“Se acabó el periódico”

“Se acabó el periódico”

Cada vez más cerca del apagón informativo, pareciera que escasea hasta la imaginación para inventar falsos logros y publicarlos

Cuba, lectores de prensa_archivo
Cuba, lectores de prensa_archivo

LA HABANA, Cuba.- “El periódico no ha llegado”, avisa el cartel sobre el mostrador. Teresa, la señora que trabaja en el estanquillo, le pidió a una amiga que imprimiese la frase que debía repetir cientos de veces al día, cuando se acercan los compradores.

Rodeada de revistas como Mujeres, Verde Olivo o Juventud Técnica, acumuladas en bultos durante meses pues pocos se arriesgan a consumir esos productos, la vendedora espera por la entrega que traen de la imprenta ubicada a pocas cuadras. Son las 9:00 am y nada. Varios vecinos, mayormente ancianos, también esperan sentados, cerca.

La inestabilidad en la llegada de las noticias a los puntos de venta ha sido otra característica de los últimos años en Cuba. Cada vez más cerca del apagón informativo, pareciera que escasea hasta la imaginación para inventar falsos logros y publicarlos; o que ya el desgaste de todo tipo en muchas salas de redacción atenta demasiado contra la utopía de los “planes de producción”. También está, por supuesto, la falta de papel o de tinta.

Puede suceder incluso que, algún que otro día, a cierto redactor le tome más tiempo del habitual hilvanar alguna frase de las aparecidas en sus “reflexiones”. Y claro está, ningún periódico del mundo sale a la venta sin su portada, el lugar reservado para estos escritos. No cabe duda que la circulación de la prensa en Cuba debe enfrentar numerosos obstáculos.

La reventa de los diarios constituye, además, el sustento de no pocos ancianos. Las pensiones que cobran no alcanzan y no todos tienen una familia que los proteja o apoye lo suficiente. Por eso, cuando Granma o Juventud Rebelde no llegan, los veteranos se angustian. La jornada se les pone algo más difícil, si bien ya no les prometía mucho de todas maneras.

No obstante, en algún momento aparece el ansiado pasquín. En Cuba la gente, entre otras cosas, sabe esperar. Y mirando al público que aguarda su diario, se entiende que a estos lectores sí no les queda más remedio.

Enseguida se hace una cola, que casi no durará porque han traído sólo cien ejemplares. En efecto, la prensa cubana no sólo es escasa en contenido sino también en tirada. Por eso Teresa tiene otro cartel que debe colocar sobre el mostrador sin que hayan transcurrido ni diez minutos: “Se acabó el periódico”.

Acerca del Autor

Víctor Ariel González

Víctor Ariel González

Nombre: Víctor Ariel González Celaya Fecha de nacimiento: 14 de abril de 1988 Lugar: La Habana Reside en La Habana. Ha colaborado con espacios alternativos como la revista «Voces» y el audiovisual «Razones Ciudadanas», bajo el seudónimo de Abel Caín. Graduado de Ingeniero Civil en 2012. Administra el blog “Bastardos sin Gloria”. Email: [email protected] Blog: [email protected]

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