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Jueves, 21 de septiembre 2017

El entretenimiento es cosa de ricos

‘Este parque evidentemente está fuera del alcance de los cubanos’

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MATANZAS, Cuba.- Introducirse en un mundo virtual increíble resulta posible en el parque tecnológico “Ocio Club”. Equipado con tecnología de última generación, desarrollada en Asia y Europa, que va desde atracciones de simuladores de carreras de autos y motos hasta una montaña rusa artificial con mundos en 4D y 5D. ¿Pero pueden los visitantes nacionales disfrutar de este sueño?

Ubicado sobre el Centro Comercial Hicacos, en el balneario de Varadero, a unos 120 kilómetros al este de la capital, este paraíso virtual pareciera que estuviera prohibido para los cubanos. Sus altos precios, que oscilan entre 1 y 3 CUC (25 y 75 pesos cubanos respectivamente, cuando el salario promedio mensual es de unos 500 pesos) por aparato, sólo para usarlo por dos o tres minutos, hacen del centro un lugar inaccesible para el anhelado disfrute de las familias de la isla.

Dos años han transcurrido desde su inauguración, el 22 de abril de 2015; sin embargo, la moderna institución recreativa pareciera que acabara de ser inaugurada: cuenta con una variedad de equipos que se encuentran en perfecto estado, a pesar de que en el verano el centro trabaja las 24 horas del día. ¿Será quizás que este parque, a diferencia de los de moneda nacional, tiene un mejor cuidado porque genera divisas?

Una empleada que no quiso revelar su nombre por miedo a perder su empleo, explica a CubaNet que el mantenimiento de estos equipos se realiza casi diariamente, y apunta que la climatización del local también “ayuda muchísimo”.

“Las máquinas de esta instalación cuentan con un cuidado excesivo por parte del personal nuestro, pero además disponemos de piezas de repuesto para cada uno de los equipos en caso de rotura (….) Los aires acondicionados también ayudan mucho porque estos equipos son para que trabajen en un ambiente fresco, agradable”, explica la empleada.

En diciembre de 2016, con el propósito de que las familias cubanas dispusieran cada vez de más espacios para la diversión y el entretenimiento, se inauguró en La Habana, en el centro recreativo “Hola Ola”, el primer parque tecnológico del país en moneda nacional. El mismo contó únicamente con tres simuladores: tiro, aviación y carreras de autos, de los cuales dos dejaron de funcionar a pocos días de inaugurado el espacio.

Además de una veintena de máquinas distribuidas en dos salas, “Ocio Club” cuenta con varias consolas de PlayStation, más de siete simuladores de carreras de autos motos y aviación, un espacio para disfrutar con todos los sentidos “en seis dimensiones” y con una pista de baile para los infantes con tecnología de imágenes en tercera dimensión. Todo en moneda convertible CUC.

Yaimé Carbonell, es una de las visitantes del moderno parque, se queja de los abruptos precios y resalta que gastó alrededor de 30 CUC (750 pesos cubanos) en menos de media hora.

“Estos precios fueron puestos para los extranjeros, yo no entiendo cómo es que en el noticiero y en todos lados se atreven a hablar de igualdad… Este parque evidentemente está fuera del alcance de los cubanos”, advierte.

Wendolin Reyes destaca que su peor error fue haber entrado con los niños al afamado parque. “Los niños me han formado un llanto porque querían montar la famosa montaña rusa virtual y jugar en las computadoras, pero yo no puedo pagar 3 CUC por unos pocos minuticos. Si lo hago, cuando llegue a La Habana de qué vivo. Mi hermana no me manda el dinero hasta mediados del otro mes y con lo que yo gano trabajando como arquitecto no podría venir ni a la playa”, señala.

Jorge Félix Santiesteban apunta que el lugar es extraordinario para el disfrute en familia, y destaca que este mundo virtual no sólo atrae a los más pequeños, sino que a los adultos también los atrapa, ya que es algo nuevo para cualquier cubano.

“Te confieso que he gastado lo que podía y lo que no podía, son muchísimas las atracciones. Si te dejas arrastrar por los muchachos necesitas un banco para un lugar como este, porque esto es realmente algo novedoso, atractivo y que te engancha; cuando entras aquí no puedes exclusivamente sentarte en la cafetería y pedir un refresco, realmente esto es increíble, me encantó, pero me dejó arruinado”, lamentó.

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Acerca del Autor

Vladimir Turró Páez
Vladimir Turró Páez

Periodista independiente. Reside en La Habana, Cuba.

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