Roberto Quiñones, “un símbolo de resistencia” para la sociedad civil

Roberto Quiñones, “un símbolo de resistencia” para la sociedad civil

“Las condiciones físicas en las que salió demuestran que fue una tortura lo cometido contra él dentro de la cárcel”

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Roberto Quiñones luego de ser liberado este viernes 4 de septiembre de 2020. (foto cortesía de la familia)

LA HABANA, Cuba. – “Está muy delgado y deteriorado físicamente; la impresión que da es que acaba de salir de un campo de concentración. No hay ninguna diferencia entre las imágenes que vemos de los judíos en los campos de concentración nazi a la imagen que vemos hoy de mi padre. La atención médica en la prisión fue pésima o ninguna. Lo peor es su situación de desnutrición, perdió más de 30 libras. Pero, pese a todo, continúa firme en cuanto a sus ideales”.

Así describió la situación de Roberto Jesús Quiñones Haces su hijo, Roberto José Quiñones. El abogado, poeta y periodista independiente fue liberado este viernes 4 de septiembre luego de cumplir una condena de un año de privación de libertad, en Guantánamo.

Quiñones fue condenado por supuestos delitos de desobediencia y resistencia por pretender reportar el juicio contra un matrimonio de pastores evangélicos en Guantánamo, por haber decidido educar a sus hijos en el hogar.

Por vez primera, luego de la fatídica experiencia de la Primavera Negra de Cuba en 2003, se condenaba a prisión a un periodista independiente en la Isla.

Violaciones del derecho a la defensa, falta de un tribunal independiente y jueces parcializados a favor de los agentes de la Seguridad del Estado fueron algunas de las arbitrariedades cometidas en el proceso legal.

Pocos días después de la condena de Quiñones, Yoe Suárez se dirigió a Guantánamo. Para él, la cobertura de este caso era una cuestión de solidaridad humana; su identificación con el colega, además de profesional, era también por su fe religiosa.

El periodista de Diario de Cuba fue interceptado por la Seguridad del Estado en la vía pública poco después de llegar a la provincia, por lo que no pudo entrevistarse con Quiñones. Más de cinco horas permaneció bajo custodia policial e interrogatorio. El resultado fue la confiscación de su teléfono celular y la deportación del territorio.

“Solo pudo ver a su esposa ‒relató el Suárez‒. Le dejé mi abrazo, mi aliento. No solo era Quiñones el que estaba preso, su familia también sufrió todo eso”.

Varios colegas y activistas resaltaron el contraste entre las condiciones de los cinco espías cubanos en Estados Unidos, implicados en hechos de sangre y que fueron liberados “sanos y rollizos” ‒según Boris González Arenas‒ respecto al efecto causado a Quiñones luego de un año de prisión “en una cárcel revolucionaria y comunista”.

En similares condiciones fue liberado, en abril último, José Daniel Ferrer García, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

La abogada y directora de Cubalex, Laritza Diversent, asegura que “las condiciones físicas en las que salió (Quiñones) demuestran que fue una tortura lo cometido contra él dentro de la cárcel (…) Haber soportado todo este año privado de libertad por algo que no era un delito ha sido una de las mayores crueldades que ha cometido el Estado cubano”.

Para el profesor, periodista e investigador José Raúl Gallego, fue un período “en que el gobierno cubano hizo oídos sordos a las exigencias de una parte del gremio del periodismo independiente y de la comunidad internacional”.

Efectivamente, durante ese tiempo, varias organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos y de la sociedad civil cubana, así como personalidades, se pronunciaron a favor de la libertad de Quiñones. Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Artículo 19, el PEN América, el Comité para la Protección de Periodistas y el Institute for War and Peace Reporting fueron algunas de ellas.

Un reciente comunicado de tres de estas afirmaba: “La condena de Quiñones no solo es un ejemplo más de cómo opera la censura a periodistas independientes en Cuba, sino que busca generar miedo entre quienes defienden la libertad de expresión en el país y pone en riesgo el derecho de las personas a buscar y recibir información libremente”.

Pese a llamados como este, el gobierno cubano hizo “oídos sordos, burlándose del mundo; el encarcelamiento de Quiñones ha sido la vía para asustar a los periodistas independientes, pero no les ha funcionado”, afirmó Ángel Santiesteban Prats, escritor y expreso político cubano.

De manera similar opina Henry Constantín, director y periodista de La Hora de Cuba. Para él, Quiñones “es un colega con el que la Seguridad del Estado trató de darnos un escarmiento a todo el gremio de la prensa independiente cubana”.

