Antonio “Quilla’’ Valdés, el genio defensivo del campo corto

Antonio “Quilla’’ Valdés, el genio defensivo del campo corto

Natural de Quivicán, en La Habana, “Quilla’’ Valdés es considerado uno de los mejores peloteros del amateurismo cubano de todos los tiempos

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Antonio “Quilla’’ Valdés (Foto: Internet)

WEST PALM BEACH, Estados Unidos. – A partir de 1961, bajo la bandera de un patriotismo impuesto por la ideología comunista, las mejores tradiciones cubanas fueron borradas en busca de crear una sociedad moldeada a los intereses de una nueva dictadura. El béisbol no fue la excepción. Eliminaron la pelota profesional, que era el segundo torneo del mundo detrás de las Grandes Ligas; y desaparecieron los nombres de las grandes figuras del pasado que abandonaron el país.

De igual forma hicieron con la historia de la pelota amateur anterior a 1961 y la de grandes estrellas que le dieron gloria a Cuba en eventos internacionales, un béisbol que fue considerado el primero a nivel mundial desde los Juegos Centroamericanos de 1926 en México, y las Series Mundiales desde 1939 (la segunda) en La Habana.

Hoy, en esta columna queremos rescatar del olvido a quien es considerado por todos los expertos como uno de los mejores peloteros del amateurismo cubano de todos los tiempos, Antonio “Quilla’’ Valdés.

Nació el 28 de octubre de 1911 en el pueblo de Quivicán, provincia de La Habana. El sobrenombre de “Quilla’’ lo obtuvo por su hermano mayor que también practicaba béisbol y que le decían “Mantequilla’’.

Se dio a conocer a los 18 años de edad con el equipo Central España en Matanzas, donde jugó tres temporadas hasta pasar al Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños y luego al Central Hershey bajo la dirección de Joaquín Viego.

Unión atlética amateur

Esta Liga tuvo su primer campeonato oficial en 1914 con el Vedado Tennis Club conquistando el título, y el último en 1960 con el Teléfonos de campeón.

Cuando analizamos el béisbol de la Unión Atlética, vemos en sus páginas jornadas memorables y grandes figuras de este deporte; pero a la vez un grave error: los jugadores de la raza de color estuvieron excluidos de sus torneos, una situación similar a las Grandes Ligas de Estados Unidos hasta la entrada de Jackie Robinson en 1947 con los Dodgers de Brooklyn.

El problema de la discriminación racial en la Unión Atlética se resolvió a principios de la década del cincuenta cuando varios jugadores negros actuaron en sus campeonatos y comenzaron a nutrir las filas de la selección nacional en eventos internacionales; entre ellos Edmundo Amorós, Juanito Izaguirre, Ángel Scull y José Tartabull.

Los equipos que lograron ganar campeonatos fueron: Hershey Sports Club (7), Vedado Tennis (7), Universidad de La Habana (5), Teléfonos (5), Fortuna Sports Club (4), Cubanaleco (3), Regla (3), Cienfuegos Sports Club (2), Artemisa (2), Deportivo Matanzas (2), Atlético de Cuba (2), Círculo Militar y Naval (1), Santiago Sports Club (1), Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños (1), Atlético de la Policía (1), Bellamar (1) y Deportivo Rosario (1).

Las décadas de los años treinta y cuarenta del pasado siglo fue prolífica en la pelota amateur cubana, pues mientras que la Liga Profesional se concentraba en La Habana con un mínimo de equipos, el amateurismo se jugaba con decenas de elencos que reunían a excelentes jugadores que luego actuaron en la Liga Invernal (profesional) y algunos en las Ligas Mayores.

Grandes peloteros cubanos pasaron por la Unión Atlética, pero según los expertos los más populares y sobresalientes fueron el lanzador Conrado Marrero (El Guajiro de Laberinto) y el torpedero Antonio “Quilla’’ Valdés.

Valdés fue un pelotero completo de la gorra a los spikes. Muy inteligente. A la defensa poseía unas manos seguras, desplazamiento elegante hacia todos los ángulos que le permitía realizar atrapadas sensacionales en batazos difíciles, un brazo poderoso y maravilloso en las jugadas de doble matanza alrededor de segunda.

A la ofensiva, fue rápido en las bases y un excelente bateador que ocupaba el tercer turno en la alineación del Hershey en la Unión Atlética y del equipo Cuba en eventos internacionales. Bateó sobre la marca de los .300 en todas las temporadas de la Liga Amateur, terminando su carrera con promedio de .351 (1,793-630) con dos coronas de bateo en 1935 (.379) y en 1937 (70-36-.514).

Los torneos internacionales de béisbol más importantes de la época de Valdés fueron las Series Mundiales, que fueron inauguradas en Inglaterra (1938) donde Cuba no participó y los Juegos Centroamericanos que comenzaron en México (1926).

La primera victoria de Cuba en Series Mundiales ocurrió en el Estadio La Tropical de La Habana (hoy Pedro Marrero) entre el 12 y 27 de agosto de 1939, teniendo como principal figura de la lomita al derecho Pedro “Natilla’’ Jiménez; y a la ofensiva Ernesto “Galleguito’’ Estévez que terminó en segundo lugar de los bateadores con promedio de .389.

En 1941, siendo ‘’Quilla’’ el mejor pelotero amateur de la Isla, no integró el equipo Cuba por problemas internos de la Liga. Los cubanos perdieron esa Serie Mundial ante Venezuela que contó con un estupendo trabajo del lanzador Daniel “Chino’’ Canónico que logró cuatro victorias sin derrotas con 2,57 de efectividad, superando 3-1 en el juego decisivo a Conrado Marrero.

