Cruzar la selva amazónica: “Se vive una película de terror”

Cruzar la selva amazónica: “Se vive una película de terror”

Testimonio de un migrante cubano

Paso en patana por Guyana (Cortesía)

LA HABANA.- Si algo tenía claro Fernando (así lo llamaremos) era que no quería enterrar sus huesos en Cuba. Quería volar, explorar el mundo, conocer más allá de un país custodiado por aguas, sin fronteras, donde la “magia” en la economía familiar fuera innecesaria y no tuviera que acumular delitos en su conciencia para vivir de forma “aceptable”.

El 21 de abril de este 2018 y a sus 30 años, Fernando enrumbó hacia Guyana, uno de los pocos recodos en América Latina que no solicitan visa para que los cubanos emprendan rutas hacia otros destinos más prósperos. Así lo han hecho miles hacia el sur del continente, desde que el entonces presidente de EEUU, Barack Obama, clausurara la política de “pies Secos, pies mojados”, que proporcionaba privilegios a los cubanos que llegaban a suelo estadounidense de forma ilegal. Lejos de detenerse u ordenarse la emigración, se han vuelto más creativa y aventurera.

Confiesa Fernando que el cambio de presidencia en el país, lo colmó de miedos, y lo precipitó al exterior. Ya en territorio brasileño, fuera de peligro, CubaNet indaga sobre las particularidades de este éxodo rumbo al sur, cada día más masivo y peligroso.

“Me decido a salir del país por la falta de oportunidades legales para mejorar económicamente”, dice el emigrante. “El salario medio resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas de una familia y ello te obliga a hacer cualquier artimaña ilegal, que te genere ingresos para llevar a la mesa un pedazo de carne, comprar un pantalón o unos zapatos, que de forma honrada te pasas un año para alcanzar. La vida sigue igual”.

¿Cómo vivías en Cuba?

En Cuba tenía una vida normal, sin muchos lujos, compensado por los ingresos de mi compañero en la vida, quien podía generar en 10 días mi salario de 2 o 3 meses, aun cuando dicen que cobras por resultados, pero con otras necesidades, pues vivimos como cerdos, solo pensando en qué conseguimos para comer.

Fernando nos cuenta vía correo electrónico que esta es su segunda salida del archipiélago. La primera, al viejo continente, fue primordial para entender que los logros llegan con más celeridad en otros destinos, mientras que, en Cuba, los tiempos se alargan infatigablemente.

¿Por cuánto tiempo estuviste ahorrando?

Es muy duro ahorrar en Cuba. Generalmente los fondos se adquieren en el exterior, ya sea saliendo por mercancía para vender o por intermedio de familiares que te costean gastos. Inclúyele, además, cuanto negocio ilícito pueda generar ingresos. En mi caso particular estuve guardando un año aproximadamente.

¿Cuánto dinero hace falta para una travesía como esta?

Hace falta dinero. El avión cuesta de 600 a 900 dólares y luego todo lo que puedas. Unos 2000 te harán llegar a Brasil, con algo para dos meses o a Uruguay bien escaso, por lo que se recomienda a quien no puede recibir ayuda de otro país, viajar con más efectivo y cuidarlo por el riesgo que representa.

¿Cuál fue la ruta que seguiste?

La Habana-Guyana. Una vez allí comienza una travesía que se vuelve un tormento hacia los países del sur. Coyotes, fotografías para empresarios de una red de traficantes y una serie de datos que distribuyen por toda la selva en un viaje que inicias y no sabes si terminas. Son 17 horas de selva en unos terraplenes llenos de baches y agua fangosa, con riesgo de quedar atascado y ser atracado, cosa de moda para dejar a los cubanos sin dinero; cruces en patanas, lo más horrible que pueda decirse y todo en busca de una mejora para tu vida y la de la familia. Se vive una película de terror.

¿Cuáles fueron los peligros que afrontaste?

La falta de preparación. No tienes una breve descripción de los que vas a enfrentar. Tu coyote te cobra y te manda sin decirte como serán las reglas del viaje, porque no tienen. Solo manejar y sobrevivir. Hasta tu compañero de viaje es un desconocido.