No obstante, obtuvieron un efecto diferente, “logramos unirnos, algo a veces complicado (…) ahora debemos mantener esa unidad porque, al igual que Quiñones, mañana pudiera ser cualquier otro profesional de la prensa el que sea llevado a prisión. El monstruo sigue ahí y, por tanto, nosotros seguimos expuestos por hacer nuestro trabajo”, explicó el también Vicepresidente Regional para Cuba de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Del mismo modo, para la reconocida artista cubana Tania Bruguera, Quiñones “tanto Quiñones como Silverio (Portal Contreras) lograron unir a muchos grupos y a personas que antes no veían los abusos legales contra quienes defienden la libertad de expresión”. Quiñones “simboliza todo por lo que estamos luchando” y que lo hayan liberado en “estos momentos, cuando el (Decreto-Ley) 370 se implementa a periodistas independientes y a todo aquel que libremente se exprese en las redes sociales, es muy importante”.

Según un informe presentado por Prisoners Defenders (PD), hasta el mes de agosto de 2020 en Cuba se contabilizaban 136 presos políticos. Estado de Sats es una de las organizaciones de la sociedad civil cubana que ha desarrollado activamente campañas para visibilizar y denunciar esta situación.

Según el director de Estado de Sats, Antonio Rodiles, que Quiñones esté hoy “fuera de la prisión es una victoria de su espíritu, de su fe en la libertad y en Dios. Es una derrota para quienes estando fuera de la cárcel, no pudimos acortarle ni un día de esa infame sentencia. Mucho nos queda por hacer para aguantarle las manos a la tiranía que sigue imperando en nuestra Isla. Necesitamos de la entereza y seriedad de este hombre”.

Por más de un año, desde Estado de Sats se ha promovido la campaña por los Presos de Castro, la cual incluye fotos, carteles, programas en vivo desde las redes y un twittazo semanal.

Sin embargo, según afirma Claudio Fuentes, “es claro que no ha sido suficiente como para poder decir que tenemos la capacidad de presionar al régimen, ni en ese ni en otros aspectos igual de importantes. Cansados de repetir y demostrar el famélico estado de todos los grupos opositores, de la sociedad civil, de los artistas y periodistas independientes, y aunque algunos medios, periodistas independientes y actores de la sociedad civil han comenzado también a poner luz sobre la triste realidad del sector más dañado de Cuba, no hemos visto apenas apoyo de actores políticos implicados en el tema Cuba, ni de Estados Unidos bajo la administración Trump, ni de Europa”.

Asimismo, el fotógrafo y activista considera que no se debe acoger la liberación de Quiñones como victoria. “Quiñones cumplió completa la injusta y cruel condena. Es evidente que el régimen continúa y continuará con total impunidad mientras la oposición interna esté tan desamparada en lo político, en lo diplomático y en lo económico, y junto a ella, por supuesto los presos políticos”.

En la campaña llevada a cabo desde Estado de Sats han sobresalido los carteles realizados por Gorki Águila. Para este artista y activista, los crímenes cometidos contra los presos políticos “no pueden quedar impunes por lo menos en cuanto a denuncia; creo que uno debe actuar en consecuencia si asume el camino de la libertad y debemos ayudar a visibilizar el crimen para proteger en algo a la víctima y desenmascarar aún más al culpable (…) defendiendo nos defendemos”.

En el caso de Quiñones, asegura que pese a haber sido liberado, “ni para él ni para todos los cubanos existen garantías de justicia y pueden estar en cualquier momento dentro de la prisión más pequeña ya que las mismas ´leyes´ que pusieron en la cárcel al escritor y abogado aún siguen siendo utilizadas por la tiranía para seguir intentando eternizarse en el poder”.

Por su parte, Laritza Diversent asegura que, aunque Quiñones esté libre “hay que seguir exigiendo que los principales responsables de esto respondan por esta injusticia”.

Para Luis Manuel Otero Alcántara, Quiñones “es de ese tipo de personajes que uno sin conocerlo lo considera como familia, es como las grandes obras de arte que las has visto tanto, que cuando te paras delante de ellas es como si las hubieras visto toda la vida, las conocieras de toda la vida”.

Sin embargo, su caso le ha dejado “un sabor amargo” y “sentimientos encontrados”. Primero está la felicidad de saberlo libre, pero las acciones fueron insuficientes para lograr que lo liberaran antes de que cumpliera íntegramente su sanción.

“Que Quiñones haya tenido que cumplir su medida significa que estamos haciendo algo mal nosotros los activistas, los luchadores por la libertad de Cuba. Quizás no sea que lo estamos haciendo mal, sino que no estamos haciendo lo suficiente para que en Cuba personas como él no pasen un minuto en la cárcel. Hay que seguir aprendiendo de situaciones como estas”, sentenció artista y activista del Movimiento San Isidro.

No es esta la primera prisión por motivos políticos que sufre Quiñones. La entereza demostrada en ambas ocasiones ha sido ovacionada y admirada por muchos. Y hoy, “para los periodistas independientes y cubanos en general, se ha erigido como símbolo de resistencia, dignidad y verdad, aseveró Santiesteban Prats.

Y añadió el premio Václav Havel 2020 para la disidencia creativa: “Gracias a ellos, a los periodistas independientes y al alcance demoledor de internet, estamos más cerca de la libertad”.

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Acerca del Autor

Camila Acosta

Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba

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