Donaciones millonarias: secreto bien guardado

Donaciones millonarias: secreto bien guardado

Proyectos financiados por la ONU no revelan cifras de dinero. Carteles que desaparecen. Obras que nunca se terminan. ¿Pereza o malversación?

el cartel: “una obra de la ONU” desapareció poco tiempo después colocado. Foto de Juan Carlos Linares

LA HABANA, Cuba -Van a cumplirse cuatro años desde que colocaron un cartel en el que se leía: “esta es una obra de las Naciones Unidas”. Así iniciaban la construcción de la Planta de Tratamiento Residual (PTR), en la barriada capitalina de Luyanó, justamente entre el Elevado de Vía  Blanca y la Calzada de Concha. Próximo al nauseabundo rio Pastrana. Luego, la pereza se adueñó de esta obra.

Y no solo la pereza, la malversación puede que también. Indagaciones realizadas entre los vecinos -que pidieron no publicar sus nombres- revelaron que una compañía española conducía este proyecto medioambiental, y que al año de comenzado lo abandonó, y que varios directivos por la parte cubana serían expulsados y algunos hasta “sancionados”.

Otros rumores cuentan que una tubería hidráulica debe atravesar por varias casas, las que pueden ser mandadas a demoler, y familias están preocupadas, sin mencionar que el polvo que sale de la PTR les perjudica la salud a todo un poblado vecinal.

Me llamó la atención que el cartel: “una obra de la ONU” desapareció poco tiempo después colocado. Me dijo uno de los jefes, de apellido Despaigne, que es porque los carteles se deterioran rápido. Este mismo directivo me invitó a una reunión, “para que me informara bien”, mi dice. Asistí pero finalmente no me dejaron participar.

Tenía que pedir previa autorización en la Dirección Nacional de Recursos Hidráulicos, concretamente al departamento de Inversión Extranjera. Pero aquí me remitieron a Recursos Hidráulicos de provincia La Habana: “ve a ver al especialista Duarte”. A Duarte yo le llamo “el incapturable”, pues aunque su oficina se sabe en La Lugardita, (en el municipio Boyeros) nunca tuve la suerte de contactarlo.

Con el representante de la PNUD en Cuba no tuve mejor suerte. Un funcionario cubano me aclaró la mente: “solo se puede contactar con Claudio Tomás mediante carta”. A éste funcionario cubano únicamente pude sacarle una información: el nombre de la página electrónica de la PNUD.

En la página vi algunas cifras millonarias de donaciones a Cuba. Sin embargo, la mayoría de los proyectos no dan información sobre la cantidad de dinero que nos llega. Y digo que nos llega pues yo me considero un ciudadano de las Naciones Unidas.

En 2009 solo un proyectos de la UE-UNDP, para el Apoyo Local a la Modernización del Sector Agropecuario en Cuba contó con 11 millones 700 mil euros, y el donante la Unión Europea. El 24 de octubre del año pasado, “El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD continuó su ayuda a Cuba con proyectos para mejorar las capacidades de los centros hidrometeorológicos en las provincias orientales”, aunque sin cifras.

En otra parte el sitio informaba que la “Imparcialidad, integridad y transparencia… en lo principal en las relaciones con Cuba”. Otro informe daba a Cuba 11 cuotas, en dólares, que fluctuaban desde 115 503.76 hasta 390 197.00 para un estimado superior a los tres millones de dólares.

Otros programas exhibían 6.6 millones de dólares, más 4.3 millones adicionales para áreas priorizadas y el uso sostenible de la biodiversidad. Otro de 7 millones de dólares para un Programa de Desarrollo Humano Local, destinado a la Habana Vieja. Otro de 1 725 776. No obstante, repito, la mayoría de los proyectos esconden las cifras. ¿Por qué?

Del presupuesto de la PTR en Luyanó, no lo encontré, ni sabré el tiempo planificado para su terminación, ni el porciento en que se encuentra su ejecución, ni la tecnología empleada, ni quien verifica la honestidad de la inversión y con qué frecuencia la examinan, o cuántos trabajadores laboran ahí, si cuentan con los medios de protección, si sus salarios están incluidos en el presupuesto.

Me quedé sin explicación de algo tan simple como el por qué no identifican ese proyecto como otro más financiado por la ONU, y de paso saber en qué me beneficia a mí esta PTR, porque dicho sea yo soy un vecino suyo.

 

Acerca del Autor

Juan Carlos Linares Balmaseda

Juan Carlos Linares Balmaseda

Juan Carlos Linares Balmaseda, 30 de julio de 1967. Jatibonico (Santi Spíritus). Cursó estudios primarios y secundarios en Nuevitas (Camaguey). Se graduó de técnico Medio en Explotación del Transporte Automotor. Se sumo al activismo pro-democracia en 1990 y en 1998 al periodismo independiente.

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