Casa del Preso en La Pequeña Habana

Casa del Preso en La Pequeña Habana

Un rincón de Miami lucha contra el olvido de quienes murieron en cárceles cubanas, o en ejecuciones sumarias de la dictadura

Foto-reportaje de David Canela

MIAMI, Florida.- Por la 13 avenida de la Pequeña Habana se extiende un boulevard que guarda la memoria y la fe del exilio cubano. Comienza en la calle 8, con un monumento dedicado “a los mártires de la brigada de asalto 2506”, en el que aparecen los nombres de todos los que murieron en la invasión de Bahía de Cochinos. Y siguiendo la ruta de los monumentos, se llega a uno, flanqueado por cadenas, que le rinde homenaje “al martirologio del presidio político cubano”. Sobre una base de mármol negro, dos manos se alzan por encima de una cadena, para sostener la antorcha de la libertad. Al frente, tres mástiles ondean las banderas cubana, estadounidense, y la de la Organización del Presidio Político Histórico Cubano.

Cruzando la calle, a la derecha, está la llamada “Casa del Preso”, sede de la Organización del Presidio Político Histórico Cubano. La Organización fue creada el 31 de octubre de 1981; su primer presidente fue Tomás Regalado Molina.

La “Casa del Preso”, como popularmente se le conoce, fue fundada el 28 de octubre de 1979 por Renán Llanes, Abel Nieves y Tomás Regalado Molina – padre de Tomás Regalado, actual alcalde de Miami-, entre otros. La casa actual, que está junto a la anterior, acoge a esa institución del exilio cubano desde 1990.

Allí conocí a Abel Nieves, un ex-prisionero político, que se dedica a investigar y conservar la historia de todos los cubanos que han luchado por la libertad de Cuba a lo largo de la dictadura castrista. Con apenas 16 años, Nieves fue detenido tres veces por la policía, en 1959. En junio, se alzó en armas en la Cordillera de los Órganos, de Pinar del Río, como parte del Movimiento de Recuperación Democrática, que combatió junto al grupo llamado Legión Democrática Cubana.

La guerrilla fue apresada en septiembre de 1959. Gracias a la intervención de un capitán, no fue fusilado inmediatamente tras su captura. Durante el juicio, le conmutaron la pena capital por 20 años de prisión. Estuvo preso 21 años y tres días, cumpliendo su condena en 11 prisiones diferentes, entre ellas la de Isla de Pinos, donde estuvo hasta 1967. En septiembre de 1980 es desterrado de Cuba hacia Estados Unidos, durante la presidencia de James Carter.

Cuando Nieves llegó a los Estados Unidos pesaba 84 libras, siendo más bien de baja estatura. Ha sido operado 7 veces, debido a las secuelas que le dejaron las pateaduras en sus genitales.

Gracias a Abel Nieves supe que Playa Girón no fue la primera invasión armada que intentó recuperar el control político de la Isla, después que Fidel Castro tomara el poder. El 4 de octubre de 1960 desembarcó en la Bahía de Navas (al norte de la actual provincia de Guantánamo) una pequeña expedición armada. Tras celebrarse un juicio, once participantes –de ellos tres norteamericanos– fueron fusilados, en la Loma de San Juan.
Según Nieves, en Cuba han sido fusiladas unas 12 mil personas por motivos políticos, aunque conocedores del tema estiman una cifra superior. Y entre los fusilados, hubo 29 mujeres, y 14 menores de dieciocho años.

La casa museo es una especie de santuario. Se exhibe allí una galería de fotos con al menos 410 retratos de personas que han muerto luchando por la libertad de Cuba. En muchos casos, no se conserva ninguna imagen del fallecido. También se guardan, en losas de mármol, los nombres de 439 personas, que murieron estando presos por razones políticas.

Un lugar especial se destina a Pedro Luis Boitel, aquel líder estudiantil que murió en 1972 a raíz de una huelga de hambre. Se conservan varias fotos suyas, y algunos objetos personales, dentro de una vitrina. La biblioteca de la Casa lleva su nombre.

Es muy difícil calcular una cifra de presos políticos, aunque sea aproximada, en un país donde han ido a la cárcel cientos de miles de personas, unos por conspirar, alzarse en armas o disentir del régimen, y otros por no haber querido integrarse al CDR, portar dólares americanos, o traficar un poco de café.

Algunos pensarán que la Casa del Preso alberga a un club de gente resentida, cuyas preocupaciones son cosas de viejos, que viven del pasado, del rencor y el sufrimiento, pero como dijo Nieves, “la casa de nosotros es aquella”, refiriéndose a Cuba.

La Casa de Preso está en el número 1140 del SW, 13 Avenida, de Miami, Florida.

Nota de la Redacción: El periodista independiente David Canela, residente en Cuba, se encuentra de visita en Miami.

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