En 1942, Cuba recuperó el cetro en La Tropical de La Habana teniendo en la dirección a León Rojas y Reinaldo Cordeiro, al finalizar con balance de 10 triunfos y dos reveses guiado por las actuaciones estelares de los lanzadores Julio “Jiquí’’ Moreno (3-0-1,36) e Isidoro León (3-0-1,93); tomando revancha en el juego decisivo el 4 de octubre ante el serpentinero Daniel Canónico, que en esta ocasión fue vapuleado por la ofensiva cubana, con Conrado Marrero pintando de blanco a los venezolanos.

A la ofensiva, el receptor Andrés Fleitas fue el campeón de bateo (37-15-.429), con ‘’Quilla’’ Valdés terminando con promedio de .302 (16-53), liderando en imparables (16) y carreras remolcadas (14).

Un año después (1943), La Habana volvió a ser la sede de la Serie Mundial donde los cubanos repitieron el triunfo con nueve victorias y tres derrotas, brillando desde la lomita Rogelio “Limonar’’ Martínez (3-0-0,96) y Julio Moreno (3-1-0,70), con ‘’Quilla’’ terminando con promedio de .280 (50-14) y cinco remolques.

La Serie Mundial de 1944 se celebró en Caracas, Venezuela, y los cubanos tuvieron por primera vez una decepcionante actuación al terminar con cuatro triunfos y tres reveses en la fase eliminatoria. Valdés bateó para .250 (24-6).

Cuba no participó en las Series Mundiales de 1945, 1947 y 1948, regresando a este escenario en 1950 en Managua, Nicaragua. En la actuación final de su carrera, “Quilla’’ (39 años) volvió a tocar la marca de los .300 (20-6).

Valdés también actuó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe efectuados en 1938, en Panamá, bateando .333 (21-7) con tres carreras remolcadas. Cuba ganó este torneo bajo la dirección de León Rojas y teniendo como protagonista desde la lomita al zurdo Agapito Mayor con cuatro victorias sin derrotas.

Nunca quiso pasar al profesionalismo

Por sus virtudes excepcionales como pelotero, varios buscadores de talento quisieron firmarlo para que jugara en la pelota profesional; pero el jugador se negó en todas las ofertas que le hicieron, incluyendo con la franquicia de los Medias Rojas de Boston. Y sobre esto, existe una anécdota que refleja la calidad de pelotero que tenía “Quilla’’ Valdés.

En una de las varias incursiones de los Medias Rojas de Boston entrenando en Cuba, celebraron varios partidos de exhibición ante equipos profesionales de la isla, pero también lo hicieron frente a una selección de estrellas del amateurismo en la que ‘’Quilla’’ fue el torpedero.

Este partido entre los Medias Rojas y la selección nacional amateur de Cuba se celebró el 27 de marzo de 1941, en el Estadio La Tropical de La Habana, y la victoria se la llevó el equipo Cuba 2-1, contando con una formidable actuación del lanzador Juanito Decall.

La alineación de Boston contó con Dominic DiMaggio como primer bate (cf), Lou Finney (rf), Stan Spence (lf), Jimmy Foxx (1b), Joe Cronin (ss), Bobby Doer (2b), Jim Tabor (3b), Johnny Peacock (c) y un lanzador de apellido Rick. Por Cuba lo hicieron Antonio “Loco’’ Ruiz ((lf), P.Sánchez (c), el tercer bate fue Antonio “Quilla’’ Valdés (ss), José Luis “Jorocón’’ García (rf), Silvino Rodríguez (cf), Virgilio Arteaga (1b), Mario Fajo (2b), Luis “Tango’’ Suárez (3b) y Juanito Decall (pitcher). También jugaron Juan Ealo y Salvador “Chico’’’ Hernández.

Según la historia, Joe Cronin, ex pelotero de Grandes Ligas que en ese momento era mánager y jugador de los Medias Rojas, al ver jugar a “Quilla’’ dijo lo siguiente: “Este muchacho es tan bueno como el mejor campocorto del béisbol de Estados Unidos. Si desea, lo firmo ahora mismo’’.

Pero Valdés, por ser un ídolo de la afición criolla, por tener una posición cómoda en el Central Hershey y al ser una época donde no se ganaba tanto dinero en las Ligas Mayores, decidió permanecer en las filas del amateurismo.

Sin duda, no se puede hablar de la historia del béisbol amateur cubano sin mencionar al brillante torpedero orgullo del pueblo de Quivicán, Antonio “Quilla’’ Valdés; un nombre que ha sido borrado por las autoridades deportivas para varias generaciones de cubanos nacidos dentro del sistema comunista.

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Acerca del Autor

Marino Martínez

Marino Martínez

Nació en Güira de Melena, un pueblo al sur de La Habana, Cuba. Vive en Estados Unidos desde 1980. Con más de 25 años de experiencia en el periodismo, ha escrito cientos de artículos especializados y ha entrevistado a grandes estrellas deportivas. Desde el 2006 es columnista y editor deportivo de El Nuevo Herald y por 14 años fue director deportivo del Diario Las Américas. Pertenece a la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos y es el creador del Salón de la Fama del Deporte Cubano, institución no lucrativa que, desde el 2003, honra a figuras que le han dado gloria al deporte antillano.

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