Caridad, un caso cerrado por las autoridades

Caridad, un caso cerrado por las autoridades

“Al niño a veces no lo puedo mandar a la escuela porque no hay nada que comer”

Caridad Ferrales (foto: Roberto Rodríguez)
Caridad Ferrales (foto: Roberto Rodríguez)

GRANMA, Cuba.- Caridad Ferrales Sánchez tiene 45 años y vive en el número 434 de la calle 15, reparto bayamés Camilo Cienfuegos, en una vivienda de mampostería declarada inhabitable por peligro de derrumbe. Del desconchado techo de concreto caen constantemente enormes pedazos.

“Estoy enferma, vivo agregada en una casa que se cae a pedazos, con una anciana inválida, un alcohólico, dos niños de tres y once años y dos jóvenes enfermas. Ninguno tiene empleo. Al niño lo quieren meter en (un centro de corrección de) menores y para colmo, (el Instituto de) Vivienda revendió mi solar y para salir de mí me quiere dar otro en el quinto infierno”.

“Mi mamá (Norma Sánchez Jerez) tiene 69 años, tiene demencia senil, tendencia suicida y está postrada en cama hace más de cinco años (…) Válgale que no camina, sino ya la hubiera matado un pedazo de la placa. Hace tiempo se cayeron los puntales y en cualquier momento nos cae la casa encima. A los niños no los dejo pasar a la cocina, del miedo que me da, que los aplaste un trozo de mezcla”, dice.

Su Hermano José Manuel, quien le acompaña en los trámites, muestra el dictamen pericial médico de Caridad. Ella tiene retraso mental moderado-severo, trastornos psiquiátricos y dificultades cardiológicas. Cuenta que por esos problemas médicos, pagaron en efectivo un solar que le asignaron en el año 2002, solicitaron documentos para construir, elaboraron los planos y compraron algunos materiales.

Sin embargo, “los trámites estuvieron llenos de obstáculos”, cuenta. “Cuando los obtuvimos, ya la Vivienda (Municipal de Bayamo) había vendido el solar a otra persona por 16 000 pesos y este había construido una casa allí. Al principio, en Vivienda negaron tener conocimiento; luego dijeron que había sido legado en testamento por Idania Guerra Millán, en favor de Wilber Chávez”.

“Ahora resulta que mi solar, ya no es mío legalmente”.

Sus numerosas quejas y reclamaciones documentadas, van desde las instancias municipales hasta el Consejo de Estado. Su caso fue debatido en el programa “En Antena” de la radioemisora bayamesa CMKX, donde Manuel Santiago Sobrino Martínez, Primer Secretario del Poder Popular Provincial, se comprometió ante la audiencia en dar solución al problema de Caridad.

Posteriormente, su situación fue dada a conocer por la televisora local CNC, con Sonia Virgen Pérez Mojena (ex primera cecretaria del Partido Comunista en la provincia) y Armando Gallardo, Director de Vivienda Provincial, como invitados, quienes también se comprometieron vanamente con solucionar el tema.

Actualmente los órganos de Vivienda, Planificación Física y Gobierno eluden su responsabilidad, achacando la culpabilidad a otras instancias, mientras cientos de casos similares reclaman infructuosamente sus derechos ante las mismas autoridades que los pelotean incesantemente, sin ofrecer soluciones.

“Todos se sacuden el churre y prometen solución, pero nadie ha hecho nada”, sigue contando José. “Hace poco quisieron asignarle otro solar en Pasaje K, en las afueras de Bayamo. Allá ni siquiera hay agua potable, no está urbanizado, la corriente es por tendederas, es lejísimos y no reúne las condiciones mínimas”.

Caridad  añade: “Yo me negué rotundamente, porque todos tenemos problemas de salud y el (solar) que me pertenece está bastante céntrico. Ahora Juana Vargas Castro, de Vivienda Municipal, se apareció con unos documentos que dicen que legalmente yo renuncié al solar y que el que se me había asignado anteriormente no se me puede devolver porque posee escritura pública que favorece a otra persona”.

Buscando aclaraciones con Jorge Campos, ex directivo de vivienda y actual jefe de los inspectores de Planificación Física, al referirse al caso de Caridad, dice tajante: “Yo no puedo dar un golpe en la mesa con un mazo y decir ‘caso cerrado’, porque no soy la Doctora Polo, pero ese caso está cerrado desde hace rato”.

La hija de Caridad, Danays Aguilar, de 21 años, narra: “Todos los lunes vamos a las oficinas de Vivienda y al Gobierno Municipal a exigir respuestas, pero nada”. No obstante, refiere la muchacha que “a los militares rápidamente le dan las casas en el polígono (barrio militar) y a ella (su madre) con todos los papeles del solar al día y tantos problemas, lo que han hecho es pelotearla. Incluso delante mío, le han amenazado con acusarla por alterar el orden durante las reclamaciones”.

Y continúa: “Desde niña estoy viviendo ese peloteo. Ya son catorce años de reclamaciones y no hallamos qué hacer. Estamos súper cansadas de tanta manipulación (…) y no somos las únicas: son cientos de personas las que hemos conocido haciendo reclamaciones similares y ha sido el mismo peloteo. No le han resuelto nada”.

“Pero eso no es todo”, se lamenta Caridad: “nuestro único salario es la chequera de 242 pesos (menos de 10 dólares) de mamá y somos siete, tengo dos hijas graduadas a las que no ofrecen empleo. Ellos conocen todos esos problemas, pero no saben el sacrificio que hago para estirar esos miserables pesitos”.

“Al niño (de 12 años) a veces no lo puedo mandar a la escuela porque no hay nada que comer, y con hambre no lo puedo mandar a estudiar, por eso me amenazaron con meterlo en quitármelo y hasta un juicio me celebraron, queriéndome sancionar por cuatro años”.

Con todo y sus limitaciones, Caridad no puede dejar de buscarle una lógica al asunto. “Yo no sé por qué no nos ayudan, en vez de hacernos daño”, es todo lo que puede agregar sobre su caso.

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