afirmó que el presupuesto de la nación para el actual año era algo superior a los 52 mil millones de pesos.

Entonces, todo eso quiere decir que los gastos para esos menesteres, son de algo más de 34 mil millones, pero el 34 por ciento restante, los otros más de 17 mil millones, ¿en qué se emplean?

Los consumos en asuntos militares, represivos, propaganda, aparato gubernamental y  del Partido Comunista, nunca se mencionan, son secretos. Ahí se debe  gastar anualmente ese 34 por ciento del presupuesto del país.

La propaganda oficial asegura que se ha logrado algo parecido a una inmunidad militar, pero al mismo tiempo se conoce que de las más de 800 mil fosas sépticas existentes en la isla, solo es posible darles atención y mantenimiento a algo más de 200 mil, porque el equipamiento técnico con que cuenta la entidad responsable de ese trabajo tiene más de 25 años de explotación, es totalmente obsoleto y escaso.

Por eso es normal ver en cualquier ciudad del país las aguas albañales corriendo en medio de las calles. ¡Qué contradicción! Hay dinero para repeler militarmente una invasión extranjera, que hace  más de medio siglo están diciendo que puede ocurrir, pero no para evitar  que la mierda corra por las calles.

Son incontables las de buenas cosas que se pudieran lograr solo con la mitad anual de esos 17 mil millones. Por ejemplo: un notable aumento salarial, así la gente no tendría que robar en todos los centros de empleo; construcción de viviendas  Más del 45 por ciento del fondo habitacional está en regular o mal estado. De él cerca de 40 mil casas tienen piso de tierra, paredes de cartón y techo de cualquier cosa; compra de ómnibus para el transporte público que siempre está colapsado. E importar alimentos, sobre todo carne y leche para los niños.

El Estado cree que el país es un saco sin fondo. ¡De acuerdo! A ese saco es hay que amarrarle la boca para que la nación pueda recuperarse y comenzar a andar.

Nota curiosa: Ninguno de los familiares o amigos cercanos de los que deciden emplear tanto dinero del pueblo  en fuerzas armadas y de represión política, tienen problema de alimentación, transportación, vivienda o devengan bajos salarios.

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