Se conocen historias horribles de personas asesinadas durante estos periplos, aun así, tú te arriesgaste a hacerlo. ¿Cómo te preparaste psicológicamente para superar esas experiencias que te anteceden?

No hay preparación. Sales lleno de dudas, que nadie aclara y llegas a tu destino con ellas y con la convicción de que otro miembro de tu núcleo no lo hará. Cuando uno quiere algo arriesga todo, hasta la vida, sin medir consecuencias. Un día nos enteramos que un coterráneo perdió la vida ya en la frontera con Brasil. No tengo detalles del suceso, en ese momento solo quieres estar a salvo y te encomiendas a las once mil vírgenes.

¿Cómo se “arma” un viaje de este tipo?

Es una red grande, tratando de atrapar cuanto cubano llegan a Guyana y ofreciendo lo que no es. Esa crápula tiene su red en los hoteles y hostales, solo debes decir a que vas y se comunican entre ellos. Luego te llevan con un magnate de películas, con oficinas y cualquier cantidad de secuaces armados y ellos te preparan la salida. Solamente atravesar las fronteras te cuesta entre 450 y 500 dólares.

¿Cómo es el paso por la selva?

Es una verdadera Odisea. Yo no lo recomiendo a nadie, es aterrador. Vives más de 14 horas con la muerte en los talones, pero cada cual decide lo que está dispuesto a hacer por su sueño.

¿Qué ha sido lo que más te ha impactado hasta ahora?

Hay muchos peligros, pero a mí en particular me incomodó mucho la cantidad de cubanos que son enlaces en estos negocios y que intentan estafarte a cada instante con la sangre bien fría.

Sin embargo, otros te ayudaron. ¿Cómo se solidarizan los cubanos en estas travesías extremas?

En un viaje con semejante peligro, el cubano se une, y en mi caso viajamos tres en el microbús y el resto en otros. Nos unimos dos chicos y una chica, todos de diferentes regiones del país y viajando solos. Al no recibir preparación y desconocer, fuimos parando cada vez que necesitábamos el baño, sin saber la locura que eso representa en la oscuridad de la selva.

La mayoría de los cubanos se están asentando en Chile o Uruguay. ¿Por qué quedarte en Brasil?

Los cubanos podemos tramitar ciertos documentos, que te ofrecen legalidad acá. Llegar a ciudadanía y residencias son palabras mayores, pero una vez que entras por frontera no estás ilegal. Existen diferentes procesos, pero el que se aplica en este caso es el refugio, según tus razones personales para solicitarlo.

¿Qué razones expusiste para solicitar refugio?

La difícil situación económica y la necesidad de sentirme libre, de no ser perseguido, pues en Cuba se vive al margen de la ley. Esta salida del país es consecuencia de la dictadura comunista, que a través de la política regula la esfera económica y estanca el desarrollo social, quedando uno sin oportunidades para realizar proyectos de vida. Las autoridades cubanas ejercen un control social extremo, limitando así derechos de expresión y asociación. Hoy día no aceptan que un cubano pueda tener una idea diferente en materia política o económica, que discrepe con el modelo impuesto.

Fernando ya tiene trabajo. Labora en una discoteca como mesero y agente de seguridad. Ya gana más del salario mínimo del país, un avance notable, si se tiene en cuenta que no lleva un mes en el gigante sudamericano y apenas balbucea sus primeras palabras en portugués. Fernando es universitario, pero no puede rechazar ofertas laborales. Tiene que tragar en seco y pensar en su presente, que es también pensar en su futuro, el de su pareja y su familia.

¿Crees que con el nuevo gobernante llegarán mejoras para Cuba?

Tardarán los cambios en Cuba. No será hasta el 2021 que finalmente entregarán el país quienes lo llevaron a su pobreza. Quedamos estáticos en 1958. Socialmente nos perdimos. Tendría el presidente ver qué país se atreve hacerse cargo de mis hermanos y realizar inversiones. El gran sueño sería que no tuviéramos que emigrar. Un estado libre asociado a Estados Unidos y que Donald Trump no lleve papel sanitario, sino dinero para invertir y los cubanos vivan mejor en mi isla, bella y nuestra por derecho.

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